Para llegar a la zona arqueológica de Yaxchilán, ciudad maya perdida en la jungla de Chiapas hasta el siglo XIX, es necesario cruzar el turbulento río Usumacinta en lancha. Este río de ríos es el más caudaloso de México y riega la reserva de la biosfera más grande de nuestro país, la Selva Lacandona, con 400 mil hectáreas de bosque tropical y 370 mil hectáreas de selva virgen. En este santuario el jaguar se mueve libre, crecen ceibas sagradas de hasta 50 metros de altura, y aún habitan los lacandones, pequeños hijos del sol.