Para llegar a la zona arqueológica de Yaxchilán, en Chiapas, es necesario cruzar el turbulento Usumacinta. Este río de ríos es el más caudaloso de México y riega la reserva de la biosfera más grande de nuestro país, la Selva Lacandona, con 400 mil hectáreas de bosque tropical y 370 mil hectáreas de selva virgen.

 Chichén Itzá, zona arqueológica cercana a la ciudad de Mérida en el estado de Yucatán, desde 1988 declarada por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad, considerada en 2007 una de las Nuevas Maravillas del Mundo, fue construida por los mayas entre los años 435 y 455 d.C. Estructuras arquitectónicas como el Templo de Kukulkán, el Caracol, el juego de pelota y el Templo de los Guerreros son conocidas mundialmente, volviéndose iconos de México.

El Totonacapan, palabra nativa que puede traducirse como “tierra de los tres corazones”, abarca una superficie de más de cuatro mil kilómetros cuadrados, extendiéndose a través de la Sierra Madre Oriental hasta el Golfo de México.

Oaxaca es el estado que alberga el mayor número de sitios arqueológicos en México. Ofrece más de cuatro mil excavaciones registradas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Entre las más destacadas internacionalmente figuran zonas como Mitla, y Monte Albán. Ahora la recién inaugurada Atzompa, antigua ciudad de nobles y sacerdotes, compite en importancia con otras como la majestuosa Chichén Itzá, en Yucatán.

En el centro del estado de Puebla se encuentra la que es considerada la pirámide más grande del mundo, se trata de la Gran Pirámide de Tepanapa mejor conocida como Pirámide de Cholula, también llamada con el nombre náhuatl de Tlachihualtépetl (Cerro hecho a mano); la pirámide está integrada por siete cuerpos superpuestos.

Papantla, en el norte del estado de Veracruz, es un poblado totonaca. Los totonacas eran un pueblo indígena de la zona de Veracruz, Puebla y Tabasco. Formaban una confederación de ciudades. Ahora, como en los tiempos prehispánicos, los pobladores de esta región cultivan la vainilla. Papantla era conocida como "La Ciudad que Perfuma al Mundo". Fue declarado Pueblo Mágico el 3 de noviembre del 2006. Cerca de Papantla se encuentra la zona arqueológica de El Tajín: la ciudad del Dios del Trueno.

En el estado de Chiapas, en el valle del río Lacanjá, en la Selva Lacandona, rodeada por una espesa vegetación siempre verde, se encuentra la zona arqueológica de Bonampak, acrópolis construida alrededor del año 250, una ciudad que revela el esplendor maya, civilización que ocupó un extenso territorio que comprendía la Península de Yucatán, el sureste de México y Centroamérica, una cultura refinada que dejó un legado con más de tres mil años de antigüedad.

El sitio arqueológico de Comalcalco en el estado de Tabasco, se encuentra a tres kilómetros al norte de la moderna ciudad con el mismo nombre. Después de un breve recorrido llegamos hasta un camino que conduce a la entrada a la Zona Arqueológica y el Museo de Sitio. Comalcalco proviene del náhuatl y significa “en la casa del Comal”, aunque su apelativo original en lengua Ch’olana fue Joy’Chan, que se traduce como “Cielo Enrollado”.

Por Arqueólogo Sergio Gómez Chávez *

A tan solo 45 kilómetros al norte de la Ciudad de México, se encuentra la Zona Arqueológica de Teotihuacán, en náhuatl significa “el lugar donde los hombres se hacen dioses”. Aquí se construyó la metrópoli más grande y mejor planificada de todo el continente americano en tiempos prehispánicos: Un conjunto urbano con una extensión de casi 25 kilómetros cuadrados y que en algún momento llegó a contar con más de 200 mil habitantes.

Al sureste del estado de Campeche, en la región del Petén, en la Reserva de la Biosfera más grande de México, a unos kilómetros de la frontera con Guatemala, se encuentra la zona arqueológica de Calakmul, uno de los centros políticos más importantes de la civilización maya. Debido a su importancia, Calakmul recibió la distinción de Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2004.

 La civilización maya se originó hace aproximadamente 3,000 años sobre la zona que hoy ocupan Guatemala, Honduras, El Salvador, y Belice. Siglos más tarde se abrió paso a través de esos territorios selváticos cruzando los ríos Grijalva y Usumacinta para establecerse en los actuales estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, y Yucatán en el sureste de México. A lo largo de casi 2 milenios los mayas construyeron grandes ciudades, suntuosos templos, palacios y observatorios astronómicos, y crearon un vasto imperio que abarcó cerca de 400 mil km2 de territorio. Estudios calculan que en la época de esplendor, alrededor del 900 d.C., el imperio maya contaba con una población rural de 200 habitantes por km2 y en las ciudades unas 800 personas por km2. Esta extraordinaria civilización prosperó durante siglos, hasta que súbitamente, e inexplicablemente, se colapsó.

Tinganio, al sur del pintoresco Tingambato, a unos 28 kilómetros de Uruapan y 95 kilómetros de Morelia, es una zona arqueológica con un fulgor misterioso como ocurre con Teotihuacán. No está muy claro quién la construyó y qué ocurrió con sus primeros habitantes: cuando los purépechas ocuparon el lugar, palacios y templos ya estaban ahí.

La Zona Arqueológica de Cempoala se localiza en la región de las Llanuras del Sotavento, en la parte central de Veracruz –  a 416 kilómetros de la Ciudad de México y 72 kilómetros de Xalapa, capital del Estado –. La importancia histórica de esta zona es haber sido la Puerta Oriental de la Conquista de México, pues en esta región se estableció una alianza entre las poblaciones costeñas del centro de Veracruz y los españoles.

La civilización olmeca, los habitantes de la región del hule, floreció entre los años 1200 y 500 a.C., en el sureste del estado de Veracruz y oeste de Tabasco. Debido a la influencia que ejerció en otros grupos precolombinos, como el culto a Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, la cultura olmeca es considerada Madre de las civilizaciones en Mesoamérica, territorio que abarca la parte meridional de México y se extiende hasta Centroamérica. Sus principales centros políticos y religiosos fueron San Lorenzo y Tres Zapotes en Veracruz, y La Venta en Tabasco.

Miacatlán, poblado a unos 35 kilómetros al sur de Cuernavaca, capital del Estado de Morelos, recibe miles de visitantes interesados en explorar las Grutas de Cacahuamilpa, galería subterránea con dos kilómetros de longitud, y las zonas arqueológicas de Xochicalco y Coatetelco.

La Zona de Monumentos Arqueológicos de Chichén Itzá, ubicada a unos 128 kilómetros de la ciudad de Mérida, fue declarada Patrimonio Mundial en 1988 por la UNESCO ya que sus estructuras – en particular en el grupo del norte que incluye el Gran Juego de Pelota, el Templo de Kukulkán y el Templo de los Guerreros – son algunas de las obras maestras indiscutibles de la arquitectura mesoamericana debido a la belleza de su proporciones, el refinamiento de su construcción y el esplendor de sus decoraciones esculpidas.

 Para llegar a Monte Albán, antigua ciudadela zapoteca, construida a más de 300 metros de los valles de esta tierra morena, es necesario subir por un sinuoso camino cuesta arriba que en ciertos tramos ocasiona vértigo. Durante el trayecto es difícil imaginar cómo los zapotecas consiguieron edificar este recinto sagrado que en su momento de mayor esplendor albergó cerca de 35 mil habitantes. Trasladar toneladas de cantera hasta las montañas debió ser una empresa enorme.

Chichén Itzá, zona arqueológica cercana a la ciudad de Mérida en el estado de Yucatán, desde 1988 declarada por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Patrimonio de la Humanidad, considerada en 2007 una de las Nuevas Maravillas del Mundo, fue construida por los mayas entre los años 435 y 455. Estructuras arquitectónicas como El Castillo o Pirámide de Kukulkán, el Observatorio, el juego de pelota y el Templo de los Guerreros son conocidas mundialmente, volviéndose iconos de México. Es invaluable el legado histórico de esta metrópoli sagrada. Ruinas que viven y se agitan en cada equinoccio de primavera, cuando en la ciudad de los itzáes se reúnen miles de personas para darle la bienvenida a Kukulkán.

La Zona Arqueológica de Palenque, al norte del estado de Chiapas, cerca del río Usumacinta, fue descubierta en el siglo XVIII, en un territorio que formaba parte de la porción central del área maya; una región que tuvo un notable desarrollo cultural hasta fines del período Clásico. Es un sitio de sobresaliente belleza arquitectónica e importancia estética, lo que hace que esta excepcional ciudad, enclavada en medio de la selva, una de las más grandiosas creaciones del México prehispánico. En 1981, Palenque fue designada "Zona Protegida". La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1987.

Para llegar a la zona arqueológica de Yaxchilán, ciudad maya perdida en la jungla de Chiapas hasta el siglo XIX, es necesario cruzar el turbulento río Usumacinta en lancha. Este río de ríos es el más caudaloso de México y riega la reserva de la biosfera más grande de nuestro país, la Selva Lacandona, con 400 mil hectáreas de bosque tropical y 370 mil hectáreas de selva virgen. En este santuario el jaguar se mueve libre, crecen ceibas sagradas de hasta 50 metros de altura, y aún habitan los lacandones, pequeños hijos del sol.