Chichén Itzá: Esplendor de la Cultura Maya

La Zona de Monumentos Arqueológicos de Chichén Itzá, ubicada a unos 128 kilómetros de la ciudad de Mérida, fue declarada Patrimonio Mundial en 1988 por la UNESCO ya que sus estructuras – en particular en el grupo del norte que incluye el Gran Juego de Pelota, el Templo de Kukulkán y el Templo de los Guerreros – son algunas de las obras maestras indiscutibles de la arquitectura mesoamericana debido a la belleza de su proporciones, el refinamiento de su construcción y el esplendor de sus decoraciones esculpidas.

Así mismo, Chichén Itzá, es el mejor ejemplo de los movimientos migratorios que se dieron en Mesoamérica entre el año 800 y 1200 d.C. reuniendo rasgos de cultura material tanto del área maya como del centro de México. En este sentido, podemos observar  en los monumentos arqueológicos la fusión de elementos culturales que surgieron en las diferentes regiones de Mesoamérica en una época en la cual el ocaso de las estructuras políticas anteriores engendró un intenso reagrupamiento cultural. Esta confluencia de creencias y valores es evidente en los trabajos escultóricos de ejemplar calidad en la compleja iconografía y en la rica combinación de influencias estilísticas. 

Regionalmente Chichén Itzá fue la capital de un amplio territorio en la península de Yucatán conocido como la Liga de Mayapán. Debemos destacar el gran nivel de conocimientos astronómicos alcanzados y materializados en edificios como el Templo de Kukulkán o el Castillo y el Observatorio los cuales fueron alineados y orientados para el registro de estos fenómenos.

El Templo de Kukulkán

En el México prehispánico los elementos arquitectónicos, pero sobre todo los que estaban relacionados con el poder y las actividades rituales, guardaban un orden, una composición que respondía al orden cósmico, no son resultado de la casualidad o el azar. La vida cotidiana, los rituales públicos o privados, el poder mismo estaba organizado en un gran sistema que respondía a una concepción del universo en la cual todo está relacionado; el Templo de Kukulkán es un elemento que forma parte de un sistema cosmológico, relacionado directamente con el ejercicio del poder terrenal, pero también era el vehículo por el cual el gobernante se conectaba con el mundo celeste y el inframundo, concentrado en él las fuerzas generadoras de los tres planos del universo, es decir, es el punto focal del axis mundi (centro del universo).

Por tal motivo, la gran estructura del Templo de Kukulkán es la de mayor volumen de la ciudad, de planta cuadrangular, de casi 55.5 m de lado, y una altura de 30 m. Su adoratorio superior posee vanos hacia los cuatro puntos cardinales; la entrada principal debió de haber sido la norte, donde aún se reconocen dos columnas en forma de serpientes emplumadas. En el interior del templo hay una subestructura de una sola escalinata orientada hacia el norte, donde se localizaron ricas ofrendas, entre las cuales sobresalen un altar en forma de jaguar pintado de rojo y varios discos con teselas de turquesa.

El Templo de Kukulkán por su orientación, en el equinoccio de primavera y otoño se dibuja –en uno de los muros laterales de la alfarda y mediante un juego de luz y sombra- siete triángulos que simulan el cuerpo de la serpiente o Kukulkán.

De acuerdo a los testimonios descritos por Diego de Landa, Obispo de Yucatán, los mayas: "Decían y tenían muy creído, que el postrer día bajaba Cuculcán del cielo y recibía los servicios, vigilias y ofrendas. Llamaban a esta fiesta Chickabán”. *

Kukulkán es una deidad de la mitología maya relacionada con el viento, el agua y el planeta Venus; muy similar a Quetzalcóatl serpiente emplumada, divinidad cuyo culto es uno de los más relevantes en Mesoamérica.

El descubrimiento de un cenote bajo el Templo de Kukulkán

La presencia de reservorios de agua conocidos localmente como cenotes, fue un motivo para asentar la ciudad en esta región de Yucatán; de ellos se abastecieron del vital líquido y algunos fueron depósito ritual de ofrendas como el Cenote Sagrado, al norte del Templo de Kukulkán, y del que tomaría el nombre la ciudad: “en la boca del pozo de los brujos del agua”.

Un estudio reciente realizado entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló la posibilidad de la existencia de un cenote abajo del Templo de Kukulkán: el cuerpo de agua detectado por medio de una tomografía eléctrica en tercera dimensión mediría entre 30 y 35 metros de largo y contaría con una profundidad de hasta 20 metros. Lo anterior no sería extraño, ya que el templo fue construido en la intersección de las líneas imaginarias que unen a cuatro cenotes y estaría representando el inframundo.

 

 

Las futuras exploraciones podrán acrecentar el conocimiento sobre la cultura maya y harán que nuestro asombro sea mayor al descubrir como los mayas se explicaron el universo y el mundo que les rodeaba, aportando a nuestro presente no solamente orgullo sino identidad.

*  Relación de las cosas de Yucatán, Diego de Landa (1566).

* Director de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Chichén Itzá

 

 Por Arqueólogo Marco Antonio Santos

 

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