Chichén Itzá, La gran ciudad Maya

 Chichén Itzá, zona arqueológica cercana a la ciudad de Mérida en el estado de Yucatán, desde 1988 declarada por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad, considerada en 2007 una de las Nuevas Maravillas del Mundo, fue construida por los mayas entre los años 435 y 455 d.C. Estructuras arquitectónicas como el Templo de Kukulkán, el Caracol, el juego de pelota y el Templo de los Guerreros son conocidas mundialmente, volviéndose iconos de México.

 Michael Peterson, 1 Enero 2014

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Es invaluable el legado histórico de esta metrópoli sagrada. Ruinas que viven y se agitan en cada equinoccio de primavera, cuando en la ciudad de los itzáes, pueblo maya que invadió la península, proveniente del Petén, se reúnen miles de personas para darle la bienvenida al dios Kukulkán, el Quetzalcóatl de los toltecas, evento que incluso ha sido transmitido por televisión e Internet por la NASA.

 Chichén Itzá, maravilla del esplendor maya

El Templo de Kukulkán, conocido también con el nombre El Castillo, término que utilizaron los españoles en el siglo XVI, fue construido en el siglo XII d. C. Su diseño tiene una forma geométrica piramidal, cuenta con nueve niveles o basamentos, cuatro fachadas principales, cada una con una escalinata central, y una plataforma superior rematada por un templete. En esta construcción se rindió culto a Kukulkán, por este motivo se pueden apreciar elementos serpentinos en la ornamentación. Por otra parte también cuenta con simbolismos que hacen alusión a los números más importantes utilizados en el calendario solar agrícola y el calendario sagrado y la rueda calendárica de los mayas.

El Caracol, es una excepcional estructura redonda. Se levanta sobre dos plataformas rectangulares y debe su nombre a que presenta una escalera interior en forma de espiral. También se le conoce como el Observatorio debido a que sus tres de sus ventanas están alineadas con Venus y con la puesta del Sol, por lo cual se le atribuye un uso astronómico.

El Osario, llamado también La Tumba del Gran Sacerdote. Este palacio tiene alfardas en forma de serpientes entrelazadas, con cascabeles y plumas saliendo de sus lados, una emplumada y la otra de nubes, cuyas cabezas se asientan en la parte de abajo. El borde superior o remate del basamento también tiene como motivo serpientes entrelazadas decoradas con jade. Posee cuatro escalinatas y un templo y, en la parte superior, presenta un santuario con un pórtico y un pasillo exterior semejante al del Castillo.

El Templo de los Guerreros, su acceso es a través de un gran pórtico. Debe su nombre a los guerreros y prisioneros que aparecen labrados en sus pilastras. En la parte superior se ven unas serpientes y, al fondo, un altar sostenido por atlantes. Otro rasgo característico de este templo son los mascarones con prominente nariz y los hombres-pájaro-serpiente de las esquinas y muros exteriores. La decoración de sus frisos, con figuras de dignatarios sentados entre plumajes, mascarones y motivos geométricos, es muy rica. Las bóvedas estaban cubiertas por grandes murales con escenas de guerra.

El Gran Juego de Pelota. Es el más grande de Mesoamérica (120 x 30 m) y el más importante del mundo maya. Fue construido alrededor de 900 d.C.; los frisos de las banquetas que lo delimitan al este y al oeste tienen bellos bajorrelieves con escenas del ceremonial sagrado en las que se ven equipos de siete personajes ricamente ataviados en medio de una profusa simbología, que incluye el sacrificio por decapitación del jefe de uno de los equipos a manos del otro. Por encima del talud, a una altura inusual, se encuentran anillos en forma de serpientes emplumadas entrelazadas. Hacia el lado norte se encuentra el Templo de los Jaguares, en el que hay un mural con representaciones de ceremonias, posiblemente sobre la guerra de fundación del imperio de los itzáes. Una característica de esta estructura es su singular acústica, posiblemente los jugadores se comunicaban sin mayores problemas de un extremo a otro del juego de pelota.

Descubrimientos recientes en Chichén Itzá

 En 2011, arqueólogos descubrieron en un cenote cercano al Templo de Kukulkán, una ofrenda mortuoria depositada en la época prehispánica, dentro de un nicho sumergido en las paredes de la roca, durante un ritual de petición de lluvia que debió celebrarse en los siglos IX y X, cuando los antiguos mayas padecieron dos periodos de sequía en la región.

 La ofrenda localizada en el nicho se compone de huesos humanos de al menos seis individuos, así como vasijas de cerámica, cuentas de jade y de concha, cuchillos de pedernal, bifaciales, artefactos redondos fabricados en concha, huesos de animales y gran cantidad de carbón que probablemente fue utilizado en el ritual. Además de la ofrenda mortuoria, se encontraron restos óseos de alrededor de 20 individuos y más de un centenar de elementos de huesos de animales, cerámica y esculturas, entre las que destaca un portaestandarte con características similares a un jaguar, así como una figura con anteojeras, semejante a los rostros que aparecen en las vasijas tipo Tláloc registradas en la gruta arqueológica de Balankanché, sitio donde se realizaban ceremonias en honor a Chaak, divinidad asociada al agua, como el anteriormente mencionado Tláloc, deidad venerada en el centro de México.

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