La Morenita del Tepeyac

Unos 7 millones de fieles se congregan para venerar a la Virgencita Morena del Tepeyac. Cerca de 4 mil procesiones arriban caminando, en bicicletas, en camiones de redilas. 

Eduardo García de la Vega

El 12 de diciembre en el atrio de la Basílica de Guadalupe se reúnen cientos de danzantes y concheros que bailan sin cesar. Conjuntos de mariachis entonan canciones como sonora ofrenda a la Morenita. Como nunca falta la necesidad en casa del pobre, devotos pagan agradecidos sus mandas o promesas entrando de rodillas desde el Puente Papal al santuario. En el interior, unos 100 mil devotos pasan cada hora frente al ayate de Juan Diego para mirar unos instantes a la Guadalupana, demostrándole su afecto.

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En el Cerro del Tepeyac, en la rivera del otrora Lago de Texcoco, se encontraba un santuario dedicado a una de las divinidades de la tierra y la fertilidad más importantes de la cosmogonía prehispánica, Tonantzin "Nuestra venerable madrecita". Este templo fue destruido por los conquistadores. Sin embargo, los frailes franciscanos, conocedores de la devoción de los indígenas por Tonantzin, construyeron en el año de 1530 una ermita en este mismo lugar.

Las apariciones

Una década después de la caída de Tenochtitlán, tienen lugar las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac. Este acontecimiento se relata en el Nican Mopohua de Antonio Valeriano. Según la tradición mariana, entre canto de pájaros, la Virgen de Guadalupe se presentó muy temprano en la mañana ante Juan Diego el 9 de diciembre de 1531. La Virgen de Guadalupe encomendó a Juan Diego ir con el obispo Juan de Zumárraga para solicitarle la construcción de un santuario.

El prelado se mostró incrédulo ante la revelación. La Virgen de Guadalupe se apareció ante Juan Diego en cuatro ocasiones, la última el 12 de diciembre. Ese día, debido al escepticismo de Zumárraga, la Virgen de Guadalupe indicó a Juan Diego cortar unas rosas de Castilla que habían florecido en el cerro y llevarlas en su ayate, una especie de manta tejida con ixtle, fibra extraída del maguey; Juan Diego presentaría esta ofrenda ante Zumárraga como una prueba de la veracidad del suceso. Juan Diego visitó una vez más al obispo, entregó las rosas, dejándolas caer de su ayate. En la rústica manta de ixtle apareció milagrosamente la imagen de la Virgen de Guadalupe.

El santuario de la Virgen de Guadalupe

La primera basílica dedicada a la Virgen de Guadalupe, donde residió la imagen en el ayate, fue construida recolectando limosnas en 1695. Se trataba de un templo con cuatro torres octogonales coronadas con cúpulas de talavera. Desde su edificación comenzaron las peregrinaciones al cerro del Tepeyac. En 1895, este recinto fue renovado en su estructura y remozado en el interior, entre los trabajos realizados destacaba la colocación de un altar de mármol de Carrara. En 1931 para celebrar el centenario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe se realizó una última modificación en la que se consideró una ampliación para los feligreses.

El deterioro y hundimiento del antiguo santuario obligaron la construcción en 1974 de una nueva basílica. El proyecto estuvo a cargo de Pedro Ramírez Vázquez, arquitecto del Estadio Azteca y del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México, entre otras obras. Este edificio con siete puertas es de planta circular de cien metros de diámetro para recibir 50 mil devotos de la Virgen de Guadalupe en cada una de las treinta misas que se celebran diariamente. La imagen en el ayate fue trasladado a su nuevo recinto el 12 de octubre de 1976. La Basílica de Guadalupe es el segundo santuario más importante de la Iglesia católica y ha recibido visitantes distinguidos como el papa Juan Pablo II, Hillary Clinton, John McCain, Felipe de Borbón, Ingrid Betancourt, John F. Kennedy, Charles de Gaulle, entre otros.

12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe

Unos 7 millones de fieles se congregan para venerar a la Virgencita. Los peregrinos acostumbran llegar desde días antes a la Basílica de Guadalupe para cantarle las Mañanitas a la Virgen Morena. Cerca de 4 mil procesiones arriban caminando, en bicicletas, en camiones de redilas. Todos cargan imágenes de la Virgen.

El 12 de diciembre en el atrio se reúnen cientos de danzantes y concheros que bailan sin cesar. Conjuntos de mariachis entonan canciones como sonora ofrenda a la Morenita. Cirios y veladoras alumbran la nocturnidad. Como nunca falta la necesidad en casa del pobre, devotos pagan agradecidos sus mandas o promesas entrando de rodillas desde el Puente Papal al santuario. En el interior, unos 100 mil devotos pasan cada hora frente al ayate de Juan Diego para mirar unos instantes a la Guadalupana, demostrándole su afecto.

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