El espíritu de “El Grito”: ¡Viva México!

En la madrugada del 16 de septiembre de 1810, luego de haber sido descubierta la Conspiración de Querétaro, Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y Juan Aldama incitan a la población de Dolores levantarse en armas contra los españoles. Este acontecimiento es conocido como el Grito de Dolores, acontecimiento con el que inicia la Independencia de México.

V México al Máximo

Mañana se celebra un aniversario más del inicio de la Guerra de Independencia de 1810. En todas las plazas importantes del país y en los pequeños poblados se organizan festejos para conmemorar el movimiento de Independencia de México, lucha que comenzó con el Grito de Miguel Hidalgo en la parroquia de Dolores en Guanajuato.

La primera vez que se realizó la ceremonia del Grito de Independencia fue en Huichapan, en el Estado de Hidalgo. Esta conmemoración la encabezó Ignacio López Rayón el 16 de septiembre 1812. Sin embargo, a pesar de que el llamado de Miguel Hidalgo ocurrió en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Artemio del Valle Arizpe en su libro El Palacio Nacional de México, revela que fue Antonio López de Santa Anna, tras gobernar en once ocasiones el país, quien decidió celebrar el 15 a las once de la noche para evitar la fatiga. En realidad no tuvo nada qué ver Porfirio Díaz ni su cumpleaños con el cambio de fecha.

La aportación de don Porfirio fue llevar el Grito al Zócalo de la Ciudad de México y ordenar el traslado de la Campana de Dolores a Palacio Nacional en 1896, y desde ahí recordar a los héroes de la patria.

Actualmente, las principales avenidas, plazas, tianguis y mercados se convierten en punto de reunión para conseguir pendones, guirnaldas, banderas y papel picado; otros adquieren grandes sombreros con frases alusivas al orgullo mexicano, pestañas y bigotes postizos, corbatines tricolores, rebozos y listones de artícela; muchos buscan silbatos, cornetas y matracas indispensables para el bullicio del mitote.

En las cocinas familiares y en los restaurantes se preparan platillos típicos: chiles en nogada, mole poblano, pozole guerrerense, antojitos mexicanos como tostadas de tinga y pata, tlacoyos, quesadillas, sopes, pambazos y flautas de barbacoa. No pueden faltar aguardientes nacionales como el tequila y el mezcal. También es temporada para saborear un buñuelo con miel de piloncillo, acompañado con un atole blanco o un café de olla con piquete.

Las Noches Mexicanas se amenizan con mariachis, tambora y boleros. Muchos aprovechan la oportunidad para divertirse y bailar el Jarabe Tapatío, una polka norteña o un son jarocho. Pero también están presentes ritmos afrocaribeños como el mambo, el danzón y la guaracha.

Y en la noche del 15, con el llamado de las campanas, las plazas retumbarán con un grito que nos une como mexicanos. Sonará el Himno Nacional, ondearán miles de banderas y el cielo nocturno se iluminará.  ¡Viva México!

En el Zócalo de la Ciudad de México, tras 48 años de colocar el tradicional alumbrado con focos incandescentes, a partir de este año, más de 44 mil luces Led iluminarán los edificios del gobierno capitalino y los portales. Para el nuevo alumbrado se colocaron cinco pantallas monumentales, dos de cuatro mil 400 pixeles en el Edificio de Mercaderes y de Joyerías, dos de ocho mil 800 pixeles en el Edificio Virreinal el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y una de más de 17 mil pixeles en la Avenida 20 de Noviembre.

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