La Ruta del Café en Chiapas: Finca Argovia

Llegamos después de mediodía a la ciudad de Tapachula, Perla del Soconusco, en la costa sur chiapaneca. Percibimos el aroma de los árboles frutales y aprovechamos esta escala para dirigirnos a la playa. Merecemos un respiro después de un extenso viaje que inició días atrás en Palenque y concluye en la Sierra Madre de Chiapas, cordillera con elevaciones de hasta 4000 msnm y una extensión de 250 kilómetros. Una territorio montañoso, siempre verde, donde predominan los bosques húmedos y se cultiva café desde el siglo XIX.

Esteban Raymundo González, 28 de Agosto, 2014

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Mientras nuestro guía encuentra refugio bajo una palapa, nosotros caminamos hacia el Pacífico. El océano ruge y rompe con energía en la costa. Unos muchachos recomiendan no meterse al mar, pues es mar vivo. Si queremos nadar, mejor hacerlo en una alberca. Después de escuchar el consejo, nos conformamos con explorar la playa. Ya habrá tiempo para un chapuzón.

Regresamos con nuestro guía. Nos sorprende con música de marimba, cervezas y una deliciosa mariscada servida en un enorme plato. Ante la variedad de pescados y mariscos que estamos por saborear, recuerdo con gusto las sabias palabras del escritor irlandés, George Bernard Shaw: “No hay amor más sincero que el que sentimos por la comida”.

Con el ánimo recuperado, continuamos nuestro recorrido hacia la región cafetalera de El Soconusco, una zona con más de 70 mil hectáreas distribuidas entre los 900 y 1200 msnm. Altura propicia para cultivar el llamado “Oro Verde”.

El café en México

El café como bebida estimulante, tiene su origen en el siglo XV en la exótica Abisinia, actual Etiopía, en el oriente de África. Tiempo después llega a América alrededor del siglo XVIII, la planta se adaptó con facilidad a las condiciones de selvas y bosques americanos, desplazando incluso al milenario cacao.

El guía explica el origen del café en México, mientras acelera por una pendiente pronunciada: “Semillas provenientes de Cuba, fueron introducidas en Córdoba, en la orilla de la Sierra Madre Oriental y en la región montañosa de Veracruz. Ahora nuestro país se encuentra entre los primeros 10 productores y exportadores de café a nivel mundial. En México se cultiva café en cerca de 600 mil hectáreas en Chiapas, Oaxaca y Veracruz, fundamentalmente en las vertientes de las cadenas montañosas del centro y sur del país”.

Y continúa, después de una sacudida: “Más del 70% de los cafetales mexicanos se encuentra arriba de los 600 metros de altitud, lo que sumado a excepcionales microclimas, permite un producto de alta calidad. El café de altura, cultivado por arriba de los 900 msnm, es de los más cotizados”.

Los hacendados alemanes en El Soconusco

El Soconusco es un territorio de llanuras costeras, esteros, lagunas, ríos, montañas y selvas aún vírgenes. La fertilidad de la tierra, la naturaleza del clima, la humedad en la atmósfera, la abundancia de lluvias, el gran número de arroyos y ríos, coinciden en esta región para conseguir un inigualable café. Las temperaturas en el Soconusco oscilan entre los 17º y 21º y cuenta con zonas entre los 900 y cuatro mil msnm, condiciones necesarias para cultivar un extraordinario café.

A finales del siglo XIX se establecieron en El Soconusco las primeras haciendas alemanas: La Helvética, Germania, Nueva Alemania, Hamburgo, Bremen, Lubecka, Hanover, Eileben, entre otras. Uno de los hacendados alemanes más famosos en esta región fue Adolfo Giesemann.

Giesemann fundó la finca Nueva Alemania y compró otras como Argovia, Santa Fe y San Nicolás. Algunos afirman que llegó a poseer 80 mil hectáreas entre México y Guatemala. Para inspeccionar sus fincas, Giesemann invertía varios meses de recorrido a caballo.

Otro importante hacendado alemán fue Juan Lutman, propietario de las fincas Las Maravillas, Hamburgo y Germania.

El Soconusco se pobló de bellos chalets estilo europeo y Casas Grandes, o casas de los patrones, la mayoría construida con maderas preciosas. La presencia de migrantes alemanes en El Soconusco dio un impulso significativo a la economía cafetalera, el comercio y la industria. Los alemanes importaron tecnología y se involucraban en todo el proceso, desde la plantación de las semillas hasta la exportación del café.

Finca Argovia

Una familia holandesa, proveniente del cantón de Argau – de ahí su nombre - fundó Finca Argovia en 1880. Más adelante sería adquirida por Giesemann, cuyos descendientes siguen administrándola. Actualmente, además de continuar con la tradición cafeticultora y con el cultivo de flores exóticas, entre otras actividades, Finca Argovia ofrece todas las comodidades de un resort de lujo y la fabulosa experiencia de hospedarse en el indómito corazón de El Soconusco.

Después de transitar por un tramo de carretera, seguido de un camino más rústico, llegamos a Finca Argovia. Al entrar observamos el área destinada para la selección, lavado y secado de los granos de café. Un vibrante aroma satura nuestros sentidos.

Seguimos un camino flanqueado por flores antorcha roja y ave del paraíso, hasta llegar a nuestra cabaña, refugio entre cafetales y exuberante vegetación. Cuenta con una bella terraza, hamacas y todos esos pequeños detalles que satisfacen al huésped más exigente. Además de cabañas, Finca Argovia ofrece habitaciones standard, junto a la Casa Grande; bungalows, excelente opción para grupos numerosos; suites, en medio de los hermosos cafetales, y acogedoras casitas, frente al valle y piscina del resort. Las instalaciones para hospedar a los visitantes omiten servicios de televisión, pantalla e Internet, así vivirá una auténtica experiencia en la montaña.

Luego de instalarnos y refrescarnos, cenamos en el restaurante Tierra de Café de Finca Argovia, con certificación Distintivo H. Con una carta influida por las últimas tendencias de la nouvelle cuisine y con recetas tradicionales y de la familia Giesemann, degustamos platillos preparados con productos cultivados en la finca y disfrutamos del silencioso espacio nocturno. Escuchamos el sonido de las besuconas y descubrimos una pequeña rana verde trepadora que otea curiosa desde unos barandales.

Muy temprano exploramos Finca Argovia. Iniciamos en el Mirador, punto donde se puede apreciar la silueta del volcán Tacaná. Una fugaz llovizna nos acompaña. Al llegar, quedamos asombrados con el paisaje de la sierra. En estas montañas nacen las nubes.

Más tarde, en el Coffe corner Bamboo, con una terraza suspendida en la selva, entramos en calor con un magnífico café recién molido. Recuperados de la travesía en el Mirador, continuamos en los invernaderos de flores exóticas y el tour El Beneficio del Café, un recorrido que nos conduce por cada una de las etapas del proceso del café.

Con tiempo, realizamos un trayecto en bicicleta de montaña en los alrededores de la finca. Encontramos riachuelos encantados, posas cristalinas, una gran variedad de hongos silvestres, aves y bellas mariposas tropicales.

Para terminar el día, un baño en temazcal y un delicioso masaje en el Spa Anthurios. Ahora que decida recorrer la Ruta del Café en Chiapas, no olvide hospedarse y vivir una gran experiencia en Finca Argovia.

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