El sitio más dulce de la sierra de Puebla

Zacatlán, nombre proveniente del náhuatl, significa Lugar donde abunda el zacate, sin embargo desde hace algún tiempo lo que más domina en el paisaje son los huertos de manzanos y árboles frutales. Este Pueblo Mágico, nombrado así en 2011, ubicado en una región de espesos bosques, niebla y lluvia, cuenta con todo lo que necesario para un inolvidable fin de semana de descanso y esparcimiento: bella arquitectura y naturaleza impresionante.

Azucena Pacheco , Junio - Agosto 2014

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Fotos: Azucena Pacheco

Cuando uno se pierde en los estrechos callejones de Zacatlán, se experimenta un verdadero gozo al admirar viejas casonas con rojizos techos a dos aguas y coloridas fachadas que resguardan jardines repletos de florestas. Es una delicia para los sentidos percibir el característico aroma del pan recién horneado y saborear exquisiteces artesanales en las fábricas de dulces y licores, sidras y refrescos, industrias tradicionales de este pacífico rincón mexicano. Debemos destacar el esfuerzo de los pobladores de Zacatlán, quienes tuvieron la visión de sacarle provecho al excedente de manzanas desde los años treinta del siglo pasado.

En Zacatlán parece que el tiempo permanece inmóvil, esta particularidad nos permite recorrer las calles sin prisas ni preocupaciones. Recomendamos iniciar un tranquilo paseo en el Jardín Principal, donde se encuentran la Parroquia de San Pedro y San Pablo y el Convento Franciscano, este último considerado la construcción religiosa más añeja de Puebla y uno de los más antiguos de América Latina que continúa en funcionamiento con más de cuatro siglos desde su fundación. En su interior observarnos atónitos los murales costumbristas de manufactura indígena y nos quedamos sin aliento ante la sobria arquitectura monacal. En el centro del jardín, encontramos el Reloj Floral, único en su tipo en el mundo, con cinco metros de diámetro; otros atractivos arquitectónicos son el Palacio de Gobierno de estilo neoclásico y los pintorescos caserones provincianos con bellas terrazas.

Una visita obligada es el Museo de Relojes Centenario, la primera fábrica de relojes monumentales en América Latina. Por cierto, exactamente al mediodía y a las 8 de la noche, puede disfrutarse en el exterior de este edificio de un singular espectáculo de autómatas con trajes regionales que bailan y se mueven al ritmo de las contagiosas notas de la música mexicana.

 

La naturaleza en pleno

 

El pueblo de Zacatlán está inmerso en medio de bellos escenarios naturales, donde pueden realizarse diferentes actividades ecoturísticas y de aventura como senderismo o volar en tirolesa. La Barranca de los Jilgueros es el extraordinario telón de apertura de este mágico poblado, ya que en plena entrada Zacatlán contemplamos esta depresión donde miles de jilgueros se reúnen para cantar.

A solo tres kilómetros de Zacatlán, descubrimos la Cascada San Pedro, una cortina de agua con 20 metros de altura, en cuyo cauce es posible nadar. Un poco más lejos está la Cascada de Tulimán, una caída de agua con 350 metros, dividida en tres cuerpos. Además podemos explorar un río petrificado y refrescarnos en una poza con aguas turquesa.

Un poco más lejos, a 25 minutos de Zacatlán, en el Valle de Piedras Encimadas, estamos frente a una serie de rocas monumentales, superpuestas unas sobre otras de manera natural. En estas caprichosas formaciones pétreas descubrimos imágenes y figuras sorprendentes. No se lo piense dos veces, anímese y viva una aventura en Zacatlán, será una grata experiencia.

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