Pasión por la Plata

Taxco de Alarcón, conocido como Tetelcingo o Cerro Pequeño en la época prehispánica, designado Pueblo Mágico en el 2002, se encuentra en el norte del estado de Guerrero. Este destino de evocaciones barrocas y calles empinadas es famoso por su joyería y piezas artesanales elaboradas con plata. Bajo los pintorescos tejados se perfilan las siluetas de Juan Ruiz de Alarcón, una de las mentes luminosas del barroco nacido en este poblado, y William Spratling, un neoyorkino que no consiguió escapar del embrujo amoroso de México, ambos destacados personajes en la historia de esta ciudad encaramada en las montañas.

Claudia Montero Castrejó, 1 Enero 2014

Capital de la plata

La plata abundaba durante el siglo XVI en las minas de San Miguel y Guadalupe, situación que privilegió el crecimiento de Taxco durante la Colonia, favoreciéndolo como uno de los primeros centros mineros en la Nueva España. Mucho tiempo después la ciudad de Taxco cayó en un sueño profundo, letargo del que despertó gracias al espíritu emprendedor de William Spratling, quien rescató la tradición artesanal de medio siglo.

Una tradición metida en la piel de los talentosos orfebres taxqueños e impulsó la creación de talleres joyeros en el siglo XX. Actualmente existen más de 300 de estos talleres y tiendas en donde los visitantes llenan sus ojos con exquisitas piezas fabricadas con plata 925. Desde hace más de 70 años, a principios de diciembre, se celebra la Feria Nacional de la Plata, oportunidad en la que se pueden observar verdaderas obras de arte en plata.

El templo de Santa Prisca

José de la Borda, un francés que llegó a México atraído por los yacimientos de oro y plata en las escarpadas cimas de Guerrero, era un próspero e importante empresario de Taxco en el siglo XVIII. De la Borda encargó a Cayetano de Sigüenza el proyecto arquitectónico de un templo dedicado a Santa Prisca en el zócalo de la ciudad. Este santuario se construyó entre 1751 y 1758. Santa Prisca es considerada uno de los ejemplos más perfectos del barroco mexicano. La fachada y torres del monumento están decoradas profusamente. El interior de Santa Prisca es majestuoso: nueve retablos revestidos con hoja de oro, pilastras de cantera rosa, coro y pulpito labrados en maderas preciosas y el imponente altar mayor. Un recorrido que arrebata la mirada.

Las grutas de Cacahuamilpa

Cercanas a Taxco, descubiertas en el siglo XIX y declaradas Parque Nacional en 1936, las grutas de Cacahuamilpa son consideradas las cavernas más grandes del mundo. En su interior se pueden explorar en un bosque de estalactitas y estalagmitas espectaculares galerías, intrincados túneles y sorprendentes oquedades. Las grutas de Cacahuamilpa son un reto para los aficionados a la espeleología.

Semana Santa en Taxco

Además de la Feria Nacional de la Plata, otra conmemoración importante en Taxco es la Semana Santa, día en que se recuerda la Pasión de Cristo. Los gremios de artesanos forman cuadrillas de encruzados que cargan gruesos atados de varas. Las procesiones de penitentes salen de la iglesia de las Santísima Trinidad y recorren las calles empedradas de la ciudad. Una experiencia conmovedora.

El sabor de Taxco

Uno de los platillos típicos de Taxco son los jumiles, una especie de chiche de monte que por costumbre se ingieren vivos. Los mexicas tenían como tradición subir el Cerro del Huixteco en Taxco para recolectar jumiles y dejar ofrendas en el templo dedicado a este bicho. Actualmente en el mes de octubre se celebra la Feria del Jumil. Las famosas salsas que acompañan la variada gastronomía taxqueña son condimentadas con este insecto. Otros alimentos tradicionales son la iguana, el pozole y los tamales. Para degustar estas delicias no hay nada como unas bertas, una bebida preparada tequila, miel, limón y agua mineral con hielo picado. Taxco es un destino donde los sabores prehispánicos, coloniales y contemporáneos se funden en un crisol de plata.

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