Un paseo por la Plaza de San Jacinto.

bares y cafés, la mayoría instalados en casonas construidas entre los siglos XIX y XX. 

En esta ocasión daremos un paseo por la Plaza de San Jacinto, uno de los espacios arquitectónicos más bellos de San Ángel.

La Plaza de San Jacinto es un sitio en el que al parecer el tiempo de detuvo. Se trata de un hermoso espacio rodeado de una atmósfera colonial. La historia de este lugar comienza en la  época prehispánica con un asentamiento indígena conocido como Tenatitla o Atenatitlan – que puede traducirse como “Cerca de la muralla de piedra” actualmente el Pedregal de San Ángel.

En la época de la Colonia estos terrenos formaban parte del Marquesado de Oaxaca, heredad de Hernán Cortés. El conquistador encargó la evangelización de la zona a los frailes dominicos, quienes erigieron en 1529 una pequeña ermita conocida como la Casa de San Jacinto de Coyoacán. Posteriormente, en el siglo XVII, llegaron los carmelitas, orden religiosa que aprovechó el Rio Magdalena para regar grandes huertos que se extendían hasta Chimalistac, al poniente de San Ángel. Además construyeron puentes e importantes obras hidráulicas como estanques, aljibes y acueductos.

La arquitectura de la Plaza de San Jacinto y sus alrededores nos invita para disfrutar de largos paseos y admirar monumentos coloniales como el Ex Convento de San Jacinto – con un maravilloso atrio ajardinado –  y el Ex Convento de El Carmen, hoy museo, sin olvidar sus tranquilas plazas. Un acogedor vecindario para recorrer sus calles, descubrir detalles en las fachadas de los edificios de estilo barroco y neocolonial, pasar el día en sus plazuelas inundadas de sol y llenas de flores, conocer históricas mansiones, o convivir con la familia y amigos en uno de sus tradicionales restaurantes.

Una de las casas más emblemáticas es el Centro Cultural Isidro Fabela-Museo Casa del Risco, ubicado en la Plaza de San Jacinto. Monumento histórico del siglo XVIII, cuenta con varias salas en las que se exhiben obras pictóricas y escultóricas de México y Europa, así como artes aplicadas y textiles. En su patio interior se encuentra el único ejemplo del ultra-barroco mexicano: La monumental Fuente del Risco, una auténtica obra de arte con ocho metros de altura y casi diez de ancho, decorada con platos, platones, tibores, conchas, espejos, piezas de porcelana china y azulejos.

La Plaza de San Jacinto es tan antigua como el barrio de San Ángel, pero desde los años sesenta también se le conoce como Jardín del Arte, debido a la comunidad artística que se reúne aquí todos los sábados para ofrecer en un colorido bazar sus obras. También se distingue por el espíritu bohemio y cosmopolita que se respira en sus tiendas de antigüedades y en los restaurantes, cafés y bares cercanos.

Recorriendo las calles aledañas descubrimos la Casa del Encaje, llamada así por sus extraordinarias cornisas, y más adelante, la impresionante Casa del Mayorazgo Fegoaga, donde cuentan se ofreció un banquete a Antonio López de Santa Anna.  Unos días después del citado ágape, las tropas estadounidenses entrarían a San Ángel.

Seguimos con nuestro paseo, visitamos la Casa Blanca, una mansión de belleza arquitectónica que sobresale por su majestuosidad, y la Casa del Obispo de Madrid, monumento del siglo XVIII con su distintiva hornacina en una de las esquinas. Esta casona fue residencia de Antonio López de Santa Anna y de José Zorrilla.  Otras casas dignas de conocer son la Casa Azul, actualmente galería, la Casa de los dos patios, supuesto escondite del legendario bandolero Chucho el Roto, la Casa de la Selva Nevada, construcción de estilo mudéjar con elementos barrocos, y el Museo Estudio Diego Rivera en Altavista.

Recomendamos continuar por la Plaza de los Licenciados, al poniente de la Plaza de San Jacinto, un lugar que rompe con la sencilla arquitectura provinciana, pero no sin cierto señorío aristocrático en sus fuentes, jardines, arcos y floridas buganvilias. En la 2ª Cerrada de Frontera, no deje pasar la oportunidad de relajarse y meditar bajo la sombra de los árboles en la Plaza de los Arcángeles.

La Plaza de San Jacinto es una muy buena idea para olvidarse del estrés, curiosear en las tiendas de suvenires y galerías, saborear una rica comida, caminar y dejar volar la imaginación: Recrear en nuestra mente un idílico paisaje con arrieros y recuas, el Ex Convento de San Jacinto, los frondosos huertos de los dominicos y pequeñas cascadas.

Una ocasión especial para visitar este oasis citadino es durante la fiesta de Nuestra Señora del  Carmen, festividad que se celebra a mediados de julio. En estas fechas se organiza el tradicional Concurso de Flores, costumbre centenaria que aún se conserva y en la que los vecinos muestran sus bellos jardines. La Plaza de San Jacinto es un destino en la ciudad de México que vale la pena visitar por su oferta y eventos culturales en museos, teatros y otros recintos, además de su extensa gastronomía y una arquitectura que lo dejará con los ojos abiertos.  

 

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 Por Fernando Contreras

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