El atajo a Tenochtitlán

Real del Monte o el antiguo Paso Alto de los otomíes, grupo indígena del centro de México, se encuentra en un corredor de montañas en el estado de Hidalgo. En la época prehispánica, comerciantes provenientes del señorío de Metzitlán en la Huasteca aprovechaban este sendero entre las colinas para llegar a la gran Tenochtitlán, capital del impero azteca. La región donde se encontraba este atajo recibió el nombre de Real del Monte en el siglo XVI.

Manuel Peña Hernández, 1 Enero 2014

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Los cerros alrededor de Real del Monte fueron excavados por toltecas, chichimecas y aztecas, quienes extraían oro y plata para ofrendar a sus dioses. Durante la época colonial, las minas de Real del Monte serían explotadas por españoles e ingleses. Uno de los personajes más destacados de esta etapa fue Pedro Romero de Terreros, Conde de Regla, noble español que conocía de la riqueza escondida en la sierra hidalguense. Durante unos sesenta años, Romero de Terreros amasó una cuantiosa fortuna con la veta conocida como La Vizcaína.

Era tan rico Romero de Terreros que incluso prestaba dinero al virrey de la entonces Nueva España.

La herencia del Conde de Regla

Romero de Terreros no solo financió los gastos de la corte virreinal, también donó dinero para la construcción de templos en las ciudades de Pachuca y Querétaro. Además es el fundador el Monte de Piedad, una institución dedicada a obras de caridad. Tiempo después herederos y descendientes del ilustre conde venderían sus minas a empresarios ingleses. Los nuevos propietarios de los yacimientos de Real del Monte introdujeron en el siglo XIX las primeras máquinas de vapor, el gusto por el futbol, como dato anecdótico en este poblado se celebró el primer partido de futbol en México, y el platillo típico de la región: los pastes, especie de empanada de pasta hojaldrada rellena con distintos alimentos como carne molida con papas o frijol. En el siglo pasado, las vetas de Real del Monte colocaron a México como el principal productor de plata durante más de setenta años.

Real del Monte, comarca minera

Real del Monte se encuentra a menos de quince minutos de la ciudad de Pachuca, capital del estado de Hidalgo. Debido a su situación geográfica, fundada a más de 2, 600 msnm, Real del Monte es una región donde predomina el clima frío y húmedo. Llueve con cierta frecuencia, neblina y aguanieve cubren en invierno sus casas con tejados rojos y calles adoquinadas. En la temporada invernal un manto blanco arropa el Valle de Peñas Cargadas, sitio a unos diez kilómetros de Real del Monte, donde pueden admirarse sorprendentes formaciones de basalto rodeadas de pinos, encinos y oyameles. Un espléndido santuario para practicar campismo y montañismo. Otros lugares cercanos a Real del Monte para realizar ecoturismo son el Parque Nacional el Chico, uno de los más antiguos del país, el bosque de El Hiloche, la cascada de San Pedro y la represa El Cedral, magnífico lugar para la pesca de trucha arcoíris.

Además de las caprichosas elevaciones de Peñas Cargadas, Real del Monte ofrece una gran variedad de actividades. Recorrer sus avenidas y plazas, detenerse para contemplar la arquitectura colonial en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, fundada por frailes franciscanos, erigida entre los siglos XVI y XVII, en este último periodo de construcción proceden sus bellos altares de estilo neoclásico. Otro templo importante es la Capilla de Veracruz, también del siglo XVI, donde se conservan retablos dorados del barroco tardío. Comentario aparte merece el Cementerio Ingles del siglo XIX, cuyas lápidas están orientadas hacia Inglaterra, excepto la de Richard Bell, un famoso clown británico avecindado en Real del Monte, quien solo por contrariar a sus compatriotas, ordenó que su tumba se emplazara en sentido opuesto a la isla sajona.

Real del Monte fue designado Pueblo Mágico en 1998. Esta distinción se la ganó por su arquitectura que evoca el esplendor del pasado minero, su atmósfera nostálgica, callejones y calles empinadas, una singular fusión entre las culturas inglesa y mexicana, además de sus profundos socavones adaptados para recorridos turísticos. Orgullosa ciudad de glorioso pasado, tan importante que el emperador Maximiliano visitó con interés en 1865, Real del Monte es una muestra de las maravillas que se encuentran al recorrer los caminos de nuestro asombroso México.

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