Pueblos Mágicos de Chihuahua

En el corazón del gran estado de Chihuahua, se encuentra la ciudad de Batopilas. Una pintoresca comunidad que conserva gran parte de su orgullosa arquitectura minera de fines del siglo pasado. La casona de Alexander R. Sheperd, quien fuera dueño de una de las más ricas minas de la comarca, es un buen ejemplo.

Marisol Hernández Brito, 1 Enero 2014

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Batopilas

En el corazón del gran estado de Chihuahua, se encuentra la ciudad de Batopilas. Una pintoresca comunidad que conserva gran parte de su orgullosa arquitectura minera de fines del siglo pasado. La casona de Alexander R. Sheperd, quien fuera dueño de una de las más ricas minas de la comarca, es un buen ejemplo. También el Templo de la Virgen del Carmen, y el Templo del Santo Ángel en Satevó, ambos monumentos coloniales de extraordinaria belleza, construidos en el siglo XVII. Otros atractivos son la Casa Barffuson, la Casa Bigleer, y la Escuela Sor Juana Inés de la Cruz del siglo XVIII. El pueblo de Batopilas es un destino ideal para los amantes de largas caminatas. Es toda una experiencia recorrer sus ríos y veredas, admirar sus maravillosos escenarios, conocer sus antiguas misiones, y visitar los miradores de la Bufa y el mirador Piedra Redonda.

Creel

Creel es considerada la capital de la Sierra Tarahumara. Es un lugar muy especial, donde es posible conocer de cerca las costumbres, tradiciones, forma de vestir, y gastronomía de los rarámuris. En Creel, inicia un viaje al encuentro con un pueblo que se resiste a la modernización y los cambios. En los alrededores de Creel pueden practicarse turismo de aventura en actividades como la escalada en roca, el ciclismo de montaña, caminatas, rappel, excursionismo y recorridos por las barrancas. Otros atractivos son la famosa piedra Elefante, nombrada así por su enorme parecido con el paquidermo, y los Valles Monjes y Ranas con caprichosas formas rocosas, y el hermoso lago de Arareco. Una monumental escultura de 8 metros de altura en piedra blanca, del Cristo Rey, vigila desde la cima de una colina cerca de Creel.

Cusararé

Cusararé es una típica población tarahumara donde aún se llevan a cabo importantes celebraciones. Se trata de una de las misiones jesuitas más antiguas de la región. El templo de Cusararé, decorado con pinturas rarámuri, fue construido en 1733 y conserva gran parte de la arquitectura original. El visitante a esta región no debe perderse las fiestas de Semana Santa y la Virgen de Guadalupe, así como otras celebraciones de la tradición tarahumara. En el Museo Loyola los visitantes pueden admirar una gran colección de pinturas al oleo sobre la vida de la Virgen María, y obras maestras del siglo XVIII. Otro sitio obligado es la bella cascada de Cusárare, con 30 metros de altura.

Ciudad Cuauhtémoc

Uno de los atractivos de Ciudad Cuauhtémoc es el Museo Menonita. Los Menonita son una comunidad importante y con larga presencia en México. Los menonitas llegaron de Canadá a San Antonio de los Arenales, al norte de la ciudad de Chihuahua, en 1922. Realizaron el viaje en 36 carros de ferrocarril, cargando su equipaje, enseres, muebles y materiales para la construcción de una nueva vida. Los Menonitas son una comunidad reservada, con fuertes estructuras familiares y religiosas. Su cultura pone gran valor en la auto suficiencia, y esta filosofía de vida le ha valido para desarrollar asombrosas habilidades.

Su actividad fundamental es la agricultura. Los hombres cultivan principalmente maíz, frijol, cebada, centeno, trigo, sorgo, lino y avena; las mujeres y niños atienden a los animales de sus granjas. Crían el ganado en forma colectiva y destinan la producción lechera al consumo familiar y a la elaboración de quesos. Los visitantes quedan sorprendidos con la sencillez de sus comunidades, y la riqueza cultural y humana de estos hombres siempre vestidos con overol.

Cerocahui

Cerocahui es una población en la Barranca de Urique, un valle repleto de huertos de manzana. Se encuentra cerca de Bahuichivo, donde El Chepe, el centenario ferrocarril que cruza las Barrancas del Cobre, hace una parada diaria. El vino es parte fundamental de la historia y el encanto de la región. Este valle cuenta con un micro clima similar a las condiciones de primavera todo el año, ideal para el cultivo de la vid. Los tarahumaras de esta zona producen también manzanas en lo alto de las montañas del Cañón del Cobre en México. Las manzanas fueron introducidas por jesuitas, quienes las cultivaban en sus misiones para el consumo local y de los ranchos. Los monjes dejaron como herencia una amplia variedad de especies de manzana. Las manzanas Tarahumara tienen la característica de ser dulces, deliciosas y de incomparable calidad de exportación. El pastel de manzana horneado a la leña es un postre que se convirtió en un sello distintivo de Cerocahui gracias a los cocineros que incorporaron el trigo cultivado en la zona, la mantequilla, especias y las manzanas tarahumaras. El cultivo de la vid y sus bellos viñedos es uno de sus atractivos turísticos, al igual que el bellísimo Templo de la Misión de Cerocahui cuya construcción se remonta al siglo XIX, pero sin lugar a dudas el mirador del Cerro del Gallego muestra la imponente belleza de la Sierra Tarahumara, un deleite para los ojos de cualquier turista.

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