Batopilas: Pueblo Mágico en el corazón de las Barrancas del Cobre.

En esta oportunidad, exploramos la majestuosa Sierra Tarahumara, en el oeste de Chihuahua. Al adentrarnos en su accidentada geografía, descubrimos las Barrancas del Cobre, impresionante sistema de cañones cuatro veces más grande y dos veces más profundo que el Gran Cañón del Colorado en Arizona, Estados Unidos. ¡Las Barrancas del Cobre son una maravilla natural de México!

En el corazón de las Barrancas del Cobre, a 148  kilómetros de Creel, estación del ferrocarril turístico “El Chepe”, se encuentra Batopilas, legendaria población minera cuya pureza de su plata fue elogiada en más de una ocasión por el explorador y naturalista noruego Carl Lumholtz.

Batopilas un paraíso subtropical.

Tras descender 1800 metros en un todoterreno, llegamos a Batopilas, Pueblo Mágico desde 2012. Es importante destacar que la carretera está recién asfaltada y terminada. Estiramos las piernas y desayunamos en el Riverside Lodge, hotel boutique instalado en la Hacienda Bigleer, histórica construcción del siglo XVIII, restaurada para devolverle su grandeza original. Disfrutamos de un rico café, pan recién horneado y frutos tropicales de la región, abundantes debido al singular microclima cálido de la localidad. Nos cuentan que en el siglo XVII, gambusinos españoles seguían el curso del río. Al caer la noche, el brillo de la luna iluminó la superficie del arroyo. ¡Quedaron sorprendidos al observar las pepitas de plata resplandeciendo en el agua! ¡La plata era tan pura que parecía nieve! Continuaron por el cauce del río y descubrieron La Nevada, primera mina de plata que se explotó en la zona.

Batopilas sería considerada hasta principios del siglo XX, como un rico pueblo minero, pues sus yacimientos y vetas generaron a lo largo de tres siglos, 300 millones de onzas de plata nativa. La época de mayor esplendor ocurrió en 1880 con el arribo del estadounidense Alejandro Shepherd “El Magnate de la Plata” - aunque era llamado más familiarmente como “El Patrón Grande”- , quien hizo una gran fortuna con La Bufa: 27 millones de onzas de plata durante 30 años. Muy recomendable es detenerse en el mirador a 1300 metros de altura, cercano a este antiguo mineral, y en la comunidad rarámuri de Quírare: ¡La mejor vista de la barranca! ¡Ideal para la Selfie! 

Por cierto, si tienes interés en recorrer un emocionante circuito, Batopilas aún conserva varias minas abandonadas, vestigios, túneles, puentes, molinos y canales que puedes explorar con total seguridad en tours guiados. ¡No olvides la GoPro para compartir esta experiencia única en tus redes sociales!

Iniciamos nuestro paseo por Batopilas. Encontramos coloridos tabachines, bugambilias, ceibas y huertos floridos. Arropados por una atmósfera apacible, disfrutamos de la tranquilidad de las plazas soleadas, el silencioso vuelo de los colibríes y el murmullo del agua en el río y en el acueducto. Aquí es inevitable usar con frecuencia la expresión: “¡Qué bonito es lo bonito cuando es bonito!”. Descansamos unos minutos en el quiosco de la Plaza principal, acompañados por Patrocinio López, artesano rarámuri que construye violines desde hace más de 40 años, trabajo que ha sido reconocido con varios premios nacionales - la Barranca de Batopilas alberga las comunidades más tradicionales de este grupo indígena en la Sierra Tarahumara y se dedican principalmente a elaborar artesanías con madera y resistentes canastos de sereque -. Aprovechamos para probar con don Patrocinio, el famosísimo tesgüino,  bebida ceremonial elaborada a base de maíz germinado.

En 2008, Batopilas festejó 300 años de historia y su patrimonio arquitectónico revela el importante pasado minero que vivió - no podemos olvidar que fue la segunda ciudad con electricidad en México, solo después de la capital del país -. Nuestro itinerario incluye casonas construidas entre los siglos XVII y XIX, la Presidencia Municipal (s.XIX), ubicada en el Centro Histórico, la Casa Barfusson y residencia del Marqués de Bustamante (s.XVIII), la casa en la que nació Manuel Gómez Morín, el templo jesuita de la Virgen del Carmen (s.XVII),  la Casa de los Morales, ahora Casa Cural, y la Hacienda San Miguel, o El Castillo, antigua propiedad de Alejandro Shepherd.

También recomendamos visitar la Misión de San Ángel Custodio, o Misión de Satevó, también conocida como la “Catedral Perdida”, a tan solo ocho kilómetros de Batopilas. Santuario del siglo XVIII, edificado por los jesuitas en un paraje aislado que invita a la meditación.  Sugerimos que durante su visita a Batopilas, contrate un guía local, no se arrepentirá, ya que le contarán infinidad de anécdotas locales, haciéndole aprender y disfrutar de manera muy singular sus paseos.  Son profesionales y muy orgullosos de su tierra.

 

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Marisol Hernández Grito 

La Ruta de la Plata.

Uno de los grandes retos durante la bonanza minera era transportar la plata de Batopilas a la Ciudad de Chihuahua, donde se encontraba la estación del ferrocarril más cercana - 385 kilómetros de distancia -. Los primeros 200 kilómetros se realizaban en un trayecto llamado “Conducta de la Plata”, empresa que requería arrieros, mulas y carretas tiradas por borricos. Desde hace casi 10 años, en el mes de octubre, se organiza la Ruta de la Plata, un homenaje a los hombres que arriesgaron su vida en este épico viaje. Una auténtica experiencia de aventura en la que se recrean las arduas jornadas de los arrieros, atravesando ríos y cañadas. ¡Tienes que vivirlo! 

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