Mérida, ciudad blanca

 "No sé tú, pero yo te he comenzado a extrañar en mi almohada."

 - Armando Manzanero, compositor yucateco -

 Mérida, capital del estado de Yucatán, fue fundada el 6 de enero de 1542 por Francisco Montejo y León, conquistador de la península, junto con otras 100 familias españolas; es una ciudad que combina la marcha vertiginosa de la modernidad con el andar sereno de un milenario pasado cultural e histórico. Mérida se entiende indígena y se reconoce europea, se sabe mestiza y se enorgullece de su naturaleza esencialmente americana. Su principal riqueza está en la solera de su historia, en su personalidad sobria y única.

Ana Teresa Uriarte, 1 Enero 2014

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Mérida, la ciudad blanca

La arquitectura colonial de Mérida corresponde en su mayoría a los siglos XVII y XVIII. Durante este período, a fin de proteger la ciudad de las sublevaciones indígenas se propuso amurallar la ciudad.

Este proyecto no se completó, sin embargo se conservan el arco del Barrio de San Juan y los arcos de Dragones y del Puente en el Barrio de la Mejorada. Durante el Siglo XIX e inicios del XX hubo un proceso de afrancesamiento de la arquitectura urbana que quedó plasmado en las características casonas de estilo neoclásico que flanquean las avenidas de la ciudad, como El Paseo Montejo. Los años del oro verde, fueron una época de afluencia económica para Mérida. En 1888 se construyó El Paseo de Montejo, una avenida inspirada en los grandes bulevares de París, donde se establecieron señoriales mansiones de los acaudalados hacendados, como la Casa Vales, la Casa Peón de Regil, las Casas Cámara, la Casa del Minarete y la Quinta Molina Montes. Esta avenida puede recorrerse en calesas que transitan del Monumento a la Bandera, donde inicia Paseo Montejo, a la Plaza de Santa Lucía.

El centro de Mérida conserva su perfil colonial. En la Plaza Grande, se encuentran la Catedral la mas antigua de America en tierra firme, y que alberga retablos del venerado Cristo de las Ampollas, edificios de gobierno. Destaca la casa del siglo XVI del conquistador Montejo En parques y plazas del centro, como Santa Lucía, se organizan festivales musicales. En Mérida pasaras un velada romántica en inolvidable escuchando el acento de la tradicional trova yucateca, música que inspiró a autores como Guty Cárdenas con canciones como Xtabay y Yukalpeten, Armando Manzanero autor de Adoro y Por debajo de la mesa, Sergio Esquivel con un Tipo como yo entre muchos mas. En los quioscos se disfruta de serenatas nocturnas y los enamorados recorren las plazas.

Un orgullo de México es la gastronomía yucateca que puedes disfrutar en restaurantes como Los Almendros, Hacienda Teya, Eladios, entre sus principales platillos tradicionales la famosísima cochinita pibil, el relleno negro, los papatzules, pan de cazón, el escabeche oriental, , sin dejar de mencionar la variada gastronomía internacional.

Un pasado milenario, cercano a Mérida

En rutas cortas de un día que pueden realizarse en automóvil o autobús, los turistas pueden acercarse al pasado milenario de Yucatán, tomando como punto de partida la ciudad de Mérida. La Ruta Sur tiene dos vertientes: la llamada Ruta Puuc, en la que son visitadas las ciudades de Uxmal, Labná, Sayil, Kabah, Lol Tún y Oxkutzcab; y la Ruta de los Conventos.

La Ruta del Este incluye Chichén Itzá, Valladolid, Izamal, Ek Balám, Río Lagartos y San Felipe. La Ruta del Norte nos lleva a Dzibilchaltún y Xcambó, Progreso, Telchac y Chelem. La Ruta del Oeste es un recorrido por Celestún y parte del estado de Campeche.

Las haciendas henequeras

Alrededor de Mérida se conservan y renacen antiguos cascos de haciendas coloniales y henequeneras del siglo XIX. Estas haciendas se dedicaban a industrializar el henequén. El henequén es un agave cuya fibra es usada elaborar járcias, cuerdas, cordones, alfombras y tejidos. El oro verde, como se llegó a llamar al henequén, representó el centro de la economía local de Yucatán durante un siglo.

Actualmente la mayoría de estas haciendas han sido reconstruidas y habilitadas como museos, hoteles y paradores turísticos. Entre las haciendas restauradas destacan y Temozón Sur, San José Cholul, Santa Rosa de Lima y Xcanatún. Pero también es importante señalar Xcumpich, Sodzil y San Antonio Cucul, Chenkú y Mulsay, Misné, Teya y San Pedro Nohpat y Chichí Suárez, Petkanché y Tabi.

Así es Mérida

Mérida, ciudad blanca. Los pobladores originales visten orgullosos guayaberas y huipiles, descansan en grandes hamacas, cantan los versos de la trova, bailan al son de la jarana y siempre están dispuestos para recibir a los viajeros con una gran sonrisa y declamando una bomba, tradicional estribillo que revela el ingenio yucateco: Cuando pasé por tu casa, me tiraste un limón. El limón me dio en la cara y el zumo en mi corazón. Así, Mérida seguramente se quedará con su corazón.

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