Explora, descubre, sueña en Chihuahua: Casas Grandes, Pueblo Mágico

 

Ya en la carretera, retiro la cortina y observo por la ventanilla los pastizales soleados. Consulto la guía que adquirí en el lobby del hotel: Casas Grandes se encuentra en el noroeste de Chihuahua y cuenta con espectaculares atractivos como el Valle de las Cuevas y la Zona Arqueológica de Paquimé, catalogada en 1998 como Patrimonio de la Humanidad y distinguida con el Escudo Azul de la UNESCO. Recientemente recibió el nombramiento de Pueblo Mágico, galardón otorgado con anterioridad a Batopilas y Creel, ambos poblados en las Barrancas del Cobre.

El distintivo Pueblo Mágico se otorga por los atributos históricos, arquitectónicos y culturales únicos de un destino. Estas características se revelan en la variada oferta turística de Casas Grandes: impresionantes construcciones de los enigmáticos Pueblos del Desierto, cavernas que sirvieron de refugio a cazadores nómadas y tribus apaches, fina cerámica decorada con bellos diseños geométricos, variada gastronomía con rico sabor casero y gente hospitalaria.

 

Paquimé, las casas grandes

Al salir de la estación en el Viejo Casas Grandes, recomiendo estirar las piernas con una caminata por la Plaza Central y visitar el Templo de San Antonio. Consigo un taxi que me aproxima a la Zona Arqueológica de Paquimé. Los especialistas coinciden que esta ciudad era un centro ceremonial y punto de encuentro de las rutas mercantiles entre los pueblos de América del Norte y Mesoamérica. Uno puede imaginar el ajetreo de los comerciantes provenientes de distantes regiones, intercambiando productos como plumas de aves preciosas, turquesas, piezas de barro, artefactos de cobre, conchas marinas y sal.

La zona arqueológica de Paquimé comprende alrededor de 50 hectáreas, sin embargo solo se ha explorado un 20% del emplazamiento. A diferencia de otras ciudades prehispánicas, esta metrópoli en el desierto se distingue por ser un masivo complejo arquitectónico con cerca de mil habitaciones construidas con puertas en “T”, rudimentarios sistemas de calefacción, muros de adobe y techos apisonados con vigas. ¡Algunas tienen hasta cuatro pisos de altura!

Para proveer de agua a cerca de 10 mil habitantes en su época de mayor esplendor, los pobladores de Paquimé construyeron ingeniosas obras hidráulicas que aún se conservan: aljibes, acequias, canales, pozos subterráneos e incluso lagunas artificiales.

Despertaron mi curiosidad basamentos que demuestran la influencia de las culturas mesoamericanas en el norte del país y estructuras como la Casa de los Hornos, integrada por habitaciones, plazas y oquedades que servían para cocer agaves, la Casa de la Noria, una de las obras hidráulicas precortesianas más grandes e importantes, la Casa de los Cráneos y la Casa de los Muertos, en la primera se encontraron un gran número de restos humanos y en la segunda se descubrieron 90 entierros, y la Casa de las Guacamayas, posiblemente un aviario para reproducir esta especie relacionada con divinidades solares veneradas en el altiplano y sureste de México.

Junto a la zona arqueológica se encuentran el Museo de las Culturas del Norte, recinto inspirado en los montículos ceremoniales de Paquimé – en el que se exhibe una vasta colección de restos fósiles, cerámica y objetos hallados – y el Centro Cultural Paquimé. Aprovechando la tecnología, sugiero descargar la app Museo Paquimé, esta aplicación desarrollada por el INAH, CONACULTA y la SEP facilitará el recorrido de nuestros amigos de V México al Máximo.

 

Nuevo Casas Grandes

En Casas Grandes son recurrentes las historias de escaramuzas de apaches rebeldes encabezados por míticos líderes tribales. Tampoco faltan las anécdotas sobre la llegada del ferrocarril al poblado en el siglo XIX y los corridos que evocan la cruenta batalla que libraron las tropas maderistas contra el ejército de Porfirio Díaz en los primeros años de la Revolución Mexicana.

Siguiendo las vías, tropiezo con la antigua estación del ferrocarril Río Grande-Sierra Madre-Pacífico – edificio histórico que actualmente alberga un centro cultural – construida en 1897. El caballo de hierro impulsó el crecimiento de la comunidad vecina y el arribo constante de migrantes orientales, mormones y menonitas. Esta zona urbana fue reconocida como un municipio independiente en 1923 con el nombre de Nuevo Casas Grandes.

Nuevo Casas Grandes está a unos ocho kilómetros de Paquimé. En esta ciudad, los visitantes pueden encontrar hoteles de distintas categorías, restaurantes gourmet, cocinas tradicionales, cantinas y centros de entretenimiento como el Complejo Pistoleros con un área de rodeo y bares con atmósfera vaquera.

Además de los jugosos duraznos de la región, Nuevo Casas Grandes se caracteriza por su gastronomía regional: jugosos cortes de carne al chile colorado o vallero, los típicos burritos y los deliciosos quesos menonitas. Por supuesto, sería imperdonable no tomarse un refrescante coctel preparado con sotol.

Aún con algo de tiempo, camino por las amplias avenidas flanqueadas por frondosos árboles en las Colonias Dublán y Juárez. La primera en la entrada de la ciudad y la segunda al suroeste. Ambas tienen sus orígenes con la llegada de pioneros mormones provenientes de Estados Unidos en el siglo XIX. Estas localidades se distinguen por su bella arquitectura Stick Style, similar al estilo Reina Ana: edificios construidos con ladrillo rojo, altos techos y tejados empinados. Otra joya arquitectónica es la Hacienda San Diego en la Colonia Juárez.

También puede resultar interesante visitar las comunidades menonitas como la del Capulín y conocer sus tradiciones y costumbres.

 

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Explorando Casas Grandes

A menos de 30 minutos, al suroeste de Casas Grandes, descubro Mata Ortiz. Poco más de 300 familias viven de la producción ceramista en este importante centro artesanal. La alfarería de este pequeño poblado se distingue por el uso de técnicas prehispánicas, mezclas de arcillas, pigmentos naturales, diseños geométricos y las influencias estéticas de Paquimé. Las piezas de cerámica de Mata Ortiz son consideradas las más finas y delicadas de México. Uno de los grandes Maestros ceramistas de este pueblito es Juan Quezada Celado, galardonado con el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Tengo suerte de encontrarlo en su modesta casa, junto con su querida esposa Guillermina. Ambos comparten esta pasión por la alfarería y administran una sencilla galería en la que exhiben y comercializan las obras de arte de los más prometedores herederos de la cerámica de Mata Ortiz.

En esta misma región se encuentra el Valle de las Cuevas o Québale. Se trata de una zona arqueológica en la Sierra Madre Occidental donde fueron descubiertos vestigios, petrograbados y pinturas rupestres en varias cavernas. Estos hallazgos están relacionados con la cultura de Paquimé. Exploro la Cueva de la Olla, llamada así por un enorme coscomate o troje – con unos dos metros de altura y dos y medio de diámetro – en el que se almacenaban granos. Desde arriba contemplo las praderas y los excepcionales paisajes serranos. Tomo un descanso, imagino la vida azarosa de aquellos nómadas que se refugiaron en estas galerías.

Para seguirles la pista a otros pueblos originarios como las culturas Hohokam, Mogollón y Anasazi, continúo el recorrido hasta Arroyo de los Monos, a unos 30 kilómetros de Casas Grandes. Capturo apacibles escenarios naturales que comparto con mis followers en Instagram, y encuentro antiquísimas imágenes talladas en las rocas y pinturas rupestres que describen la fauna de la región, símbolos abstractos, chamanes difuminados en la textura áspera de la piedra milenaria y rituales de cacería.    

Concluyo este viaje con una Selfie en Laguna Rodolfo Fierro, llamada así en honor a un oficial villista que murió ahogado antes de deshacerse de unas bolsas con oro. La laguna fue construida artificialmente en el siglo XIX por los mormones con el objetivo de regar los huertos de Nuevo Casas Grandes. Es un sitio ideal para observar el regreso de aves migratorias, andar en bicicleta, organizar una parrillada o tan solo disfrutar del atardecer que anuncia un inigualable cielo estrellado. ¡Los invitamos a vivir los Pueblos Mágicos de Chihuahua a lo grande! 

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