Mazatlán

A bordo de una "pulmonía", taxi turístico, creado en 1965 por Miguel Ramírez Urquijo, recorremos el célebre Malecón de Mazatlán, de los más largos del mundo con 21 kilómetros de extensión donde se puede disfrutar del sol y brisa marina. Durante el trayecto observamos singulares monumentos, acantilados, espectaculares paisajes, cruceros, yates y veleros navegando el Pacífico, este puerto es auténtica perla nacida junto al mar.

Esteban Raymundo González, 1 Enero 2014

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Más adelante se encuentran los Paseos del Centenario y Claussen, diseñados el siglo pasado. El paseo de Claussen pasa por el Fuerte Carranza y por la Glorieta Rodolfo Sánchez Taboada. En la Glorieta, bajo la mirada de bronce de la Mujer Mazatleca, se pueden apreciar magníficos atardeceres, aplaudir a los clavadistas que se lanzan desde acantilado, y experimentar desde el mirador junto con la Reina de los Mares, la fuerza del Pacífico. El Fuerte Carranza, ahora Casa del Marino, fue construido en 1892 para defender el puerto, hoy las playas de este sitio son visitadas principalmente por familias.

A lo largo de todo el recorrido por el Malecón descubrimos una serie de esculturas que celebran la vida, la naturaleza, la historia y raíces de Mazatlán. Los delfines del Monumento a la Continuidad de la Vida, el Monumento al Pescador, conocido popularmente como "Los Monos Bichis", el Monumento al Centenario de la Cervecería Pacífico, el Monumento al Milenio del artista mazatleco Antonio López Sáenz, numerosas esculturas para conmemorar distinguidos sinaloenses como el inmortal Pedro Infante, la inigualable Lola Beltrán, y el impulsor del arte musical Don Cruz Lizárraga. Hay inclusive un Monumento a "La Pulmonía".

Platillos típicos como el pescado zarandeado, el agua-chile, y los exquisitos tacos gobernador acompañados con la cerveza Pacífico se sirven en palapas instaladas a lo largo de las playas del Malecón, el más largo de México.

Sol y playa, cultura e historia

Mazatlán alcanzó importancia como puerto de altura hasta el siglo XIX, debido a dos ventajas geográficas: una península rodeada de ensenadas, y una bahía protegida con mantos rocosos. El puerto era la llave de entrada al Mar de Cortés. Los muelles comenzaron a recibir grandes barcos mercantes con productos como textiles, muebles, vinos y abarrotes, procedentes de Europa, en especial de Alemania e Inglaterra, así como de Estados Unidos.

Esta influencia europea se revela en el gusto de los mazatlecos por la cerveza, la música de banda y la gastronomía. El Centro Histórico de Mazatlán se caracteriza por la arquitectura neoclásica de sus monumentos, como la Basílica de la Inmaculada Concepción, el Teatro Ángela Peralta, los Portales de Canobbio, la Casa Machado, y la Antigua Aduana, así como de sus casonas con grandes balcones, herrería, mascarones, amplios ventanales y portales.

La Plazuela Machado, en el Viejo Mazatlán, es de los espacios más antiguos de la ciudad. Escenario único donde se presentan actividades como el tradicional Carnaval, con más de 114 años de historia, además de festivales gastronómicos, culturales y encuentros artísticos de talla internacional. En Plazuela Machado se encuentran restaurantes como el Pedro y Lola, bares y galerías de arte como Gandharva. La hospitalidad de la gente de Mazatlán no tiene comparación, los visitantes se sienten en casa, dejando una parte de su corazón en la Perla del Pacífico.

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