Joya Mexicana en el Pacífico

Las playas de Barra de Navidad son parte del corredor turístico Costa Alegre que se extiende 200 kilómetros hasta Puerto Vallarta, en el estado de Jalisco. Este destino de playa con encanto propio, mantiene su atmósfera de pueblo antiguo a la orilla del mar y ofrece servicios turísticos de calibre internacional.

Andrés Méndez Palacios-Macedo, 1 Enero 2014

 Modernas instalaciones hoteleras, regios restaurants, seguras y eficientes opciones de transporte, variedad de actividades, comodidad y seguridad reciben al visitante y lo acompañan durante su estancia, mientras disfruta del sol y del mar.

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Las playas de Barra de Navidad son parte del corredor turístico Costa Alegre que se extiende 200 kilómetros hasta Puerto Vallarta, en el estado de Jalisco. Este destino de playa con encanto propio, mantiene su atmósfera de pueblo antiguo a la orilla del mar y ofrece servicios turísticos de calibre internacional. Modernas instalaciones hoteleras, regios restaurants, seguras y eficientes opciones de transporte, variedad de actividades, comodidad y seguridad reciben al visitante y lo acompañan durante su estancia, mientras disfruta del sol y del mar.

Legendario puerto y astillero

Barra de Navidad primero se llamo Puerto Jalisco o Puerto Cihuatlán. Su nombre actual se lo debe a la fecha del desembarco de don Antonio de Mendoza, Virrey de la Nueva España, el 25 de diciembre de 1540. El Virrey venia a someter una rebelión indígena formada por zacatecos y caxcanes. El famoso Pedro de Alvarado, uno de los capitanes de Hernán Cortés, murió en la revuelta.

A principios del siglo XVI, los conquistadores españoles consideraron la protección montañosa de la bahía y la unión del litoral con una laguna ventajas geográficas de esta zona, y construyeron un importante puerto y astillero. Sus muelles pulsaban con el latido del creciente comercio con el Lejano Oriente. Barcos repletos de mercancías zarpaban hacia, y arribaban desde puertos en las a Filipinas, el Pacífico Norte, y Baja California. Hoy se aprecia un inspirado monumento que conmemora el Cuarto Centenario de la expedición marítima México – Filipinas de 1564.

La relevancia de Barra de Navidad fue decayendo hasta que en el siglo XVII, el puerto de Acapulco, con mejores características para barcos de gran calado, y su cercanía a la capital del país, acabó dominando la actividad portuaria en el Pacificó Mexicano. Los muelles y astilleros de Barra de Navidad fueron abandonados. Algunos vestigios como antiguos timones, artefactos marítimos, instrumentos de navegación, aparejos, anclas, amarres y cabos, nos recuerdan de su pasado glorioso.

Barra de Navidad, destino alegre y divertido

La tranquilidad de Barra de Navidad descansa entre la intensidad de las olas en el mar, y las apacibles aguas de la Laguna de San Cristóbal, donde los atardeceres se disfrutan admirando impresionantes formaciones rocosas, y el resplandeciente verdor de Isla Navidad.

Además de ser un destino de sol y playa, Barra de Navidad ha impulsado el turismo cultural para satisfacer las expectativas de visitantes estadounidenses, europeos y canadienses. Muchos de estos, enamorados de este rincón del Pacífico, ahora residen en el puerto. Una de las historias más conmovedoras entre los locales es la leyenda del Cristo del Ciclón. Cuentan los pescadores que en 1971, el Cristo crucificado dejó caer sus brazos para detener la furia del Huracán Lily que batía sobre ellos, salvando así a los pobladores. Esta imagen del Cristo aún conserva los brazos desprendidos, y se venera en la Parroquia de San Antonio.

Visitantes a Barra de Navidad pueden disfrutar de actividades como buceo, pesca deportiva, esquí acuático y renta cuatrimotores para recorrer el extenso litoral con sus bahías vírgenes, playas aisladas, acantilados, y rutas eco-turísticas con arroyos y ríos. Hoteles Gran Turismo como el Wynhall Grand Bay, en la Isla Navidad, ofrecen un hermoso club marina, y un magnífico campo de golf. Catalogado entre los mejores de México, este campo fue diseñado por Robert von Hagge, quien puso especial cuidado en mantener las impresionantes vistas a la montaña, a la laguna, y al mar desde todo el campo de juego.

Barra de Navidad, pueblito de jardines colgantes y tejas rojas entre tamarindos, capomos, ceibas, jacarandas y manglares. Pintoresco lugar con sabor a tradición donde anidan tucanes, mirlos y ruiseñores. Refugio imperturbable de pescadores hospitalarios y alegres. Una joya Mexicana, en el Pacífico.

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