Emiliano Zapata, el Caudillo del sur

Originario de una familia campesina muy pobre, nació el 8 de agosto de 1879 en el poblado de Anenecuilco y fue asesinado en la hacienda de Chinameca, el 11 de abril de 1919, ambos sitios del estado de Morelos. Su infancia y adolescencia se desarrolló en el campo, fue agricultor, aparcero como toda su familia; sus primeros y únicos estudios fueron con don Emilio Vera, un viejo profesor que había sido soldado juarista en su juventud, quien inició al joven Zapata en el conocimiento de las letras.

Arturo Arredondo, 1 Enero 2014

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Sensibilizado desde muy joven por la miseria que él mismo y su familia habían enfrentado, siempre estuvo en desacuerdo con las injusticias que a diario sufrían los peones en el campo morelense. Esta rebeldía lo llevó a que fuera tomado por la leva y entrenado como soldado para participar en las actividades del ejército porfirista. Siendo un excelente jinete, fue asignado al 9° Regimiento de Caballería de Cuernavaca, a donde se la da el nombramiento de caballerango de Pablo Escandón, Jefe del Estado Mayor de Porfirio Díaz; luego ocupará el mismo puesto para Ignacio de la Torre, yerno de Porfirio Díaz, quien le toma afecto.

Inicia su carrera de líder agrario 

A su regresó a Morelos en 1909 fue electo presidente de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco. Después de analizar actas y papeles, y que pasaran por su manos infinidad de documentos incluso de tiempos del virreinato, que acreditaban la propiedad de la tierra por parte de los campesinos; derechos que incluso habían sido negados por la Leyes de Reforma. Ante estas injusticias, tomó como cosa propia la defensa de la tierra de los campesinos. Por estos tiempos inventó su famosa frase de "Tierra y Libertad", con la que luego firmaría todos los documentos que emitió como dirigente agrario. Ante sus exigencias el gobierno porfirista se radicalizó con él y lo empezó a perseguir, esto origino sus convicciones se hicieran más firmes. También es autor de la frase: "Es mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado", que repitiera Dolores Ibárruri "La Pasionaria", en sus discursos, durante la Guerra Civil Española.

En mayo de 1910 decidió con un grupo de sus seguidores recuperar por la fuerza las tierras de Villa de Ayala, en poder de latifundistas y al lograrlo, entregó estas tierras a los campesinos que él consideró sus verdaderos propietarios. Este tipo de acciones originaron se le juzgara como un bandolero, no un luchador social como él se pensaba, y fue perseguido por el ejército, exagerando los cargos que se le hacían, para justificar el encono de la persecución.

Es nombrado Jefe Supremo del Ejercito del Sur

Por esos mismos tiempos Genovevo de la O, se sublevó en Cuernavaca y en el curso de un par de años más, otros campesinos se levantaron en armas, entre éstos Torres Burgos que se ostentaba maderista. Zapata termina uniéndose a ellos. En 1911 externa su deseo de adherirse al plan de San Luis proclamado por Madero y al morir Torres Burgos, es designado por méritos propios "Jefe Supremo del movimiento revolucionario del Sur".

Al caer Porfirio Díaz y tras la ascensión de Francisco I. Madero al poder, la posición de Zapata se radicaliza aún más. Considera que es el momento de exigir al presidente electo, el inmediato reparto de las tierras en manos de los terratenientes. Por su parte Madero exige de Zapata el desarme de sus tropas.

El Plan de Ayala

Zapata pareciera aceptar el desarme de sus tropas, con la esperanza de que Madero cumpla con la promesa de repartir las tierras. Ante el fracaso de esta petición en nuevas conversaciones, Zapata elabora el Plan de Ayala en el que declara a Madero incapaz de cumplir los postulados de la Revolución y anuncia la expropiación de un tercio de las tierras de los terratenientes, a cambio de un pago. Si esto es aceptado, estupendo, si no, la tierra de todos modos se tomará por la fuerza. Los que se adhirieron al Plan de Ayala, eligieron como jefe de la Revolución a Pascual Orozco, enarbolando la bandera de la reforma agraria.

Esa será siempre la exigencia de Zapata, cumplirle a los campesinos, devolverles sus tierras, de tal manera que siempre tuvo que radicalizar su postura, pues los que estaban en el poder se negaron a ceder a sus pretensiones. Madero no quiso o no pudo. Al llegar al poder Carranza también se negó, considerando a Zapata un verdadero dolor de cabeza para él, por su posición radical.

Creador de comisiones agrarias 

Llega un momento en que Zapata logra el control de una amplia zona del estado de Morelos, a donde crea comisiones agrarias, establece la primera entidad de crédito agrícola y pretende convertir la industria azucarera de Morelos en una cooperativa. Por esos días William Gates, enviado de Estados Unidos, en sus informes hacia su gobierno, destacó el orden de la zona controlada por Zapata, frente al caos en que estaba sumida la zona ocupada por los carrancistas.

Las pretensiones de Zapata no llegaron a buen puerto. Derrotado Villa en el norte, las tropas de Carranza se enfocan hacia Zapata para eliminarlo. Es el último foco de conflicto, obstaculiza las pretensiones de Carranza para "alcanzar la paz que el país necesita". Así que el gobierno carrancista urde una vil traición y engañado por el coronel Jesús Guajardo es invitado a una plática de avenencia en la hacienda de Chinameca, a donde es asesinado. Carranza será asesinado a su vez poco tiempo después y luego al ascender al poder Obregón, también será asesinado. Una etapa en que los líderes son eliminados por la violencia. Ahora al paso del tiempo, paradójicamente, Madero, Villa, Zapata, Carranza y Obregón vienen a ser los ideólogos de la Revolución.

Le gustaba fotografiarse 

Nunca se negó a que le tomaran fotos, su iconografía es muy amplia. Fotógrafos mexicanos, estadounidenses y europeos, lograron excelentes fotos de él. Cuando estuvo en la ciudad de México junto con Villa, poco antes de regresar a Morelos, se toma un serial de fotos que él mismo pagó.

Su vida sentimental

Era muy enamorado. Los primeros problemas que tuvo con la ley, fueron por haberse llevado a una muchacha cuyo padre echó sobre él las fuerzas de la ley. Ella, Inés Alfaro Aguilar, le dio dos hijos. Separado de Inés, se casó con Josefa Espejo, llamada "La Generala", con quien llegó a tener otros dos hijos más, un niño llamado Felipe, quien murió a los cinco años mordido por una víbora (vivían a salto de mata en cuevas y ranchos abandonados), y la segunda, que fue una niña llamada Josefa, quien murió picada por un alacrán.

A la muerte de Zapata su figura se agiganta. Se convierte en el clásico héroe griego que pese a que vislumbra su trágico destino, no se desdice de sus ideas y las lleva hasta sus últimas consecuencias.

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