Casona de Xicoténcatl: Antigua Sede del Senado de la República

Texto y Fotos: Alemao  Luna

En el Centro Histórico de la Ciudad de México, en la esquina de Donceles y Xicoténcatl, junto a la Plaza Manuel Tolsá, se encuentra una antigua casona que durante 80 años se ocupó como sede principal del Senado de la República y en donde han sido escritas muchas de las páginas de la construcción de la democracia en México.

  

La antigua Sede del Senado de la República, conocida como la Casona de Xicoténcatl, data del siglo XVII. Albergó al Colegio Seminario de Nuestra Señora Santa Ana y más tarde se convirtió en la Casa de Probación y Ejercicios, después se instaló en el recinto el Colegio San Juan de Letrán, y en 1770, se acondicionó como el Hospital General de San Andrés.

Fue hasta 1931, durante la breve presidencia de Pascual Ortiz Rubio, cuando la Cámara de Senadores comenzó a ocupar este edificio debido a su comodidad y a la cercanía con Palacio Nacional, donde se encontraba su anterior sede, ya muy deteriorada.

Fueron 27 legislaturas durante el cual la Casona de Xicoténcatl fue testigo de importantes acontecimientos legislativos, como la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, en 1943 y 1959 respectivamente; la creación del Instituto Federal Electoral (hoy INE) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en 1990. En su histórico Salón de Sesiones se escucharon discursos memorables como el de Juan de Dios Bátiz, fundador del Instituto Politécnico Nacional o Esteban Baca, redactor del artículo 123 Constitucional; así como en 1964, de la lucha de las mujeres rumbo a la equidad, con María Lavalle Urbina y Alicia Arellano Tapia, quienes se convirtieron en las primeras senadoras de México.

Pero así como cambia el país también lo hizo la sede de los legisladores. El 12 de Abril de 2011, el entonces presidente de la Mesa Directiva, hizo sonar su campanilla que dio paso a la última sesión ordinaria, despidiendo así los trabajos legislativos en la Casona de Xicoténcatl, convirtiéndola en Antigua Sede del Senado; desde entonces la Cámara Alta sesiona en sus nueva instalaciones en Avenida Paseo de la Reforma 135, creadas con el objetivo de hacer más efectiva su tarea legislativa.

 

De recinto político a cultural

La Antigua Sede del Senado no solamente es un símbolo político, sino además, forma parte del patrimonio arquitectónico nacional. Su construcción de cantera presenta elementos arquitectónicos y ornamentales de diversos momentos y corrientes, que dan lugar a un estilo ecléctico que combina formas clásicas, barrocas y neorrenacentistas.

Para mantener su legado, en junio de 2014 el Senado destinó más de 10 millones de pesos para rehabilitar sus instalaciones con ayuda de arquitectos restauradores y bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Las áreas que tuvieron mayor intervención fueron el Patio Central, donde dejaron al descubierto los muros originales del inmueble que fueron ocupados por décadas como oficinas de los partidos políticos, lo cual expandió el espacio de la planta baja casi el doble. Tras su intervención se descubrió un arco de soporte del siglo XVIII, que estaba cubierto por concreto, aplanados y mampostería.

Al llegar al inmueble lo primero que se observa es un enrejado con el Escudo Nacional sobre el dintel, resguardando una enorme puerta de acceso en la que están grabadas con letras doradas “Senado de la República”.

Ingresamos y nos encontramos con el recién remozado Patio Central, el cual está delimitado por 12 arcos de cantera, con los nombres en dorado de las treinta y un entidades y el Distrito Federal, ahora Ciudad de México. En la esquina izquierda del espacio se encuentra el monumento a Don Belisario Domínguez, obsequio del pueblo de Jalisco en 1965, personaje histórico que elevó una enérgica protesta contra el régimen del usurpador Victoriano Huerta, valentía que le costó la vida.

Mientras recorremos los pasillos del Patio Central descubrimos los murales de Jorge González Camarena, obras que narran sucesos históricos en los que figuran el Benemérito de las Américas, don Benito Juárez, y Sebastián Lerdo de Tejada; este último sosteniendo en su mano izquierda un documento firmado el 13 de noviembre de 1874, que recuerda el restablecimiento del Senado, suprimido en 1857.

 

Subimos por las escaleras principales del Patio Central y encontramos un tercer mural de González Camarena: el “Cubo Artístico del Senado”, donde plasmó la historia de México, desde las culturas prehispánica  hasta la Revolución de 1910.

En la planta alta de la Casona de Xicoténcatl,  en el lado derecho, se ubica el legendario Salón de Sesiones. Entramos y nos deslumbran tres majestuosos candiles, bañando con su  luz el recinto dispuesto en desnivel. Desde arriba en el Palco de Invitados, se observa el Presídium, que cuenta con cinco lugares destinados para el presidente, los vicepresidentes y los secretarios de Mesa Directiva de la Cámara. Tras el Presídium está el Escudo Nacional tallado en madera y sobre este, en letras doradas el lema insurgente de Vicente Guerrero: “La Patria es Primero”. A sus costados, dos bustos de bronce, uno del General José María Morelos y Pavón y otro de don Belisario Domínguez.

Salimos del Salón de Sesiones y nos dirigimos al Salón Luis Donaldo Colosio, donde se reciben a dignatarios y visitantes especiales del extranjero. Un elegante espacio donde sobresalen el mobiliario y los retratos de los Presidentes de la Cámara. En el salón se encuentra una vitrina repleta de obsequios de los invitados, donde se pueden apreciar desde finas vajillas con el escudo del Imperio Ruso, hasta espadas provenientes de la Casa Real de Marruecos.

En otra de las salas principales se localiza el “Muro de Honor” que exhibe los nombres en letras doradas de los hombres ilustres  galardonados con la medalla Belisario Domínguez, desde 1954 a la fecha. Mexicanos distinguidos por su conocimiento y por su proceder virtuoso a favor del país y la humanidad.

Hoy en día, la Casona de Xicoténcatl aún forma parte del patrimonio del Senado de la República, convirtiéndose en sede alterna de sesiones, escenario de foros legislativos y de ceremonias solemnes, como la entrega de la Medalla de Honor Belisario Domínguez – otorgada el año pasado al economista y filántropo Alberto Balleres González –  y en fecha próxima, Museo Legislativo.

 

 

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