La Catrina: La pícara sonrisa de la Muerte

Octubre 2017

La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera” - José Guadalupe Posada

 

Tanto se burla el mexicano de la Muerte que entre sus símbolos más importantes en la tradición del Día de Muertos, le ha dado nombre y forma: Catrina, una representación del esqueleto de una mujer de clase alta y por décadas objeto de culto en expresiones artísticas como en pintura, música y literatura.

Como uno de los símbolos de la muerte dentro de la cultura mexicana fue bautizada como tal por el famoso muralista Diego Rivera (1886-1957), y aunque en sus obras encontramos esta elegante dama blanca y delgada, no fue él el precursor de la misma, sino el legendario ilustrador aguascalentense José Guadalupe Posada (1852-1913), quien primero las nombró Calaveras Garbanceras.

Origen y su popularidad

Basada en la imagen de la diosa Mictecacíhuatl, reina de Mictlán en la mitología azteca -el noveno y último nivel del inframundo- y conocida como "Señora de la muerte", el popular personaje primero llamado La Calavera Garbancera, como mencionamos antes, fue una figura creada durante los gobiernos de los presidentes Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz.

En estos periodos, se empezaron a popularizar textos escritos por los intelectuales de clase media que criticaban tanto la situación del país como a las clases privilegiadas. Los escritos, redactados de manera burlona y acompañados de dibujos de cráneos y esqueletos se empezaron a reproducir en los periódicos llamados “de combate”.

Fue entonces cuando el célebre grabador Guadalupe Posada colaboró en medios de Aguascalientes como El Padre Cobos, El Ahuizote y La Patria Ilustrada. Sus críticas sociales que evidenciaban situaciones de desigualdad e injusticia en México, y en especial, de la sociedad Porfirista, le hicieron famoso dentro del arte popular por sus dibujos de “calacas” que ilustraban corridos, historias de crímenes políticos, damas y toreros.

Por ello, sus caricaturas de calaveras, fueron bautizadas en un principio y por él mismo como Calaveras Garbanceras, figuras que representan con sátira al pueblo, su carácter desenfadado y festivo, y también la situación de la época, aunque hoy en día se les asocie más con el Día de Muertos. Los Garbanceros eran aquellos mestizos que renegaban de sus orígenes raciales y por lo tanto pretendían tener una apariencia europea, situación que el ilustrador condenaba. Así, su calavera con sombrero de ala y estola y con vestido largo de encaje, representa al que pretende aparentar lo que no es.

Posterior a la muerte de Guadalupe Posada, su trabajo influyó el movimiento artístico de muralistas de renombre como Diego Rivera, quien re-adaptó el concepto, y la bautizó comoCatrina; además, le añadió nuevos atributos como ropa, porte y elegancia, como se puede ver en su famosa obra Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, mural preservado en el Museo Mural Diego Rivera, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Actualmente, La Catrina sigue siendo una iconografía que trasciende. Un fenómeno cultural, parte de “lo mexicano” y de su posición frente a la muerte, se ha vuelto artesanía y obra que resalta la riqueza formal y espiritual del país.

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