El Autódromo Hermanos Rodríguez y el Gran Premio F1 de México

Era un soleado día de marzo de 1992. Junto con unos amigos del trabajo, aficionados al automovilismo, asistí al Autódromo Hermanos Rodríguez en la Ciudad Deportiva-Magdalena Mixhuca – en el oriente de la Ciudad de México – para aplaudir el retorno de la Formula 1.

bwd  Pág 1/2  fwd
formula1.jpg
formula2.jpg
formula3.jpg
formula4.jpg
formula5.jpg

Por Esteban Raymundo González

Recuerdo bien la emoción que experimenté cuando los bólidos se acomodaron en la parrilla. La expectativa minutos antes del banderazo de salida. El rugido de los potentes motores estremeciendo el graderío. La carrera resultó todo un espectáculo y terminó con el triunfo de Nigel Manssel, de la Escudería Williams-Renault, y la presencia por primera vez en el podio de un joven piloto alemán: Michael Schumacher. Tuvieron que pasar 23 años para que regresara el Gran Premio de México.

El Autódromo Hermanos Rodríguez

El presidente Adolfo López Mateos gustaba del arte, la literatura y el boxeo. Además era un conocido entusiasta de los deportes de velocidad. Durante su gobierno (1958-1964) se inauguró en 1959 el Autódromo de la Magdalena Mixhuca, circuito con cinco kilómetros, incluyendo una temeraria curva aperaltada similar a la pista de Monza en Italia. El diseño del trazo estuvo bajo la supervisión del ingeniero Gilberto Valenzuela.

A finales de los cincuenta y principios de los sesenta sonaban con fuerza los nombres de Pedro y Ricardo Rodríguez, ambos habían logrado triunfos importantes en el automovilismo internacional. La trayectoria de los hermanos Rodríguez despuntaba cuando en 1962 se realizó el Primer Gran Premio de México. Sin embargo, durante las pruebas de entrenamiento, muere Ricardo Rodríguez: súbitamente pierde el control de su Lotus 24 y sufre un trágico accidente en la curva aperaltada. Su hermano consideró el retiro, pero logró excelentes resultados en carreras posteriores y se posicionó como uno de los mejores automovilistas del mundo, hasta su deceso en Núremberg. En reconocimiento a su desempeño en la Formula 1, el Autódromo recibió en los años setenta el nombre de Hermanos Rodríguez.  

El Gran Premio de México en el Autódromo Hermanos Rodríguez ha tenido dos etapas previas: la primera en 1962 y 1970, y la segunda en 1986 y 1992. Vienen a la memoria figuras legendarias como Jacky Ickx, Ayrton Senna, Nelson Piquet, Alain Prost y Gerhard Berger.

Luego del Gran Premio de México 1992, el Autódromo Hermanos Rodríguez se convirtió en sede para eventos deportivos y artísticos. En sus instalaciones miles de seguidores se emocionaron con el béisbol y la Serie Cart, y con los conciertos de Madonna, los Rolling Stones y Pink Floyd.

El nuevo Autódromo Hermanos Rodríguez

Con una inversión de 60 millones de dólares por parte de la empresa Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE) y 72 millones de dólares anuales para su mantenimiento durante los próximo cinco años, la supervisión del despacho de diseño y arquitectura alemán Tilke – responsable de los autódromos de Austin y Abu Dabi – la participación de 19 compañías mexicanas, el apoyo del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) y el Gobierno de la Ciudad de México, ahora el Autódromo Hermanos Rodríguez será uno de los más modernos y el segundo circuito más rápido de la Formula 1 con velocidades que alcanzarán los 328 km/ h.

Entre otras adecuaciones se re-encarpetaron 80,000 de pista y carriles de pits y 22,720 en las áreas de Paddock. La pista con una longitud de 4,580 metros cuenta con un nuevo trazo horizontal, 17 vueltas, kervs o lavaderos para que el automóvil permanezca en la pista y un asfaltado modificado sin juntas frías. Para una mayor seguridad de los pilotos se suprimió la antigua curva aperaltada, se trabajó en la zona de escapes y en el suavizado en la zona de “eses”. Además se remplazaron 2,890 dovelas y se utilizarán vallas Tech-Pro para reducir los impactos en caso de accidentes. Las modificaciones han sido hechas de acuerdo con los criterios de la Fédération Internationale de l’Automobile (FIA) y para brindar un mayor espectáculo.

 

También se realizó la construcción de un nuevo hospital, dos helipuertos, tres puentes peatonales, Centro de Prensa, el Pit Building con 33 pits, una torre de control y el exclusivo Paddock Club con palcos y suites VIP. Los espectadores podrán seguir la competencia en 24 pantallas y 500 monitores. No podemos dejar de mencionar la instalación de 300 bocinas y gradas para 110 mil espectadores. Los organizadores tienen la seguridad de que todo estará listo para el banderazo inicial y recibir nuevamente el 1 de noviembre el Gran Premio de México. 

Visita Nuestra revista"Edición/Otoño"

Suscribase a nuestro Boletín

Reserva tu viaje