Quelites sudados

Los quelites eran plantas muy valoradas por los aztecas y actualmente aún son un recurso alimenticio importante para la gente del campo. El nombre de quelite se deriva del término náhuatl quilitl,  cuya interpretación puede ser “hierba comestible”.

En cierta ocasión, durante un recorrido por las Capillas de Indios en Guanajuato, probé unos deliciosos quelites sudados. Estas humildes hierbas comestibles crecen en todas partes, usualmente en las milpas, y su consumo se remonta al México prehispánico.

 

En las zonas rurales los quelites frescos se recolectan con el inicio del ciclo agrícola, cuando termina la época de sequía y comienzan las lluvias. La temporada de mayor abundancia es entre los meses de mayo a noviembre, periodo en que encontramos diversas variedades silvestres como los huazontles, verdolagas, berros, pápalo, romeritos, acelgas, chaya y quintoniles, entre otros.

Los quelites se consumen de muchas formas. Algunas hojas y tallos se comen crudos. Otros se cuecen o fríen ligeramente y se combinan con sopas, tacos, quesadillas, pinole o esquites. En algunos platillos constituyen el ingrediente principal, pero también puede ser el condimento que proporciona diferentes sabores y aromas. Una de las formas más populares y fáciles para su preparación son los quelites sudados. Necesitaremos quelites frescos, cebolla, chile serrano y manteca.

Cocinamos al vapor los quelites, solo usamos los brotes. Aparte picamos cebolla y chile serrano – algunas personas también incluyen jitomate –, después los sofreímos en un sartén o cazuela con manteca.

 

Al final agregamos los quelites para que suden y adquieran un agradable sabor. Sírvalos en tortillas, acompañados con una rica salsa molcajeteada. Así de sencillo. Una receta muy sencilla y rica  para estos días de cuaresma. ¡Buen provecho!

 

 

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