Manglares de México: ecosistemas con máxima biodiversidad

Naturaleza

 Estos ecosistemas altamente productivos, poseen gran riqueza biológica, servicios ambientales y una enorme diversidad de flora y fauna. México cuenta con una de las cinco mayores superficies de estos bosques costeros en todo el planeta.

 Los manglares que se desarrollan junto a las costas figuran entre los ecosistemas más importantes de México; ocupan superficies entre el mar y la tierra, donde los ríos se juntan con las aguas del mar, en zonas planas que colindan con estuarios y lagunas costeras, así como en zonas anegadas que tienen salinidades del doble del agua de mar. Protegen la línea costera de tormentas y fluctuaciones en el nivel del mar como las causadas por tsunamis, proporcionan alimento y refugio a una gran diversidad de especies, algunas de alto valor económico. Esta vegetación cumple un papel importante en las estrategias de mitigación del cambio climático, porque almacena más carbono que algunos bosques tropicales, aunque es muy vulnerable y en varias regiones del país es destruida o perturbada rápidamente. 

Es uno de las pocos vegetales terrestres que toleran la salinidad marina y puede establecer comunidades casi siempre de una sola especie, contribuye a formar islas y extensas costas, sobrevive y coloniza sus alrededores, para así crear condiciones que contengan comunidades de animales y de otras plantas. En años recientes la CONABIO estimó la extensión de los manglares en México y obtuvo como resultado que están presentes en los 17 estados que tienen litoral, y suman 770,000 hectáreas, distribuidas en la Península de Yucatán con 55% de estos manglares y la región Pacífico Centro con 1%; además, poco más del 50 % se encuentran protegidos como Áreas Naturales federales y estatales, como el estero El Soldado en Sonora, La Laguna Cuyutlán en Colima, La reserva la Encrucijada en Chiapas, La Laguna de Términos en Campeche, la Isla Contoy en Quintana Roo, y numerosos sitios más.

La principal especie en este ecosistema es el mangle rojo (Rhizphora mangle) que presenta troncos rodeados de raíces aéreas parecidas a zancos y crece hasta 30 metros de altura. El mangle rojo ocupa la porción exterior en el litoral, pues tolera mejor las inundaciones y la salinidad hasta varias decenas de kilómetros tierra adentro.

En las costas del Golfo de México y el Mar Caribe, además del mangle rojo, se desarrolla el mangle negro (Avicennia germinans), el mangle blanco (Laguncularia racemosa) y el mangle botoncillo (Conocarpus erectus). En este ambiente entre el agua y la tierra, lo que más llama la atención son sus elevadas raíces parecidas a ramas, que anclan la planta y ayudan a resistir los embates del agua en los sustratos donde echan raíces; también, favorecen el depósito de sedimentos y proporcionan superficie para la fijación de la fauna.

Los manglares son aprovechados en actividades turísticas por su belleza escénica y ubicación cercana a desarrollos turísticos, ya sea para recorrer sus orillas o canales, y visitar hábitats de cocodrilos, manatíes o zonas de anidación de aves. Y, aunque en apariencia no son de gran valor económico, en realidad, son muy importantes ecológicamente, porque aportan elementos insustituibles a la cadena alimenticia de las principales pesquerías deportivas y comerciales; cobijan y alimentan a incontables consumidores como peces, cangrejos, camarones, caracoles, tortugas, iguanas, aves acuáticas, y muchas especies más. Esta vegetación entrelazada hace del manglar un medio favorable para animales diversos, como las aves que sólo se alimentan o bien de aquellas que anidan aquí, como las garzas, cormoranes, fragatas, pelícanos, palomas, ibis, y cigüeñas americanas.

Hoy, este mundo vegetal formado por varias especies de plantas de follaje siempre verde, está desapareciendo poco a poco ante la influencia o por las actividades humanas; en general, es una pérdida de ecosistemas naturales como eje estructural del planeta y hace patente nuestra ignorancia por el ambiente, que además genera un desinterés casi general ante su destrucción. Así, los manglares no sólo son importantes por su enorme aporte de materia orgánica, y la protección a las costas de la erosión marina; sino también, para el aprovechamiento turístico, y para compensar la baja de oxígeno causada por la destrucción de los bosques templados y selvas tropicales en todo el mundo.

 

 Por Salatiel Barragán

 

 

 

 

 

 

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