La guacamaya roja Fuego del sol

Naturaleza

Recientemente fueron liberadas en la Reserva de la Biósfera de Los Tuxtlas y Palenque, poco más de medio centenar guacamayas rojas reproducidas en cautiverio, como parte de un programa de reintroducción de esta especie en su ambiente natural. Hasta hace unos 50 años, la guacamaya roja volaba en los cielos de Veracruz, Tamaulipas, Tabasco, Campeche, Oaxaca y Chiapas. Actualmente, la guacamaya roja ha desaparecido del 95% del territorio que ocupaba en el sureste de México y se estima que solo quedan en estado silvestre unos 50 ejemplares en los Chimalapas y cerca de 200 individuos en la Selva Lacandona.

 

Salatiel Barragán , 23 de Septiembre, 2014

Fotos: Salatiel Barragán

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Hasta hace sólo tres décadas, en la selva circundante a Palenque, una de las ciudades más poderosas del Clásico Maya, colonias de guacamayas se confundían con el espeso follaje. Se escuchaban, en las enramadas de los árboles, sus potentes graznidos y agitaban sus alas multicolores con algarabía. En México existen dos especies de estas aves: la guacamaya roja y la guacamaya verde, ambas amenazadas por el tráfico ilegal de especies de fauna y flora silvestres. La guacamaya es el mayor de los parientes de cotorras, loros y cacatúas, y parte de la familia de los Psitácidos (Psittacidae), simpáticos habitantes de las regiones tropicales y subtropicales.

Las guacamayas son aves de vuelo prolongado. Por ejemplo, la guacamaya roja recorre distancias de hasta 15 km, a una velocidad de 50 km/h, para alimentarse con los frutos de amate, palmas, chico zapote, ramón, flores, brotes tiernos y algunos insectos dispersos en extensas áreas. Su hábitat, son las selvas altas siempre verdes, junto a grandes ríos en el sur. Algunos biólogos, consideran que las guacamayas requieren grandes superficies selváticas bien conservadas para alimentarse, reproducirse y sobrevivir.

La guacamaya roja, ave de fuego

La guacamaya roja ocupó un lugar importante en las civilizaciones prehispánicas y se le asoció con varias deidades: los mayas de Yucatán relacionaban esta ave con la divinidad solar Itzamná y los pueblos del centro de México la identificaban con Huehuetéotl, dios del fuego. Las plumas iridiscentes de la guacamaya roja eran de gran valor para los aztecas y su comercio se extendió hasta Paquimé, donde incluso eran criadas en La Casa de las Guacamayas.

La guacamaya roja o papagayo (Ara macao Linnaeus, 1758) se caracteriza por sus vistoso plumaje rojo escarlata en la mayor parte de su cuerpo, y amarillo y azul en sus alas y cola. Es un ave de gran talla entre 70 a 95 cm, con una envergadura de casi 80 cm y una cola que alcanza más de 50 cm. Otros rasgos distintivos son sus mejillas sonrosadas y su robusto pico ganchudo, blanco o rosado en su parte superior y negro en la inferior. Su hábitat se encuentra en regiones húmedas de la selva y zonas tropicales de México y la cuenca del Amazonas. También podemos encontrarla en Brasil, Bolivia, Panamá, Guatemala, Honduras, Paraguay y Perú.

A los cuatro años de edad, la guacamaya roja alcanza la madurez para aparearse. Las partes coloridas del macho influyen durante el cortejo, desplegando sus alas y ejecutando exhibiciones sencillas, con reverencias, ondulación de las patas y proyección de alas en el suelo. Seleccionada su pareja, ambos frotan sus picos, limpian su plumaje y se ofrecen alimento, hasta realizar la cópula. La guacamaya roja es un ave monógama y social, forma grupos familiares de hasta cuatro ejemplares y colonias de hasta 50 individuos. Se reproducen cada uno o dos años, entre diciembre y febrero cuando ubican las cavidades de pájaros carpinteros u otras aves. En estas oquedades incuban de uno a cuatro huevos durante tres semanas, ahí se desarrollan las crías nacen y son cuidadas por sus padres durante 105 días, tiempo en el que serán alimentados con frutos regurgitados de cuatro a seis veces al día. El minucioso proceso de anidación solo es exitoso en menos de un 50 %

Después de diez semanas, los polluelos realizan sus primeros vuelos y comienzan a independizarse de sus progenitores. Entre los seis y doce meses de edad, la guacamaya roja es un individuo autónomo. No más del 20% de las crías llegará a esta etapa. La guacamaya roja puede vivir hasta 50 años en estado silvestre y 75 años en cautiverio.

Debido a la gran amenaza que sufre esta ave, colocándola en peligro de extinción, consecuencia del impacto ambiental es su hábitat y la depredación humana, son prioritarios los programas de investigación y conservación. Destacan los esfuerzos del Instituto de Biología de la UNAM, el Centro Ecotourístico Las Guacamayas en la Lacandona chiapaneca y el Parque Xcaret, con 25 años de experiencia y un segundo record Guinnees en 2013 – el primero lo consigue en 2009 - por la exitosa reproducción en cautiverio de 132 ejemplares. La guacamaya roja nuevamente vuela libre en nuestras selvas.

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