Flamencos rosas en el cielo maya

Naturaleza

Vale la pena explorar  con cámara en mano, los extensos litorales de Yucatán. Sus costas protegen a una de las aves más grandes y bellas de México y el mundo: el Flamenco Rosa del Caribe (Phoenicopterus ruber) o Meco, llamado así por los Mayas. Encontramos sus bandadas la mayor parte del año en el norte de la Península – Celestún, Uyamitún y Ría Lagartos– poblando costas marinas, estuarios y lagunas salobres.

También se le puede encontrar en los estados vecinos de Campeche y Quintana Roo, territorios en los que sus colonias se encuentran bien conservadas y se han recuperado en su número; sin embargo para los científicos aún continúa catalogada como especie Amenazada (A) en la NOM-059-ECOL-2001. 

En la Reserva de la Biosfera de Ría Celestún – con 21 kilómetros de longitud y 85,474 hectáreas en el noreste de la Península de Yucatán – los bulliciosos flamencos transforman el paisaje selvático en un bello espectáculo con luminosas tonalidades rosáceas. Estas aves gregarias pasan buena parte del día alimentándose en aguas poco profundas como las del área de Dormidero Tambor y en esteros y pantanos. Algunas asean sus plumas y descansan paradas en una sola pata, otras caminan lentamente y sumergen sus cabezas para remover el fondo con sus característicos picos curvos y filtrar su alimento. Cuando se sienten inseguras, yerguen su cuello y otean curiosas. Ante cualquier amenaza corren, agitan sus alas y rápidamente se elevan en el cielo. Los flamencos pueden alcanzar una velocidad hasta de 56 k/h en su vuelo.

  Texto y Fotos: Salatiel Barragán 

El Flamenco Rosa del Caribe es mucho más llamativo que sus parientes del Viejo Mundo. Es un ave recelosa y espigada, pesa unos 3 kilos, mide entre 1.20 y 1.40  m de altura y posee una envergadura similar. Con sus largas patas vadea aguas cenagosas y aprovecha su prolongado cuello flexible para buscar alimento en fondos lodosos: pequeños crustáceos, insectos, moluscos, algas y diatomeas, variedad de fitoplancton rico en pigmentos naturales conocidos como carotenoides. Esta dieta es la que ocasiona el singular color de su plumaje.

   Texto y Fotos: Salatiel Barragán

Los flamencos llevan una vida monógama y no presentan diferenciación sexual evidente, aunque los machos suelen tener mayor talla que las hembras. Alcanzan la madurez sexual entre los 2 y 3 años, son muy longevos: en estado silvestre se han registrado individuos con edades máximas de 27 años y hasta 50 años en cautiverio.

Los flamencos son aves migratorias que recorren unos 280 kilómetros de sus zonas de alimentación en la Reserva de la Biosfera de Ría Celestún y la costa oeste, hasta sus santuarios de reproducción en Ría Lagartos. Entre los meses de junio y octubre también se trasladan al oeste de la costa de Campeche y al este de Cabo Catoche y la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, estos últimos en Quintana Roo.

La temporada de reproducción varía según la conducta de los adultos y el clima, la temporada de lluvias es propicia para encontrar alimento en abundancia y es ideal para la construcción de sus nidos. Los rituales de apareamiento inician a mediados de marzo: los machos realizan complicados bailes, estiran el cuello, presumen sus alas, graznan y persiguen a las hembras.

Luego de aparearse, juntos construyen el nido con barro y en forma de cono cóncavo. Cada nido contiene un único huevo – muy rara vez son dos – que será empollado y protegido por ambos padres hasta el momento de su eclosión, unos 30 días después. La Reserva de la Biosfera de Ría Lagartos en la costa norte de Yucatán, es la principal zona de anidación del Flamenco Rosa del Caribe: este año se contabilizaron cerca de 15 mil nidos.

Texto y Fotos: Salatiel Barragán 

Al nacer los polluelos son criados por casi dos meses con una “leche de buche” regurgitada por sus padres. Es un alimento grasoso, rico en proteínas y muy nutritivo; semanas después su pico se desarrolla y comienzan a emplearlo para alimentarse en las ciénagas. Al principio están cubiertos de un plumón blanco que con el tiempo se oscurece. Más tarde su plumaje se torna rosa claro y paulatinamente consigue una coloración intensa.

En las Reservas de Celestún y Ría Lagartos se contratan guías y lanchas para recorrer los santuarios y sitios de anidación del Flamenco Rosa del Caribe. La región norte de la Península de Yucatán  cuenta con una buena infraestructura ecoturística y espacios recreativos idóneos para los habitantes de las grandes ciudades que buscan experimentar la naturaleza. El área nos permite disfrutar de un agradable clima cálido y una atmósfera propicia para sorprendernos con momentos inolvidables como el grácil vuelo de los flamencos en el cielo Maya.

 

COMO LLEGAR

Celestún. Se ubica a 98 kms de Mérida por la carretera federal # 281. Otra opción es tomar desde la capital la carretera #180, y desviarse en Uman por la # 281 hasta Celestún.

Ría Lagartos. Tomar la carretera # 176 Motul-Tizimín. Llegar a Tizímin y a 42 km por la carretera # 295 se llega a Río Lagartos. Son 230 km y 3 hr de viaje Mérida-Río Lagartos.

 

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