Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán: territorio de cactus y guacamayas

Naturaleza

La vista se pierde en esta enorme Reserva de la Biosfera creada en 1998 con 490 mil 186 hectáreas distribuidas en municipios de los estados de Puebla y Oaxaca.

En este valle existen 19 tipos de vegetación: desde modestos matorrales espinosos y selvas bajas caducifolias, hasta extensos bosques de encinos y pinos en las zonas montañosas de Tehuacán, Zapotitlán y Cuicatlán. Por su importancia y valor natural e histórico, el pasado 5 de julio de 2018, fue declarada “Bien Mixto-Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO, pues además de su biodiversidad, aquí inició la domesticación del maíz.

Esta reserva de la biosfera forma parte de la Región Árido Poblano-Oaxaqueña en la que predomina un clima semicálido, subhúmedo, templado con lluvias en verano; la temperatura media es de 25 oC y sus altitudes varían entre 500 a dos mil 950 msnm en la Sierra Madre Oriental y Occidental. La región es un estrecho valle irregular que va desde el sureste poblano hasta el noroeste de la Mixteca Oaxaqueña, ambas con una historia geológica común en la que habitan las mismas especies de flora y fauna. En la reserva encontramos algunas de las tres mil especies de plantas vasculares registradas en esta zona considerada centro de especiación de cactáceas y de la Biodiversidad Mundial, debido a su enorme cantidad de especies con endemismos derivados de mínimos cambios climáticos y el aislamiento en el cual se ha desarrollado la flora, caracterizada por vegetación xerófita, como los cactus columnares o tetechos, los cardones, candelabros, garambullos y biznagas.

Aquí se une la región Neártica con la Neotropical, y crece el 10% de todos los agaves y 86 especies de cactáceas, de las cuales cerca del 30% son nativas; además de cientos de plantas con usos medicinales, industriales, forrajeras, ornamentales, farmacéuticas y otros. Existen plantas extrañas con tallo basal como el Sotolín o Pata de Elefante, endémica de la región y que llega a vivir hasta mil años; más comunes son los agaves, yucas, bromelias y orquídeas. Las cañadas y arroyos en la reserva crean microclimas con gran biodiversidad, y toda el área es hábitat de animales amenazados como cinco de las seis especies de felinos, coyote, venado, jabalí, guacamaya verde, águila real, correcaminos, víbora de cascabel, lagartija Heloderma, y 14 especies de peces como tilapias, mojarras y la carpa Tepelmeme.

La porción oaxaqueña cuenta con patrimonios como la zona arqueológica Popoloca del Cerro Cuthá a cinco kilómetros de Zapotitlán, las salinas prehispánicas en el Cerro de la Máscara que produjeron sal desde el 600 a.C., para comercializar con regiones vecinas y con Tenochtitlán; y un valioso recurso, las canteras de Ónix que aún generan empleos en la región. Un atractivo adicional es el Parque Ecoturístico Las Turritelas de San Juan Raya, donde pueden admirarse fósiles marinos y visitar el Museo Paleontológico de Sitio. Cerca está el Jardín Botánico “Helia Bravo Hollis” cubierto por cactáceas de la región, y en otro extremo están los lugares donde el arqueólogo Richard S. Mac Neish, recuperó miles de restos de maíz primitivo que confirmaron que en esta región se domesticó la gramínea.

Por otro lado, el noroeste de la Mixteca Oaxaqueña ofrece lugares para explorar en la Sierra Madre del Sur. Esta Región Cañada de Oaxaca, también se encuentra tapizada por espigados tetechos, garambullos, candelabros, agaves, palmas, burseras y cientos de plantas en las laderas de los cerros cubiertos por esbeltos cactus columnares. En temporada de sequía, se nota lo semidesértico del área por los tonos cafés y amarillentos, mientras que las lluvias tornan el ambiente de un verde intenso y colorido. Aquí descubrimos el Cañón del Sabino o Barranca de la Angostura: un sitio imponente ubicado a 45 minutos del pueblo de San Pedro Jocotipac y cerca de las poblaciones de Tecomavaca y Cuicatlán.

En el Cañón del Sabino, durante primavera y verano, las tierras bajas, cerros, laderas y cañadas de Jocotipac, son el territorio de reproducción de una de las aves más espectaculares del país, la Guacamaya Verde (Ara militaris) en peligro de extinción en toda su área de distribución. En el año 2001 se reportó esta zona de anidamiento en Oaxaca y en los últimos años el trabajo de investigadores como la Bióloga Gladys Reyes, ha registrado más de 150 individuos: una de las mayores poblaciones conocidas en México.

Texto y Fotos: Salatiel Barragán

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