Gran desierto de Altar

Desierto de Altar

Altar, es lo que conocemos como un típico desierto, con dunas de arena formadas por rizos, lomos y elevaciones, en un ambiente donde la temperatura varía mucho, pues los días son calurosos y las noches frías.

Salatiel Barragán, 1 Enero 2014

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El cielo profundamente azul sin nubes en el verano, nos permite admirar la silueta ondulada de tonos dorados de las impresionantes dunas del Gran Desierto de Altar: el desierto arenoso más grande y espectacular de México, originado por los sedimentos ancestrales del Río Colorado. Desde la lejanía, las dunas son sólo un punto rojizo de un ecosistema único que forma la parte sur de la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, creada como área protegida el 10 de Junio de 1993 con más de 700 mil hectáreas, en el noroeste del estado de Sonora. Para visitar las dunas ubicadas a casi una hora de Puerto Peñasco, viajamos en un vehículo alto que nos permite recorrer el camino de terracería de unos 8 kilómetros, y llegar cerca de las dunas.

Junto al difuso sendero, surgen sucesiones de pequeñas dunas lisas marcadas por las huellas de liebres, lagartijas y diminutos pinacates, una especie de escarabajo. Asimismo, el trayecto permite admirar al escurridizo correcaminos, y ver volar palomas y pájaros carpinteros; a veces es posible encontrar serpientes y venados. Las dunas parecen elevarse al infinito y en algunos puntos alcanzan los 100 metros de altura; iniciamos el ascenso y con cada paso nos hundimos más de 20 centímetros en la arena suave. Al avanzar y volver la vista atrás hacia el sol matutino, sus rayos a contraluz tornan la arena de color blanquecino. En la cima, las formas son variadas y cientos de líneas se extienden como costillas y lomos en las dunas que se entrelazan para crear hermosas fantasías doradas.

En la cima de las dunas, admiramos todo a nuestro alrededor, hacia el norte, en la distancia distinguimos la silueta del volcán Santa Clara o Pinacate que a veces llega a tener nieve, pues se eleva a 1200 msnm; mientras por el oeste se extiende el mundo arenoso del Gran Desierto de Altar, y hacia el sur se nota la delgada línea formada por el Mar de Cortés. Desde la elevada cima, a lo lejos observamos planicies verdosas salpicadas de rocas, conos y elevaciones de formas variadas; también, vemos el tono nacarado creado por la luz sobre las choyas, planta de tronco leñoso; abundan saguaros, cactus espigados que semejan centinelas en las laderas de los cerros. En el área, desde un promontorio arenoso pudimos disfrutar de atardeceres que embellecen el cielo con intensos tonos carmesí.

En este ambiente en apariencia sin vida, lluvias aisladas logran que el desierto y dunas presenten una belleza efímera, similar a la de un jardín de flores silvestres, como una pequeña alfombrilla que ilumina de púrpura el paisaje durante varios días. También es posible admirar cómo precipitaciones invernales crean extensos paisajes desolados en escenarios de colores púrpura, rojo, anaranjado, dorado y blanco. Surgen plantas que florecen en lapsos de varios meses, y adornan suelos que por años ocultan en su interior diminutas semillas, bulbos y rizomas que soportan la sequía y temperaturas extremas, y sólo esperan unas gotas de lluvia para emerger, y darle nueva vida al desierto.

El Gran Desierto de Altar y el aledaño Pinacate, en contra de lo que muchos piensan, son lugares con abundante vida, donde el hombre actual utiliza el conocimiento y prácticas tradicionales empleadas durante milenios por los indígenas que han aprovechado los recursos como el fruto del saguaro, plantas medicinales, arbustos como las yucas y pastos en su indumentaria, y los escasos cuerpos de agua dulce y agua de lluvia almacenada en las tinajas rocosas a lo largo de sus rutas tradicionales. Sabemos que de nuestra capacidad, dependerá el vivir con el desierto y no contra él, y ahora, sólo debemos darle un uso que no altere su capacidad renovadora, y también, cuidarlo de nosotros mismos.

ANEXO: DATOS EXTRAS OPCIONALES

Para recorrer esta área protegida de 714,556 has, debe registrarse con los guardaparques en la entrada a la Reserva, por ser una zona extensa y es mejor que se sepa donde andan los visitantes. El acceso principal y oficinas de la reserva se encuentran en el Ejido "Los Norteños", junto a la carretera Sonoyta-Puerto Peñazco a la altura del Km 52.

El Desierto Sonorense, ocupa más de medio estado y lo comparte con Arizona, California e islas del Mar de Cortés, es uno de los 4 más importantes de Norteamérica y sobresale como el más complejo, por su biodiversidad e impactante geología.

El Pinacate y Gran Desierto de Altar, forman un frágil ecosistema que posee especies únicas de flora y fauna, muchas de ellas protegidas y que tienen su hábitat en las montañas y las dunas. Junto está la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado.

Las áreas protegidas hermanas del Desierto Sonorense son cuatro en los Estados Unidos y dos en México. Cada área representa parte del ecosistema y depende de las otras para sobrevivir, por eso se ha creado la Sociedad del Ecosistema del Desierto Sonorense para preservar, proteger y promover la diversidad de recursos naturales y culturales.

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