¡Comiendo colores!: gastronomía mexicana con flores.

México es conocido en el mundo por sus costumbres y tradiciones con profundas raíces prehispánicas, pero también por su deliciosa comida.El uso de flores en nuestra gastronomía presenta un resurgimiento notable, y al igual que otras expresiones, viene de la mano con sentimientos de identidad. Las flores crean un vínculo humano y emotivo en las labores diarias de la cocina. Es importante señalar que no todas las flores ni todas sus partes son comestibles y recomendamos asegurarse de su origen orgánico y libre de pesticidas.

¡Cocinando con flores!

Las rosas tienen un sabor dulce con matices picantes. Es usada en postres, cremas y  estofados por su sutileza gustativa. Es un ingrediente recurrente en la cocina y el postre más representativo en la que se incluye es la Nieve de Pétalos de Rosa, un suave, cremoso y aromático placer para el paladar.

La Flor de Jamaica fue introducida a nuestro país en la época colonial. Hay una gran variedad de maneras de emplearla, desde infusiones y aguas, hasta como sustituto de carnes en tacos, tostadas, salsas y pibiles. Tiene un color fuerte que impregna al platillo, y un sabor metamórfico que va de dulce a salado y picoso.

La Flor de Calabaza es suave y tiene un sabor semidulce. Es común encontrarlas en quesadillas, o rebozada y frita, aunque también se rellenan con mariscos, carnes o verduras. Además se utiliza en croquetas, tortitas o burritos y en deliciosas sopas y tamales.

El Cempasúchil es una flor relacionada con las fiestas de Día de Muertos. Es una planta originaria de nuestro país y en épocas prehispánicas era utilizada con frecuencia en usos medicinales y ceremoniales. Con el cempasúchil se puede preparar una deliciosa crema, tortitas con pollo o atún, una salsa cremosa o quesadillas.

 

   

Por: Janna Alcaraz 

La Flor del Garambullo - especie de cactácea nativa - es pequeña, blanca y con mucho sabor. La forma más común de presentarlas es en tortitas fritas con queso.

La Flor de Quiote ha sido utilizada desde épocas prehispánicas. Es verde y amarilla y nace en el tallo del maguey cuando la planta tiene entre 6 y 12 años; se consume antes de florecer, ya que madura presenta un sabor avinagrado. Hay numerosas maneras de prepararla, pero en general se cocinan tatemadas, en huevo, como tortitas en salsa y en mixiote.

La Flor de Colorín tiene un color rojo vivo y forma de espadín, pero una vez cocinada pierde su color y toma el aspecto y consistencia de carne desmenuzada. Puede utilizarse en salsa, adobo, caldillo, tacos, mole, o tortitas. Se debe quitar el pistilo ya que agria la comida.

La Flor de Izote tiene un sabor amargo y crece en una agavácea conocida como yuca “pie de elefante”. Sus pétalos y brotes son comestibles. Normalmente se sofríe la flor y se rellena con queso, otra preparación es la tortita capeada.

La Flor de Frijol se consume en diversas partes de México, especialmente en Chiapas, Oaxaca y Veracruz. La flor es fragante, mide aproximadamente cuatro centímetros y tiene tonalidades violetas, rosas y lilas. Su preparación es similar a las demás flores, siendo la tortita el platillo más popular, seguido por su uso como ingrediente en un guisado con huevo, capeada y en tamal.

Al cocinar con flores hay que mantener un sentido de composición visual y equilibrio de sabores. ¡Los invitamos a crear platillos floridos, bellos y saludables que estimularán sus sentidos y posiblemente conducirán a una experimentación culinaria exitosa!

En México comemos nuestras flores y entregamos el corazón en la cocina, no por nada la gastronomía mexicana fue declarada por la UNESCO, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010.

 

   

Por: Janna Alcaraz 

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