Las Posadas en México, una peregrinación con mucho sabor y color

Diciembre 2017

Cada 16 de Diciembre da inicio en México, y en muchos países de Latinoamérica, las tradicionales Posadas que culminan el día 24 de Diciembre con la Nochebuena.

De acuerdo con historiadores, estas celebraciones tienen su origen en nuestro país desde 1587 en San Agustín de Acolman, un poblado al noreste del Valle de México, cuando Fray Diego de Soria obtuvo del Papa Sixto V un permiso para la celebración en la Nueva España —y otras sedes del Virreinato— para las llamadas misas "de aguinaldos".

Estas fiestas están dedicadas a conmemorar el peregrinar de José y María, padres de Jesucristo, por los rumbos de Belén. Según los relatos tradicionales, José, acompañado de su esposa María, caminaron desde la ciudad de Nazaret a Belén para cumplir con el censo convocado por los Romanos. Nueve días les tomó arribar a su destino. Al llegar, la Virgen estaba a punto de dar a luz a su hijo Jesús. Al ser rechazados reiteradamente, tuvieron que refugiarse en un establo que personas bondadosas les habían ofrecido. Este pasaje —conocido popularmente como Las Posadas— se conmemora en varios países del mundo católico durante los nueve días anteriores a la Nochebuena.

Durante el siglo XIX Las Posadas ya se encontraban firmemente instaladas en el interior de las casas, pero las concentraciones en las calles y en las iglesias no acabaron. Existen reseñas de aquellos años que describen varios tipos de Posadas llevadas a cabo por diferentes grupos sociales: las de la alta aristocracia, quienes celebraban con suntuosidad y sin escatimar en decoración; y las de clase media, quienes adornaban sus hogares con heno, ramas de pino, farolas de papel o vidrio y tronaban cohetes como símbolo del fin de peregrinaje.

Ya en la mitad del siglo XX, además de una decoración más innovadora como las series de luces y música en acetato para alegrar las fiestas, en vez de hacer estallar cohetes se distribuyen a los invitados luces de bengala. Se comenzaron a obsequiar frutas, cacahuates y canastitas con colación a la gente mayor.

Si bien en un principio en las misas “de aguinaldo” solo se hablaba de pasajes y escenas de la Navidad, conforme pasó el tiempo y evolucionaron en “Las Posadas”, se le agregaron elementos que hoy todos conocemos como villancicos, bengalas y la conocida piñata.

 

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Las Letanías

Como ya se mencionó, luego de varios años, Las Posadas empezaron a realizarse en las casas y calles de México, para que más gente pudiera asistir. Cuando la mayoría de los invitados llegaba, comenzaban los rezos y, posteriormente, se hacía una procesión —un desfile religioso que consistía en recorrer varios sitios—, para después darle paso a la letanía: una oración colectiva y pública hecha a Dios, a la Virgen y a los santos, formada por una serie de versos ordenados.

El ritual de las Letanías se hace dividiendo a los invitados en dos grupos, uno de los cuales debe estar dentro de la casa donde se realiza la posada y el otro afuera, representando a José y María cuando llegaron a Belem.

Al término de la letanía, los peregrinos son recibidos por quienes se encuentran en el interior de la casa. Luego sigue la fiesta con el canto de villancicos, y termina cuando se rompen las piñatas y se distribuyen los “aguinaldos”: colación y frutan de temporada.

La Piñata

En esta celebración no puede faltar la piñata, elaborada con una olla de barro o una figura de cartón, cubierta con papel china de colores brillantes y que se llena con fruta (o dulces), y que, según la religión católica, representa el pecado.

Investigadores aseguran que las piñatas, fueron inventadas por los chinos hace miles de años, pero fue Marco Polo quien la llevó a Europa donde se popularizaron, especialmente en Italia (pignata significa olla), donde hace mucho años, durante la cuaresma, se acostumbraba obsequiar a los trabajadores agrícolas una olla llena de regalos. Con el tiempo, esta práctica pasó a España.

Durante la Conquista, los misioneros trajeron la costumbre al nuevo mundo, cambiando la fecha para que coincidiera con los primeros días de Navidad, surgiendo Las Posadas.

En las posadas, los invitados con los ojos vendados —una señal que representa la fe— deben quebrarla con un palo. Cuando la piñata se rompe, el relleno que cae significa que se venció al mal y se obtienen los bienes anhelados.

Los aguinaldos

En una Posada, los aguinaldos son bolsitas o canastas con dulces o galletas que son entregados a los invitados que por su edad o salud no pueden participar en las piñatas que se rompen durante la celebración. Por ello, y para que nadie se quede sin recibir los beneficios de la piñata, se les obsequia su “aguinaldo”.

La comida

Como parte de la tradición, la comida también es parte importante en una Posada. Por ello, no puede faltar el ponche —una bebida dulce hecha a base frutas como tejocote, guayaba, caña, manzana y tamarindo, los tamales, hechos con masa de harina de maíz envuelta en hojas de plátano o de la mazorca, ya sean picosos o dulces, y los crujientes buñuelos, elaborados con harina y dorados en aceite.

También se ofrece café y pan a los invitados; en algunos casos se da atole, bebida hecha con harina de maíz a la que se le agrega agua o leche hervida. Hoy en día, esta tradición continúa aunque con algunas variaciones.

La Posada tradicional

  1. Se adorna la casa con faroles de papel y escarcha
  2. Para la procesión, los invitados deben cantar los versos de la letanía, acompañando a los Santos Peregrinos (representaciones en barro de María y José).
  3. Posteriormente, los asistentes se dividen en dos grupos: el primero pedirá posada fuera de la casa y el segundo se colocará dentro de ella para responder a los cantos y dar Posada
  4. Al terminar la petición, se reparte la colación en canastitas de papel, además de las luces de bengala y los silbatos
  5. El momento más esperado por los niños es quebrar la piñata
  6. Una vez rota la piñata, se reparte una porción de fruta a cada invitado. Finalmente, se dará por terminada la fiesta degustando un vaso con ponche o atole para contrarrestar el frío; estos serán el complemento ideal de los tamales y los buñuelos hechos en casa.

 ¡Felices Fiestas!

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