Xochimilco, el santuario de los jardines flotantes

Grandes Ciudades

Xochimilco, declarado en 1987 por la Organización de las Naciones Unidas para las Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) como uno de los Patrimonios Culturales de la Humanidad, cuyo nombre náhuatl significa Lugar de las siembras floridas, es uno de los grandes lagos que formaron parte de la zona lacustre del Valle de México. Durante el siglo XIV, Xochimilco fue atacado con frecuencia por los mexicas o aztecas, quienes mantenían su supremacía en la región. Los aztecas terminaron por conquistar a los xochimilcas a principios del siglo XV, obligándolos a trabajar como obreros en la edificación de los templos de la poderosa Tenochtitlán.

Oswaldo Valderrama, 1 Enero 2014

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Las chinampas

Una de las principales características que distingue a Xochimilco son las chinampas. Esta antigua técnica mesoamericana de agricultura consistía en construir un islote con cieno o lodo que era colocado entre petates de tule, manto elaborado con fibra de origen vegetal, así una capa tras otra. Para cercar el terreno ganado al lago se usaban leños de ahuejote, árbol endémico de esta zona.

La madera del ahuejote conservaba maciza la tierra. Esta isla artificial ofrecía sustento a los habitantes en la época prehispánica. Actualmente, en pleno siglo XXI, el sistema de chinampas continúa y sigue proporcionando a los nativos de Xochimilco, tierra fértil para el cultivo de maíz, hortalizas de todo tipo, además de una gran diversidad de plantas y flores de ornato.

Un viaje por Xochimilco

Los hermosos canales de Xochimilco en el sur de las ciudad de México, fueron retratados en 1943 por Gabriel Figueroa, durante el rodaje de la película María Candelaria, dirigida por Emilio Indio Fernández, interpretada por la diva Dolores del Río y el actor Pedro Armendáriz. Imágenes entrañables, luminosas, perfiladas con majestuosos cielos regresan a la memoria. Los canales de Xochimilco no solo son utilizados para transportar los productos cultivados en las chinampas, también se emplean para conducir cientos de turistas cada domingo en inolvidables recorridos en las tradicionales trajineras, embarcaciones construidas con madera de cedro blanco y encino, decoradas primorosamente con arcos florales. Junto a las trajineras navegan chalupas o canoas en las que se ofrecen serenatas con mariachis, cervezas y antojitos típicos.

Los jardines flotantes

Además del popular paseo en trajinera, Xochimilco ofrece un recorrido ecológico por canales, lagos y ciénagas inexplorados. En esta ruta trazada entre ahuejotes, sauces llorones y alcanfores es posible admirar extensos senderos de agua que se unen con las planicies azules del cielo y el espléndido paisaje de los volcanes cubiertos con nieves eternas. En estos apacibles canales se encuentran islotes de leyenda, como la Isla de las Muñecas, un sitio insólito, o el Islote de Cihuacoátl, mejor conocida como Llorona, mujer que por las noches se lamenta por sus hijos, mito relacionado con la caída de Tenochtitlán.

En esta zona de Xochimilco se rentan cabañas para campistas o aventureros que desean experimentar el baño ancestral conocido como temazcal. Es un santuario en el que se puede observar la flora y fauna naturales del lago: blancos garzones, ibis negro, garzas chapulineras y morenas desplegando sus alas, patos de distintas especies como la cerceta azul y tepalcate, bellos gansos y pelícanos provenientes de Canadá, aves sorprendentes que recorren más de tres mil kilómetros para regresar a este territorio donde anidan. En esta parte de Xochimilco abundan viveros y existe una singular reserva: el Ajolotario.

El ajolote o axolotl, Monstruo de agua en náhuatl, es un anfibio endémico de la región que se encuentra al borde de la extinción. Según la mitología azteca, este animalito adopta el nombre del dios Xólotl, hermano de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada, divinidad asociada con el movimiento y la vida. En el Ajolotario de Xochimilco se hacen importantes esfuerzos por preservar esta especie.

Xochimilco, con más de 200 hectáreas de área verde, es fuente de evocaciones de un mundo que dejó de existir con la modernidad y sustento durante generaciones de numerosas familias. Xochimilco, residencia de dioses, rincón de leyendas, refugio de los jardines flotantes de la ciudad de México.

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