Tlacotalpan, tierra de poetas y jaraneros

Tlacotalpan, distinguida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1998, se encuentra en el sureste del estado de Veracruz, en la cuenca del río Papaloapan. En el siglo XVI surgieron importantes haciendas ganaderas como El Zapotal y La Estanzuela. Más tarde, el comercio y los ingenios azucareros hicieron de Tlacotalpan una ciudad próspera y vibrante. Tlacotalpan ha conservado su trazo original y arquitectura única. Una de las características distintivas de este puerto son los colores vivos de las fachadas, rasgo que transforma continuamente el perfil de esta ciudad. Los tlacotalpeños se preocupan por mantener sus casas remozadas, con amplios jardines, calles adoquinadas y bellos callejones. En el centro de Tlacotapan encontramos un parque con palmeras y kiosco estilo mudéjar, diseñado en el siglo XIX por Francisco Sánchez Terán. En el lado izquierdo, la blanca Parroquia de San Cristóbal, con sus retablos y tallas de madera, construida en los últimos años del virreinato.

Jannifer Bartoli, 1 Enero 2014

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Frente al parque, el Templo de la Virgen de La Candelaria, monumento colonial con reminiscencias mozárabes en cúpulas y bóvedas. En el interior se venera a la Virgen de La Candelaria. La tradición señala que esta imagen fue traída de Barcelona con destino a la ciudad de Alvarado, junto con una Virgen del Rosario para Tlacotalpan. Pero La Candelaria estaba decidida a quedarse en el puerto del río Papaloapan y debido a una confusión la Virgen del Rosario se quedó en Alvarado.

La Candelaria

Una de las tradiciones más arraigadas en Tlacotalpan son las fiestas para celebrar a la Virgen de La Candelaria. Los festejos inician el 31 de enero con La Cabalgata, fecha en que hombres y mujeres recorren las calles, portando con orgullo la vestimenta tradicional: ellos, sombrero de cuatro pedradas, guayabera blanca, pañuelo rojo y botas sevillanas; ellas, vestidos de organdí, con encajes y holanes, delantal negro aterciopelado con bordados, pañuelo y abanico, peineta y flores en el cabello. Este día, en la Plazuela Doña Martha se realiza un encuentro de jaraneros. El día más importante de la fiesta es el 2 de febrero. Desde temprano, los tlacotalpeños cantan Las Mañanitas a La Candelaria. La imagen es descendida se su nicho y recorre el río Papaloapan. La celebración se prolonga hasta la noche con el fandango, sones y zapateado. Música, color y alegría.

Agustín Lara, el músico poeta

Agustín Lara nació en Tlacotalpan en 1897 y creció en casa de una de sus tías en la ciudad de México. Desde muy niño aprendió a tocar el piano. En su juventud, aseguran algunos sus biógrafos, formó parte de la guardia personal del caudillo revolucionario Pancho Villa. En los años veinte, trabajaba en cabarets, casas de citas y salas de cine. Numerosas historias se cuentan sobre esta etapa de su vida, incluyendo la cicatriz que surcaba su rostro.

En 1930, Agustín Lara ingresa a la radiodifusora XEW, momento en que arranca su fama como compositor y eterno romántico enamorado. Autor de Solamente una vez, Santa, Farolito, y María bonita, dedicada a María Félix, la figura del músico poeta está ligada a Tlacotalpan, ciudad que visitaba con frecuencia. Los viejos cuentan con nostalgia cómo era recibido el maestro Lara en el entonces Casino, después se trasladaba con su comitiva al Bar Tobías para cantar con sus amigos en tertulias interminables.

Para mantener viva la presencia de Agustín Lara, se erigió un singular monumento donde el compositor viste guayabera y sostiene un sombrero de palma. Además en la Casa Museo Agustín Lara, donada por doña Yolanda Gasca, esposa del poeta, pueden observarse artículos personales del artista.

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