Las haciendas de Puebla, resplandores secretos

Muy cerca de la ciudad de Puebla, metrópoli trazada por los ángeles, a unos 45 minutos, en el municipio de San Martín Texmelucan, iniciamos nuestro recorrido para llegar a las antiguas haciendas de San Cristóbal Polaxtla y Chautla.

Ulises Guzmán Rosales, 1 Enero 2014

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Hacienda de San Cristóbal Polaxtla

Nuestro primer destino es la Hacienda de San Cristóbal Polaxtla. Algunos testimonios señalan su origen en el siglo XVII, otros registros indican que la hacienda fue una de las primeras establecidas en la otrora Nueva España. Debido a su posición estratégica, pues era uno de los puntos del Camino Veracruz-México, o Camino de las Ventas, Polaxtla sufrió numerosos asaltos durante la Guerra de Independencia de 1810; soportó ataques y escaramuzas entre conservadores y liberales, enfrentados en la Guerra de Tres Años; atestiguó el avance del ejército francés en los primeros años de la ocupación de 1862; y finalmente sobrevivió maltrecha a las tropas de la Revolución de 1910.

Uno de sus últimos propietarios fue Antonio Haghenbeck, descendiente de una adinerada familia alemana. Anticuario y coleccionista de arte, adquirió la hacienda en 1963. Entonces comienza a invertir tiempo y recursos para remodelar Polaxtla y sumar piezas para su colección particular. Conforme avanzaban los trabajos, nombró con un color cada habitación, característica única de la hacienda. Agregó dos terrazas, un solárium y un estanque, además embelleció los jardines y corredores con esculturas de hierro fundido del siglo XIX.

Actualmente museo, Hacienda Polaxtla ofrece en cada una de sus salas, nombradas con algún color, hallazgo que nos transportan a otros tiempos o mundos fantásticos, como el salón de las fábulas. Obras europeas y novohispanas, cerámicas, platería, gobelinos estilo Beauvais, alfombras y tapetes orientales; instrumentos musicales, cristalería y vitrales; muebles de madera y marfil de los siglos XVII y XVIII. En cada habitación descubrimos tesoros que en conjunto forman una de la colección de arte ecléctico más completa. Aún nos queda tiempo para conocer el Jardín Secreto, un apacible santuario donde Haghenbeck, bajo la robusta fronda de los árboles, leía Fausto de Goethe y los poemas de Rilke. Nos sentamos en una de las bancas para contemplar el atardecer.

Hacienda de Chautla

La historia de la hacienda inicia en el siglo XVIII y transcurre sin grandes sobresaltos. Su etapa de mayor esplendor es durante la administración de Tomás de Gillow, joyero inglés enviado por sus asociados a México en 1819. En la Ciudad de México conoce a la Marquesa de Selva Nevada, propietaria de Chautla y contrae matrimonio con ella. Posteriormente, durante el conflicto revolucionario, Chautla es saqueada y abandonada. La hacienda pasa sucesivamente de manos, hasta que en el año 2010 forma parte del patrimonio del Centro de Convenciones de Puebla, instituto que, junto con el gobierno estatal, ha realizado restauraciones y remodelaciones para crear un centro turístico en este sitio, característico por su castillo de estilo inglés. Entre otros trabajos se comenzó con la recuperación del casco de la hacienda y la antigua troje, habilitada con dormitorios para campistas. En fecha próxima se contará con un restaurante con una carta diseñada con gastronomía tradicional y un hotel de 90 habitaciones, con un entrañable ambiente provinciano

En las extensas áreas verdes, rodeada de árboles, pueden realizarse distintas actividades, desde caminar por los hermosos senderos y admirar el paisaje desde la isla del kiosco, hasta soltar adrenalina con el canotaje, subirse a una tirolesa o recorrer la pista de obstáculos para gymkanas o rally extremo. Las cristalinas pozas de la hacienda, alimentadas por manantiales y por el deshielo de los volcanes, forman un pequeño río que corre hasta el lago, donde puede practicare pesca deportiva. Así terminamos este viaje, regresamos con una sonrisa en el rostro y en nuestros bolsillos, un cachito del corazón de Puebla.

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