Cuautla y el camino de Zapata

Por Jorge Aponte

Salimos de la Ciudad de México con rumbo a Morelos – por la autopista a Cuernavaca – y pasamos poblados entrañables como Tres Marías. Unos kilómetros más adelante tomamos la desviación a Cuautla-Oaxtepec-Tepoztlán. Muy temprano llegamos a nuestro primer destino en este recorrido de fin de semana: Oaxtepec.

  

Oaxtepec es un conocido centro vacacional desde finales de los años sesenta del siglo pasado. Era toda una tradición familiar pasar unos días en el Centro Vacacional Oaxtepec y disfrutar de sus aguas sulfurosas, albercas y hospedarse en sus cabañas. Al día siguiente caminar por el pueblo, internarse en el mercado y almorzar unos ricos antojitos mexicanos. Más tarde  visitar el Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, uno de los principales recintos conventuales del siglo XVI en la zona, debido a sus extraordinarios murales de estilo renacentista y sus salas museográficas.

En el Fraccionamiento Lomas de Cocoyoc, además de la famosa hacienda y exclusivo hotel, ubicamos un balneario escondido: El Bosque, un bello espacio que cuenta con albergues para campistas, hotel, bungalós, albercas, restaurantes, temazcal, un hermoso bosque natural con ríos cristalinos, maravillosas fosas de agua azul turquesa y un par de nacimientos de agua.

Salimos de Oaxtepec y en el camino atravesamos el Pueblo Mágico de Tlayacapan, famoso por su ambiente pueblerino y su artesanía multicolor. Uno de los atractivos de este poblado es el impresionante Ex Convento de San Juan Bautista y su museo de arte sacro.

 

¡En Morelos hasta las piedras son zapatistas!

Entramos a Cuautla, histórica ciudad con un relevante protagonismo durante la Guerra de Independencia de 1810: José María Morelos resistió 73 días el asedio de las tropas realistas, hasta que consiguió romper el sitio. Para conservar la memoria de esta épica batalla insurgente y el papel de Cuautla en la Revolución de 1910, se instaló el Museo de la Independencia-Sitio de Cuautla en la Capilla del Ex Convento de San Diego Alcalá.  

En el Centro Histórico encontramos la Glorieta de Zapata – no olvidemos que en las calles de Cuautla se exhibió el cuerpo sin vida del mítico caudillo revolucionario – y la Antigua Terminal Ferroviaria, inaugurada el 18 de junio de 1881 con un primer viaje público entre la Ciudad de México y Morelos. En este recinto se exhibe la máquina de vapor 279 en la que viajó Francisco Madero para encontrarse con Emiliano Zapata.

Atrás de la estación descubrimos la parroquia de Santiago Apóstol y más adelante  encontramos el  Ex Convento de Santo Domingo, importante centro evangelizador del siglo XVI y donde ahora repica la Campana del Bicentenario. Enfrente tenemos el Palacio Municipal que se distingue por conservar la Segunda Campana más importante de México, pues fue tañida por el Generalísimo Morelos. Otro sitio destacado es la Plaza de la Revolución del Sur, lugar en el que se levanta un monumento a Zapata y en donde descansan sus restos.

Tomamos la Ruta Zapata hacia Anenecuilco en el Municipio de Ayala, cuna de Emiliano Zapata – todavía se mantienen en pie los vestigios de su casa familiar –. En este poblado, Zapata vivió hasta el momento que se levantó en armas. No podemos dejar de mencionar que es en Ayala donde Zapata promulgó en 1911, un plan en el que desconocía a Madero y exponía los principios del agrarismo.

Nuestros siguientes destinos en esta ruta son Tlaltizapan, poblado en el que Zapata planeó su rebelión agraria y en el que se encuentra el Museo Cuartel General de Emiliano Zapata, y la Ex Hacienda de Chinameca.

Emiliano Zapata fue caballerango en la Ex Hacienda de Chinameca, antes de participar en el movimiento revolucionario, y fue en este lugar que sería traicionado y asesinado por el coronel Jesús Guajardo. Recomendamos visitar el mirador, el Museo del Agrarismo y el monumento a Zapata cabalgando su corcel El As de Oros, erigida en el lugar donde cayó abatido el Caudillo del Sur.

 

Tips para disfrutar Cuautla

Nuestra primera sugerencia es el Balneario Agua Hedionda, frecuentado por sus aguas sulfurosas que brotan de manera natural de un manantial. Esta característica le ha valido el reconocimiento mundial por su pureza y composición mineral. Agua Hedionda ofrece albercas públicas  y privadas, tinas de hidromasaje, bellos jardines y lugares de esparcimiento.

En el aeródromo de Cuautla se encuentran las instalaciones de Skydive-Cuautla, empresa que cuenta con todo lo necesario para practicar el paracaidismo. Experiencia que dispara nuestra adrenalina desde el instante en que escuchas las primeras indicaciones – por ejemplo, cómo debes posicionar tu cuerpo al caer – mientras sujetas tu arnés y casco. Entonces abordas una avioneta, despegas y estás listo para superar todos tus límites en el Salto Tándem a 17 mil pies de altura. 

Los instructores de Skydive-Cuautla están certificados por la USPA – máxima autoridad en el paracaidismo internacional – cuenta con aviones exclusivos y forma parte de Skydive University. Además de Cuautla, también ofrece sus servicios en Atlixco y Puerto Escondido. 

Otras opciones que podemos recomendar son el Kartodromo Internacional de Cuautla – con  pista de carrera para vivir la velocidad y la emoción de manejar un gokart – y el Campo de Gotcha “War Zone” que nos ofrece un escenario de tiro y guerra: automóviles que se pueden usar como trinchera, torres, arboles, tarimas, llantas y toneles.

Los restaurantes que podemos recomendar durante una estancia en Cuautla son el  Misión Cotija con una carta que incluye platillos típicos preparados con técnicas contemporáneas;  Pan y Vino que ofrece una variada selección de pastas, pizzas y carpachos; Las Golondrinas con excelente comida mexicana y servicio de bar; y El Sol, restaurante que se distingue por sus recetas de estilo vegetariano.

La histórica Cuautla nos comparte un atisbo de la historia de nuestra Independencia y Revolución, y nos invita a disfrutar de una ciudad moderna con actividades recreativas y llenas de aventura, adrenalina y seguridad, sin olvidar los sabores de nuestra deliciosa gastronomía. Los invitamos  conocer Cuautla, maravillarse con sus paisajes desde lo alto y seguir los pasos de Zapata. 

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