Un fin de semana en Celaya: ¡La Puerta de Oro del Bajío!

Mediodía, se escucha el inconfundible silbato del ferrocarril. Al entrar a la ciudad, observo las primeras fábricas del extenso Parque Industrial, modernos centros comerciales y numerosos hoteles categorías cuatro y cinco estrellas.

Por Alemao Luna 

Después de conducir tres horas – saliendo de la Ciudad de México –llego a unos de los destinos de negocios y familiares más atractivos de nuestro país: Celaya, en el sureste del estado de Guanajuato.  

Celaya es considerada “La Puerta de Oro del Bajío”, debido a su privilegiada ubicación geográfica, infraestructura carretera y vías férreas, conectándola con las principales ciudades del centro-norte de México y el sur de los Estados Unidos. Gracias a estas ventajas estratégicas y su capital humano, desde 2014 se han establecido plantas automotrices japonesas en un complejo industrial que comprende armadoras, plantas de motores y centros de distribución. Pero en Celaya no solo se vive un ambiente empresarial e industrial, también se respira tradición y cultura.

 

El Centro Histórico de Celaya se encuentra a unos 10 minutos de la Zona Hotelera. Experimento la sencillez provinciana en sus calles, espontaneidad pueblerina que contrasta con sus monumentos de estilo neoclásico, varios diseñados por el arquitecto Francisco Eduardo Tresguerras (1759-1833). Uno de los más representativos es, sin duda, el Templo del Carmen: una magnífica construcción de cantera rosa, edificada a principios del siglo XIX. ¡Obra maestra de Tresguerras!

Unos metros más adelante tropiezo con la emblemática Columna de la Independencia, coronada con un águila devorando a una serpiente. Erigida en honor a Carlos IV, rey de España, sería modificada por el propio Tresguerras para conmemorar el triunfo insurgente, agregando el antes mencionado símbolo patrio. Restaurada y adecuada en distintos periodos, desde 2010 exhibe una placa que reconoce su importancia histórica como el primer monumento en celebrar nuestra Independencia Nacional.

Ahora, continúo hasta el Museo de Historia Regional y el Palacio Municipal – el primero instalado en un espacio de fines del siglo XIX y el segundo en un edifico del siglo XVIII –. Más adelante, en la Plaza de San Francisco, atrapa mi atención la Torre Hidráulica, o “Bola de Agua”, icono de la ciudad. La estructura, única en su tipo, fue construida en Alemania: cuenta con una altura de 35 metros, un depósito con 12 metros de diámetro y una capacidad de almacenaje de 904 metros cúbicos. Colocada en 1910 con motivo del Centenario de la Independencia, actualmente su sistema de lámparas ilumina las noches. ¡Genial para la Selfie con amigos o familia!

Antes de seguir, entro al Mercado Morelos – a unos pasos de la Plaza de San Francisco – para saborear las famosísimas “Gorditas de Tierra Negra”, preparadas en comal y rellenas con queso de cabra artesanal y chile guajillo. Recomiendo acompañarlas con huitlacoche, nopales, cebolla y guacamole. ¡Deliciosas!

Pero si apetece algo más sofisticado y disfrutar bebidas regionales, o una cerveza artesanal, el restaurante gourmet “Mi Espacio Guanajuato” – a un costado de la Plaza de San Francisco – es una excelente opción. Además de ofrecer una carta con platillos que combinan la cocina internacional con la cocina tradicional, cuenta con áreas de exhibición y venta de artesanías y productos de la región, como licores, conservas y, por supuesto, cajeta.

Hablar de Celaya es hablar de cajeta, y hablar de cajeta es hablar de “La Tradicional de Salgado”, negocio familiar desde 1860. En sus talleres aún se prepara de forma artesanal este delicioso dulce de leche de cabra y en su tienda anexa se comercializa su célebre marca en distintas presentaciones: natural, con vainilla, envinada con jerez y quemada, esta última la favorita de muchos paladares, tanto nacionales como extranjeros.

El próximo sitio en mi itinerario es la Casa del Diezmo: en el siglo XVII, aquí se recaudaba esta contribución para la iglesia. Hoy es un recinto cultural en el que artesanos de la cartonería y mujeres indígenas – provenientes de Ojo Seco, comunidad a unos 20 minutos de Celaya – imparten talleres gratuitos. Un sitio muy recomendable para toda la familia, pues además de maravillarse con los textiles elaborados con el telar de cintura, los más pequeños pueden participar en actividades como confeccionar muñecas de trapo articuladas, o construir máscaras con papel y engrudo. Estas actividades de fin de semana son ideales para todos, pues no solo estimulan la creatividad, también rescatan nuestras tradiciones.

Decidí integrarme al recorrido nocturno en el Panteón Municipal Norte, tour de leyendas sabatino que inicia a las nueve de la noche y dura aproximadamente 90 minutos. Como aún tengo tiempo, ocupo una banca en la Alameda Hidalgo, parque con un bello quiosco en el que se reúnen las familias y jóvenes celayenses para disfrutar de un helado artesanal y una agradable conversación.

Lo bueno de Celaya es que todo se encuentra muy cerca, así que llegué puntual a la entrada del Panteón Municipal Norte, cementerio inaugurado en 1890. Internarse entre mausoleos y sepulcros resulta toda una experiencia sobrenatural. Guías caracterizados conducen a los grupos – formados por adultos y niños mayores de 10 años – por senderos iluminados con ceras. Durante el recorrido abundan insólitas leyendas, curiosas anécdotas y uno que otro susto. Aconsejo usar calzado cómodo, asistir bien abrigado y respetar las lápidas.

¿Aún no tienes planes para este fin de semana? ¡Lleva a tu familia a Celaya!

  


 

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