Ciudad Madera, esmeralda de la Sierra de Chihuahua

Ubicada en el corazón de la Sierra Madre Occidental y cubierta por bosques de coníferas, la ciudad de Madera es una de las regiones montañosas con mayor riqueza forestal y vestigios arqueológicos de Chihuahua. Este poblado colinda al norte con Casas Grandes y al oeste con Sonora, tiene más de 30 sitios de interés entre los que están zonas arqueológicos como Cuarenta Casas, Cueva Grande, Rancherías y Huápoca; los puentes colgantes de Sírupa y Huápoca; los ríos Papigochi, Chico y Negro; las presas Peñitas, La Tres y La Norteña; los balnearios de aguas termales de Huápoca y Sírupa, así como cascadas e incontables cañadas, mesetas y planicies, junto a impresionantes barrancas y acantilados.

Salatiel Barragán, 1 Enero 2014

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Los antiguos pobladores

Esta región, durante más de 1,500 años estuvo habitada por constructores de “Casas Acantilado”, quienes utilizaron las cavidades naturales con fines habitacionales, productivos y rituales; sus viviendas fueron construidas en cuevas, desde el nivel del suelo hasta alturas de cientos de metros en oquedades someras y profundas. Estas habitaciones primitivas fueron edificadas con barro, ramas y rocas, cuentan con espacios para ceremonias, graneros y habitaciones, presentan afinidad con los sitios arqueológicos del suroeste de Estados Unidos.

Uno de los sitios más imponentes es la Zona Arqueológica de Rancherías, restaurada hace menos de 10 años por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Para llegar a este lugar se camina más de 2 horas por senderos difusos, hasta una cañada rodeada por Ailes que en otoño se tornan rojos y amarillos, junto a enormes paredes verticales con más de 100 m de altura. Forma parte de un área con más de 150 sitios que incluyen casas acantilados, cuevas sagradas, atalayas, represas, trincheras o terrazas para cultivo, y pinturas rupestres.

Hacia el oeste de Madera, llegamos a la Barranca de Huápoca, cuenta con los vestigios arqueológicos del Conjunto Huápoca, durante el recorrido nos encontramos con un sendero que comunica con varias casas acantilado. En la parte más elevada está la Atalaya, desde donde se aprecia el Nido del Águila; más adelante, la Cueva de la Serpiente, en el centro de una vertical abrupta. Todos estos sitios son visibles a la distancia y para muchos es mejor admirar su perfección y belleza desde lejos, pues bajar y subir requiere hasta 2 horas. Pocos kilómetros después están las aguas termales del Balneario de Huápoca junto al río Papigochi, con un antiguo puente colgante que conduce al imponente sitio arqueológico de Cueva Grande.

Explorando los alrededores de Ciudad Madera

Un lugar para realizar actividades acuáticas es la presa Peñitas, ofrece cabañas, bosques y zonas para camping. Unos kilómetros adelante, está la zona arqueológica Cuarenta Casas; cerca encontramos Arroyo Garabato y cueva Las Ventanas. Es una región con espacios de enorme importancia como El Embudo, único en su género pues es uno de los llamados forma “pueblo acantilado”. Circundando el área está el mayor ejido forestal de México, “El Largo y Anexas”, donde un atractivo es la población de Largo Maderal, y el Centro Recreativo La Manga, con cabañas familiares y gran producción de truchas arcoíris.

Durante el otoño e invierno se presentan entre 7 y 11 nevadas, pero incluso con nevadas, todo el año es posible realizar recorridos para admirar antiguas construcciones de la llamada Cultura Paquimé, Casas Grandes, Mogollón y Anasazi. Son distintivos sus conjuntos habitacionales de adobe construidos en cavidades a mitad de los acantilados, en sitios prácticamente inaccesibles. Se trata de “Casas Acantilado”, de gruesos muros de barro vaciados en moldes y apisonados, revestidos con lodo y alturas de 2 a 3 m, en hileras y con varios pisos de altura.

Actualmente existen facilidades para el ecoturismo, con recorridos en ambientes naturales y salvajes, donde se respira el aroma de los pinos, a través de senderos que se pierden entre la vegetación. También se puede disfrutar la carne asada del afamado ganado Cara Blanca, el queso ranchero o las truchas rellenas. Es una grata experiencia visitar esta tierra maravillosa, admirar el testimonio arqueológico de grandes constructores y creadores de una cultura con gran respeto por la naturaleza. Al final, tenemos todo un municipio para realizar actividades de turismo de naturaleza, cinegético, observación de la cotorra serrana, ave endémica de la región, senderismo, camping, pesca, y mucho más, y si se quiere, frente a una copa de Sotol, un elixir de tradición remota.

 

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