Fincas Cafetaleras en Chiapas: Más allá del beneficio del café

Las Fincas Cafetaleras de la región de Soconusco, en el extremo sudeste de Chiapas, ofrecen la experiencia de conocer el proceso artesanal del café y degustar esta extraordinaria bebida en destinos con una ubicación geográfica privilegiada, la Ruta del Café en Tapachula, con fincas ubicadas desde los 600 a los 1, 200 msnm.

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Por Alejandro Aguilar Martínez

La Sierra Madre Oriental y la zona costera de este territorio crean un atractivo paraíso para los ojos de sus visitantes. Exuberante vegetación selvática, abundantes ríos y la inigualable vista del volcán Tacaná, elevación con más de cuatro mil metros de altura, en los límites de México con Guatemala. Estos escenarios crean el ambiente perfecto para quienes gustan de explorar y convivir con la naturaleza. Visitar las fincas cafetaleras se convierte en una experiencia donde los sentidos son estimulados más allá de lo normal, sin importar la hora del día, a cada instante hay algo diferente para ver, escuchar, sentir, oler o probar.

Ya sea en una caminata por senderos interpretativos o montados en una bicicleta, las veredas usadas para explorar las fincas y los cultivos nos presumen la fauna y flora propia del lugar: aves como los tucancillos y pájaros carpinteros, mariposas multicolores, singulares reptiles y hasta mamíferos de tamaño medio como el ocelote y el mono saraguato, pueden ser observados durante los recorridos. Acompañados de guías expertos, quienes se aventuran a conocer las fincas aprenden no sólo el proceso del café, sino también a reconocer diferentes tipos de plantas endémicas, desde ornamentales hasta las que son usadas en la medicina tradicional. Además, las fincas ofrecen visitas a sus invernaderos de flores exóticas en donde se explica paso a paso el proceso que vive cada una de ellas, desde que son sembradas hasta su embalaje para ser enviadas al interior del país o al extranjero. Orquídeas, anturios, heliconias y antorchas son sólo algunas de las vistosas flores y plantas que se producen. Finca San Francisco es una de las que se especializa en el cultivo de anturios para exportación y orquídeas cultivadas en 15 mil m2 de invernaderos.

Cada finca cuenta con su propio resort, habitaciones y cabañas perfectamente acondicionadas, servicio de Spa, restaurante, alberca y actividades ecoturísticas son sólo algunas de las posibilidades a disfrutar. Todo dentro de los lineamientos que les permiten ser considerados como sitios sustentables y cero impacto ambiental. Muchas de las fincas generan su propia energía aprovechando la fuerza de los ríos que las rodean y plantas de tratamiento de aguas residuales para reutilizar el agua que ocupan de fuentes naturales, evitando así un consumo innecesario y la contaminación de los mantos acuíferos de la zona.

También existen fincas como La Chiripa y Finca Argovia que han dejado de utilizar fertilizantes y pesticidas químicos para los cafetales, ofreciendo así producciones orgánicas. Finca Argovia ha incorporado la utilización de conceptos de permacultura e incluso han dejado de usar la plantación lineal de los cafetos para crear curvas de cultivo que enriquecen y conservan el hábitat natural. También en esta finca se encargan de cultivar gran parte de los alimentos que son utilizados para el consumo del resort. Otras como Finca Hamburgo comparten sus miradores para contemplar amaneceres espectaculares, gracias a estar a un poco más de 1,200 msnm.

Ya sea que la finca se encuentre en medio de la selva o en lo más alto de la montaña, todas llevan al visitante a desconectarse de la nube tecnológica, ofreciendo espacios en donde se pueden degustar deliciosos platillos de la región o versátiles propuestas gastronómicas. El restaurante Perleberg en Finca Hamburgo es un espacio propicio para iniciar una charla que empiece en la comida y termine ya entrada la noche.  

Visitar una finca cafetalera se convierte en una experiencia para aguzar los sentidos y revivir esa práctica tan poco común en la era del Internet: conocer al otro, bebiendo con lentitud una taza de café y en esta oportunidad, cobijados por la selva del Soconusco. Vivir la Ruta del Café en Tapachula se convierte en una aventura ecoturística que satisface tanto al explorador más osado como al viajero que gusta de la contemplación serena y apacible. 

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