San Miguel de Allende, una ciudad bajo la mirada de los santos

Derrotada Tenochtitlán en 1521, capital de los aztecas, los conquistadores españoles iniciaron una serie de expediciones a través del vasto territorio de México. Esta expansión alcanzó los actuales estados en el centro y norte del país, cuya riqueza en oro y plata mantuvo durante 300 años al viejo imperio español.

 

Diego Alberto, 1 Enero 2014

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Durante la Colonia en México se extrajeron unas 182 toneladas de oro y más de 53 mil toneladas de plata. Para transportar estos tesoros se usaban recuas de mulas que recorrían la llamada Ruta de la Plata, un camino que comenzaba en el barrio de San Ángel, en la Ciudad de México, y terminaba bifurcándose para comunicar a San Luis Potosí y Zacatecas. San Miguel el Grande, ahora San Miguel de Allende, en Guanajuato, era una aduana importante que se encontraba en el trayecto que unía a la capital de la entonces Nueva España con Zacatecas. Esta privilegiada posición en el virreinato puede apreciarse en su singular arquitectura barroca.

San Miguel de Allende, tierra grande

Uno de los principales héroes de la Guerra de Independencia de 1810 fue Ignacio Allende, un criollo nacido en San Miguel el Grande. La casa del siglo XVIII en la que creció es actualmente un museo ubicado en el centro histórico de la ciudad. Allende luchó junto con Miguel Hidalgo y otros insurgentes por la autonomía de México. Para honrar su memoria, San Miguel adoptó el nombre del libertador llamándose desde 1826 San Miguel de Allende. Esta ciudad rodeada de montañas, pródiga en manantiales, única por sus templos y casonas, estuvo a punto de convertirse en un pueblo fantasma durante los primeros años del siglo XX.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, ciudadanos estadounidenses interesados en el arte migraron a San Miguel de Allende, debido a que las instituciones educativas de su país reconocieron los programas del Instituto Allende, instalado desde 1950 en una hacienda del siglo XVIII, propiedad de Manuel Tomás de la Canal. Los fundadores de este instituto fueron el peruano Felipe Cossío del Pomar, el escritor norteamericano Stirling Dickinson y Enrique Fernández Martínez, en ese entones gobernador de Guanajuato. Este impulso a las artes colocó a San Miguel de Allende como uno de los destinos culturales más importantes de México. Así llegaron personajes como el muralista David Alfaro Siqueiros y el conocido actor Mario Moreno Cantinflas, quien construyó el hotel La Ermita, muy cerca del Mirador del Centro, un lugar donde pueden contemplarse la herencia virreinal y la Presa Allende.

Parroquia de San Miguel de Allende, el neogótico mexicano

En el año de 2008, San Miguel de Allende fue nombrado Patrimonio de la Humanidad, debido a sus paseos, jardines, templos y casonas. De estos atractivos destaca la Parroquia de San Miguel Arcángel, santuario en el que incluso ofreció un servicio el cura Miguel Hidalgo. El templo original fue construido a mediados del siglo XVI, posteriormente el edificio sufrió graves daños y a finales del siglo XIX se encargó al maestro cantero Ceferino Gutiérrez la reconstrucción de la fachada principal. Inspirado en las construcciones de estilo gótico, en particular por la Catedral de Colonia en Alemania, Ceferino Gutiérrez sustituyó las torres erigidas en los siglos XVII y XVIII, renovó portal, nichos, coro y atrio del templo. De esta manera San Miguel Arcángel adquirió sus perfiles neogóticos que caracterizan a la parroquia y la convirtieron en ícono de la ciudad. Cada sábado, a las 21 hrs., se presenta un espectáculo de luces arquitectónicas que iluminan el monumento.

Manantiales, cañadas y capillas

Además de la arraigada tradición taurina de San Miguel de Allende, expresada en su plaza de toros en el centro de la ciudad, variada gastronomía que ofrecen restaurantes como Pueblo Viejo, Café San Francisco y Cumpanio, y las numerosas galerías de arte, este destino cuenta con otros atractivos como aguas termales en sitios como Las Grutas, con amplios jardines, servicios de spa y restaurante, y El Escondido, ambos lugares a menos de 15 minutos de San Miguel de Allende. Otro espacio a visitar es el Jardín Botánico Charco el Ingenio, una reserva natural de más de 60 hectáreas, declarada por el Dalai Lama como Lugar de Paz, donde se cuenta con la segunda colección más grande de cactáceas de México, más de nueve mil especies. En este santuario pueden realizarse actividades como temazcal, baño prehispánico, campismo, senderismo y observación astronómica. En especial debemos sugerir recorrer las Capillas de Indios, una serie de hermosas ermitas del siglo XIX, construidas por manos indígenas utilizando adobe y decoradas con bellos murales, como la Capilla de San Isidro Labrador. Bajo la mirada del Señor San José, quien descansa en su nicho desde hace 300 años, la atmósfera de San Miguel Allende despierta nostalgias y el deseo de nunca partir.

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