Parque Nacional Pico de Orizaba y el Gran Telescopio Milimétrico

Iniciamos nuestro recorrido en el valle del Pico de Orizaba, también conocido como Citlaltépetl, ubicado entre los estados de Puebla y Veracruz. Es el volcán más alto de México (5 mil 640 msnm), protegido desde 1937 como Parque Nacional, comprende una superficie de más de 19 mil hectáreas. Junto con el Volcán Sierra Negra tenemos oportunidad de adentrarnos en un sistema binario con características que permiten la recreación y contemplación de bellos paisajes naturales. En días despejados también podemos apreciar elevaciones como La Malinche, el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, el Cofre de Perote e incluso el Nevado de Toluca. Para los aficionados a los deportes extremos como el alpinismo, el parque cuenta con cuatro rutas de acceso y tres albergues alpinos.

Esta área protegida es muy importante en el aporte de servicios ambientales, porque sus bosques capturan y fijan el carbono atmosférico y lo convierten en un productor de oxígeno, además es una zona de captación de agua de lluvia que forma manantiales, arroyos y ríos que abastecen de agua a más de 30 municipios aledaños. Es toda una experiencia caminar por los senderos trazados en los Bosques de Coníferas, formados por diferentes especies de pinos y oyameles, Bosques de Encinos generalmente asociado con arbustos y coníferas, y el Páramo de Altura, sobresaliente por sus extensos zacatonales.

Texto y Fotos: Salatiel Barragán

 El Gran Telescopio Milimétrico

A tan sólo siete kilómetros al suroeste del Pico de Orizaba, en el poblado de Santa María Tonantzintla (Puebla), tenemos el Tliltépetl o Volcán Sierra Negra, con una altitud de 4,581 msnm. Se trata de un antiguo volcán extinto que posee dos pronunciadas oquedades o cráteres muy erosionados, todo cubierto de un polvo de color negruzco. En las cercanías se han descubierto restos fósiles y pedacería de obsidiana y cerámica prehispánica. Considerada la quinta elevación más alta de México, el Volcán Sierra Negra presenta un ambiente extremo con temperaturas alrededor de los cero grados centígrados y 60% de oxígeno. Debido a su posición geográfica, altitud y condiciones atmosféricas fue elegido para emplazar el Gran Telescopio Milimétrico  “Alfonso Serrano” (GTM), un proyecto binacional México- Estados Unidos en el que colaboraron el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE) y la Universidad de Massachusetts con una inversión aproximada de 115 millones de dólares.

Texto y Fotos: Salatiel Barragán

Inaugurado en 2006, el GTM es el radiotelescopio más grande en su tipo del mundo, construido para realizar observaciones en longitudes de onda de 0.85 a 4 milímetros. Se caracteriza por su rango de frecuencia y diseño que contempla una imponente antena movible de 50 metros de diámetro y un área de recolección de dos mil metros cuadrados. Estas observaciones permiten a los astrónomos escudriñar regiones en el espacio oscurecidas por el polvo interestelar y contribuir en el conocimiento sobre la formación de estrellas, estudiar planetas, hoyos negros, galaxias y nebulosas. Sin olvidar mencionar los proyectos ya existentes sobre las fluctuaciones en el fondo cósmico de microondas, así como núcleos de galaxias activas, atmósferas estelares y otros temas de vanguardia en la astrofísica. También ha servido para vigilar las trayectorias de asteroides e investigaciones sobre el origen del universo o nebulosas planetarias.

Durante investigaciones recientes en 2016, Miguel Chávez Dagostino, Director Científico del GTM, junto con David H. Hughes, Director de Proyecto e Investigador Principal del GTM, y un equipo de astrofísicos mexicanos, estadounidenses, ingleses, australianos, chilenos y españoles, consiguieron capturar la imagen más profunda y nítida en longitudes de ondas milimétricas de Épsilon Eridani, la estrella más cercana y parecida a nuestro Sol, con el anillo de polvo que la circunda y posiblemente dos planetas orbitándola.

Épsilon Eridani se encuentra en dirección hacia la constelación de Eridanus, a poco más de 10 años luz de la Tierra – recordemos que la distancia que recorre la luz en un año equivale a 300 mil kilómetros por segundo –. Lo interesante de Épsilon Eridani es qué ha sido objeto de detallados estudios teóricos y observacionales, pues podría revelar valiosa información acerca de la evolución temprana de otros sistemas solares en nuestra galaxia.

 

   

Texto y Fotos: Salatiel Barragán

El GTM también detectó la diversidad molecular del gas supersónico en una nebulosa planetaria tipo "fuente de agua" llamada IRAS 16342-3814 a más de 6 mil 500 años luz de nuestro planeta; estas nebulosas planetarias son un tipo especial que emite "chorros de agua", revelados por la emisión máser (equivalente al láser, pero en microondas). Se observaron moléculas de monóxido de silicio, ácido cianhídrico, monóxido de azufre y monóxido de carbono, moviéndose en un gas supersónico a velocidades entre 100 y 300 kilómetros por segundo. "Pocas nebulosas planetarias exhiben esta característica tan peculiar y muy pocas han sido estudiadas en su contenido molecular, a pesar de la importancia de estos objetos en el proceso evolutivo de las estrellas", señala el investigador Arturo Gómez-Ruiz.

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