Guanajuato, besos e historia en Guanajuato

Tierra de historia y leyendas, de violentas gestas heroicas y sutiles besos, la ciudad de Guanajuato es desde 1988 Capital Mundial del Patrimonio Cultural de la Humanidad, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) debido a su centenaria arquitectura realizada por hábiles artesanos durante los primeros años de la colonización española, pero también por sus múltiples actividades culturales y sitios para el paseo, la cultura y el atisbo de la historia nacional mexicana, presente en cada una de sus calles, túneles y callejones.

Huberto Suarez Gamboa, 1 Enero 2014

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Hermosas mansiones, templos, plazas y jardines en el abigarrado estilo barroco del siglo XVI adornan el paseo y prestan su belleza arquitectónica a la multiplicidad de expresiones culturales y artísticas que tienen lugar en Guanajuato a lo largo de todo el año. Los visitantes pueden apreciar el estilo churrigueresco en algunas fachadas y muros interiores de monumentos como el Templo de San Felipe Neri,

O la Basílica de Guanajuato, donde se venera una imagen de la Virgen ciñendo una corona de oro, descansando sobre una peana de plata pura, adornada con perlas. Esta representación en madera de la Virgen fue un regalo del Carlos I y Felipe II de España. En Guanajuato el pasado se hace presente no sólo en sus edificios centenarios, sino también en muchas tradiciones que se mantienen vivas desde la época colonial, como el barullo en la Plaza del Baratillo, que se distingue por la monumental fuente elaborada en Génova, obsequiada a la ciudad por el entonces emperador de México, Maximiliano de Habsburgo.

Las estudiantinas o tunas, grupo de juglares con una larga tradición colonial, con su música alegre y romántica al ritmo de guitarras y mandolinas recorren por las noches los callejones, túneles y rincones de la ciudad amenizando la visita de paseantes y turistas. En estos recorridos, uno de los sitios más entrañables es el famoso Callejón del Beso.

Amantes separados por un balcón

El aire en Guanajuato lleva un aroma a romance. Leyendas de amor pasional, arrebatos, envidias, celos y despecho, y las historias de besos prohibidos, venturosos, y de amor adornan y animan la historia más famosa de la ciudad: la del Callejón del Beso. Se dice que Ana, una joven hija de un rico hacendado español, cayó enamorada de Carlos, un pobre minero que vivía en la casa al otro lado de un estrecho callejón. La cercanía de los balcones entre ambas casas permitía que los enamorados se vieran a escondidas del padre de Ana. Durante uno de esos encuentros, el padre los sorprende al darse un beso y empuñando un cuchillo, de un golpe atravesó el corazón de su hija. Con el último hálito de vida, ella extendió su mano hacia Carlos, quien la besó en señal de amor eterno. Se cuenta hoy, de acuerdo con la tradición, que las parejas que se besen en el tercer escalón de la escalinata que pasa bajo el balcón, gozarán de siete años de amor profundo.

Una historia intensa

La región de Guanajuato fue colonizada por aventureros que encontraron ricas vetas de plata, cobre y oro, riquezas que eran enviadas a España para contribuir a las arca de los reyes. Pero las incursiones españolas enfrentaron a un enemigo feroz, los belicosos y aguerridos chichimecas. Como respuesta para contener y combatir a los chichimecas, en 1576 Juan de Jasso estableció la Villa de León, origen de Guanajuato, uno de los territorios más prósperos de la Nueva España.

En Septiembre de 1810 se libró en Guanajuato la batalla que iniciaría la Guerra de Independencia: el asedio a la Alhóndiga de Granaditas. La victoria se dio cuando un habitante de la ciudad de nombre Juan José de los Reyes Martínez, mejor conocido como "El Pípila", amarró una pesada losa a su espalda para evitar las balas españolas, y logró prender fuego a la puerta del polvorín y granero de las fuerzas realistas. Guanajuato fue de nuevo teatro de batallas y pillaje durante la Revolución de 1910.

En la actualidad la ciudad ha recuperado y acrecentado su aire señorial, su espíritu bohemio, su alegría estudiantil y su orgullo como joya colonial de México y capital cervantina de América. Edificios del siglo XIX como el Mercado Municipal con su fachada y reloj distintivos, han sido remozados y recuperados. Sus túneles y más de dos kilómetros de galerías subterráneas son una obra de ingeniería única en el mundo. En 2008 inició un proyecto de luminarias para convertir a Guanajuato en una Ciudad Luz. Esta sofisticada iluminación arquitectónica puede disfrutarse en Plaza de la Paz, en la Universidad de Guanajuato y en otros monumentos.

Las momias de Guanajuato

Entre numerosos museos, se encuentra el recinto de las Momias de Guanajuato, un lugar con 150 años de tradición. Esta colección de más de 100 de cadáveres momificados fue descubierta en el Panteón de Santa Paula en el siglo XIX. Los cuerpos se mantuvieron conservados por las características de las gavetas en que fueron depositados. Una de las primeras momias encontradas fue la del médico francés, Remigio Leroy. El Museo de las Momias de Guanajuato fue remodelado en 2007.

Las momias de GuanajuatoEl espíritu de Cervantes

En 1953, Enrique Ruelas, director de Arte Dramático de la Universidad de Guanajuato, inició la tradición de los Entremeses Cervantinos, representaciones teatrales inspiradas en la obra del genio español Miguel de Cervantes Saavedra. En 1972, la creciente participación de eventos artísticos de diversos países transformó los entremeses en el Festival Internacional Cervantino, evento que atrae a miles de personas de todo el país y del mundo para participar en lo que hoy por hoy constituye el mayor y más importante festival cultural del continente.

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