Guadalajara, ¡Arriba Guadalajara!

Del 12 al 20 de noviembre de 2011, Guadalajara, capital del estado de Jalisco, Perla de Occidente, será sede de los XVI Juegos Panamericanos, que se verán este año engalanados por la cultura, la comida, la fiesta y la alegría tapatías, que se cuentan entre los elementos más emblemáticos de México.

Salatiel Barragán, 1 Enero 2014

Rebozos, sombreros, tequila, charros, mariachis y jaripeos recibirán visitantes de todo el mundo, quienes tendrán oportunidad de conocer no sólo el epicentro de la cultura mexicana tradicional, sino algunos de los sitios y monumentos más antiguos del país, construidos entre los siglos XVI, XVII y XVIII.

Guadalajara en un llano, México en una laguna

La llanura del Valle de Atemajac en el estado de Jalisco fue considerada por los conquistadores, encabezados por Nuño Beltrán de Guzmán, un sitio idóneo para establecer lo que con el tiempo se convertiría en el Reino de la Nueva Galicia.

Los españoles, quienes habían conquistado a la Gran Tenochtitlán con tan solo un puñado de hombres, se encontraron ante una región poblada por nativos mucho más aguerridos que los vencidos en el centro del país. Los indios, liderados por el caudillo Tenamaztle, rechazaron los intentos de los conquistadores por fundar una ciudad, primero en Nochistlán en 1531, luego en Tonalá en 1533, y después en Tlacotlán en 1535, a pesar de que la Corona había enviado como refuerzo a un grupo de soldados dirigidos por Cristóbal de Oñate. Ante las fallidas tentativas por someter a los naturales, se envió en 1541 al afamado general Pedro de Alvarado, quien calculó mal su poder frente a un enemigo inferior en tecnología pero superior en ferocidad y conocimiento del terreno. Alvarado encontró la muerte al ser pisoteado por un caballo mientras emprendía la retirada.

No fue sino hasta el arribo a México del primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza que se logró derrotar a los indios, y el 14 de febrero de 1542 ocurre la cuarta y definitiva fundación de la ciudad de Guadalajara, que ya desde 1539 ostentaba el Título de Ciudad y Escudo de Armas por parte del rey español Carlos I. El nombre viene de un favor solicitado por Nuño de Beltrán a Juan de Oñate, pues el primero deseaba que el nombre de su ciudad natal, Wadi al hiyara (Río de piedras o entre piedras) sirviera para bautizar a alguna villa fundada en el Nuevo Mundo.

Guadalajara virreinal

Durante los siglos XVI y XVII monjes de distintas órdenes se dieron a la tarea de fundar iglesias, capillas y dispensarios para atraer a la población natural a la fe católica. Por ello, caminar por las calles de los barrios viejos de Guadalajara es recorrer la historia cultural, política y espiritual de la época virreinal.

Es el caso del barrio San Juan de Dios, el más antiguo de Guadalajara. A mediados del siglo XVI se construyó la primera ermita, dedicada a la Santa Vera Cruz, así como el primer hospital. La actividad comercial y trasiego de mercancías fue intenso en este barrio desde sus inicios, pues es la entrada natural a la ciudad, tanto comerciantes como viajeros, soldados y religiosos debían atravesarlo.

Otro de los barrios tradicionales es Mezquitán, pueblo del otrora reino de Tonalá. Sus habitantes se dedicaban al cultivo de la tierra, pero los españoles descubrieron yacimientos de cantera, muy útil y manejable para la construcción, por lo que pronto la población del lugar se vio obligada a trabajar en las minas, extrayendo el preciado material para la edificación de iglesias, conventos, edificios oficiales y residencias. El templo de San Miguel de Mezquitán y la famosa capilla de Jesús fueron construidos con esta piedra.

Mexicaltzingo es otras poblaciones creadas en la época colonial, originalmente fueron lugares de acantonamiento de indígenas para reforzar las tropas españolas que enfrentaban a los pueblos aún en resistencia. Al concluir los enfrentamientos, los indígenas permanecieron en estas tierras, donde comenzó la cría de ganado.

Analco, fundado en 1543, es conocido por el Baño de las Delicias y la Plazuela de San Fernando. De este barrio salieron los artesanos que trabajaron en la edificación de la Guadalajara primigenia, llegando a constituir un verdadero gremio que alcanzó gran pericia y calidad tanto en la artesanía como en las artes.

El barrio del Santuario, iniciado en 1777 con la construcción del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, fue sede de los poderes políticos y económicos durante la colonia, por lo que su urbanización fue más organizada y de mejor calidad que la del resto de los barrios de la época. Por iniciativa gubernamental se establecieron allí los primeros talleres familiares de hilados y tejidos, que comenzaron la elaboración de los mundialmente conocidos rebozos, una de las piezas de vestimenta más tradicionales en México, junto con el sombrero charro.

Por último, el barrio del Carmen y el Pilar, fundado en 1785, fue en aquel tiempo un sitio de residencia y esparcimiento para los españoles, donde las familias de la alta sociedad iban a misa los domingos y se reunían en sus jardines. Es por ello que a la fecha se pueden admirar jardines y patios con un exquisito gusto arquitectónico.

Guadalajara, ciudad de las rosas

Como una de las primeras ciudades criollas, Guadalajara y sus barrios guardan verdaderos tesoros arquitectónicos y artísticos, edificios con fachadas de un estilo churrigueresco abigarrado, plazas que vieron desfilar las tropas conquistadoras y callejones donde resuenan los trajines de indios, jornaleros y religiosos que dieron vida a algunas de las tradiciones que conforman indiscutiblemente la imagen de México.

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