¡Qué lindo lindo es Durango!

Con la inauguración del Puente Baluarte en 2012, la ciudad de Durango se convirtió en un atractivo destino colonial y de congresos y convenciones. Recorrer su andador turístico resulta toda una experiencia: escuchar el acento de las campanas, sentir la textura de la cantera y el rocío de las fuentes en el rostro, vislumbrar los remates y detalles coloniales de los edificios, disfrutar del aroma del follaje de álamos y jardines, y degustar los sabores de la tradicional gastronomía duranguense.

 Recomendamos iniciar su walking tour en la parroquia de Santa Ana y continuar por el andador turístico hasta la Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, frente a la Plaza de Armas. La Catedral es considerada una de las más bellas construcciones religiosas en el norte de nuestro país y alberga el Museo de Arte Sacro, como un recinto en el que se resguardan piezas la silla que utilizó Juan Pablo II en su visita a Durango en 1990.

Más adelante encontrará la Plaza Fundadores y el Templo de San Juanita de los Lagos, actualmente rectoría de la Universidad Juárez de Durango. En este mismo lugar se levantó un obelisco con motivo de los 450 años de la fundación de la ciudad.

Visite el Paseo de las Alamedas, bellos jardines con sauces y álamos centenarios, y descubra el barrio indígena de Analco, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Uno de sus principales atractivos es el Templo de San Juan Bautista, monumento con elementos góticos, clásicos y mudéjares.

Regrese al centro y conozca el Palacio de Zambrano, construcción del siglo XVII, y recorra las salas del Museo Francisco Villa, espacio interactivo que describe la lucha armada de 1910.

Al norte del Centro Histórico, hallará la antigua estación del ferrocarril. Construcción de estilo ecléctico afrancesado de principios del siglo XX. Se distingue por su elegante cancel con un majestuoso vano de medio punto y un gran vitral.  También es interesante el Centro Cultural y de Convenciones de Durango, edificio porfirista con más de 100 años de historia.

Los atardeceres en la ciudad de Durango son espectaculares. Aborde el teleférico en el Cerro del Calvario y experimente un recorrido de 750 m, a una altura máxima de 87 m, hasta el Cerro de Los Remedios. La vista nocturna es sensacional, una experiencia inolvidable. Durango se vive de día y se sueña de noche. La iluminación arquitectónica del Centro Histórico y de plazas como la 450, con su escultura alusiva a un roble y sus fuentes, invitan a la contemplación y el ensueño. 

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