Durango, una ciudad de leyenda

En el siglo XVI, los conquistadores españoles se adentraron en el norte de México en busca del mítico El Dorado, un lugar con oro y riquezas abundantes. Algunos de estos aventureros fueron Cristóbal de Oñate, José Angulo y Ginés Vázquez del Mercado, este último exploró el actual territorio de Durango, seducido por la supuesta existencia de una montaña de plata en el norte de una extensa planicie que nombró Valle de Guadiana.

Esteban Raymundo González, Junio - Agosto 2014

Fotos: Alan Dekk,Gualberto Ledesma Avitia

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Vázquez del Mercado encontró la montaña, pero en las entrañas del coloso no había yacimientos de plata. En realidad se trataba de un macizo ferroso, ahora conocido como Cerro de Mercado. Bajo la sombra de esta montaña Francisco de Ibarra fundó en 1562, la ciudad de Durango en la otrora provincia de la Nueva Vizcaya.

Con la inauguración del Puente Baluarte en 2012, la ciudad de Durango se convirtió en un atractivo destino colonial y de congresos y convenciones. Recorrer el andador turístico Constitución resulta una experiencia sensorial: escuchar el acento de las campanas, sentir la textura de cantera de señoriales mansiones y el rocío las fuentes en el rostro, vislumbrar los remates y detalles coloniales de los edificios, disfrutar del aroma del follaje de álamos y jardines, y degustar los sabores de la tradicional gastronomía duranguense.

Sugerimos iniciar el día con unas gorditas, especie de tortilla de maíz rellena con guisado, y un buen expreso. Recomendamos usar gorra, gafas oscuras, ropa cómoda y calzado resistente. Para conocer la ciudad de Durango es necesario caminar.

Tomando como punto de partida la parroquia de Santa Ana, templo de estilo barroco del siglo XVIII, transitamos por el andador turístico hasta la Catedral Basílica Menor de la Inmaculada Concepción, monumento concluido en el siglo XIX, frente a la Plaza de Armas.

La Catedral es considerada una de las más bellas construcciones religiosas en el norte de nuestro país. Cuenta con una portada principal de estilo barroco con columnas corintias y salomónicas y portadas laterales profusamente decoradas. En el interior observamos cinco naves con frescos y elementos bizantinos, una talla estofada y policromada de la Inmaculada Concepción en el Altar Mayor de estilo neoclásico y la sillería del coro, el segundo más hermoso de México, en el centro de este espacio el facistol donde se leían cantos y salmos. La Catedral alberga el Museo de Arte Sacro, un recinto en el que se resguardan piezas como un tenebrario y la silla que utilizó Juan Pablo II en su visita a Durango en 1990.

Llegamos a la Plaza Fundadores y al Templo de San Juanita de los Lagos, monumento del siglo XVIII que formó parte del antiguo Colegio de San Ignacio de la Compañía de Jesús, actualmente rectoría de la Universidad Juárez de Durango. En este lugar también se encuentra el obelisco luminoso erigido con motivo de los 450 años de la fundación de Durango.

Más adelante, el Paseo de las Alamedas, conjunto de bellos jardines con sauces y álamos centenarios, fuentes, estructuras para exposiciones temporales y esculturas en bronce, y cruzando el puente peatonal, el barrio indígena de Analco, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. Uno de los principales atractivos de Analco es el Templo de San Juan Bautista, obra del siglo XIX, con elementos góticos, clásicos y mudéjares.

Regresamos al centro de la ciudad. Con un caldillo duranguense y un mezcal en el restaurante El Socavón, recuperamos fuerza en las piernas y seguimos. Aún falta mucho por conocer y admirar.

En el Palacio de Zambrano, construcción del siglo XVII, antes sede del gobierno de Durango, se instaló el Museo Francisco Villa. Cuenta en su colección con artículos pertenecientes al Centauro del Norte, como vestimentas, armas, espuelas y calzado. Es un espacio interactivo que describe la lucha armada de 1910.

El Centro Cultural y de Convenciones de Durango es un edificio porfirista con más de 100 años de historia. En un principio fue proyectado como un hospital, debido al movimiento revolucionario se suspendió la obra. Posteriormente en los años treinta y cincuenta del siglo pasado, sirvió como internado y escuela militar. Hoy funciona como centro cultural y de convenciones, cuenta con un aula magna con capacidad para tres mil personas, los auditorios Dolores del Río, Olga Arias y Andrea Palma, y amplios jardines.

Al norte del Centro Histórico, hallamos la antigua estación del ferrocarril. Construcción de estilo ecléctico afrancesado de principios del siglo XX. Se distingue por su elegante cancel con un majestuoso vano de medio punto y un gran vitral. En el mismo sitio se encuentra una máquina 900 con su carbonera, La Galería Estación Café, un excelente lugar para beber una cerveza o una soda italiana, y las viejas taquillas habilitadas para eventos de negocios y sociales.

Los atardeceres en la ciudad de Durango son espectaculares. Nos queda tiempo para abordar el teleférico en el Cerro del Calvario. Abordamos una de las góndolas y realizamos un recorrido de 750 m, a una altura máxima de 87 m, hasta el Cerro de Los Remedios. La vista nocturna es sensacional, una experiencia inolvidable.

La ciudad de Durango se vive de día y se sueña de noche. La iluminación arquitectónica del Centro Histórico y de plazas como la 450, con su escultura alusiva a un roble y sus fuentes, invitan a la contemplación y el ensueño. Para terminar el día, recomendamos cenar en La Fonda de la Tía Chona, con un ambiente agradable y platillos gourmet, vibrar con la vida nocturna en el Boulevard Guadiana o una margarita de tamarindo con mezcal en la recién inaugurada Mezcalería Mexcalli.

En los alrededores de la ciudad de Durango sugerimos visitar el Parque Temático Pueblo Vaquero, la Ex Hacienda y Fundidora La Ferrería o un paseo ecoturístico en el municipio Nombre de Dios, uno de los destinos del Camino Real de Tierra Adentro, considerado Patrimonio de la Humanidad desde 2010. Seguro se enamorará de rústicos poblados como Los Berros y sus manantiales, de las mezcalerías tradicionales de la Concordia y de los templos coloniales de Nombre de Dios.

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