Plata Mexicana

El privilegio de México de ser el primer productor mundial de plata, puede y debe ser aprovechado para fortalecer nuestra economía en el plano internacional. Ahora que el dólar pierde terreno frente a los metales y frente a otras monedad, es el momento de que nuestras reservas internacionales sean tangibles en plata, en lugar de dólares volátiles que cada vez representan mayor inseguridad de cara a la recesión económica estadounidense.

Enrique Layna

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En México ya se trabajaba la plata y otros metales desde antes de la llegada de los conquistadores, como lo señala Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España; el cronista relata que Moctezuma mandó a los españoles, apostados en Veracruz, un disco de oro y otro de plata, que representaban al sol y a la luna, entre otros presentes; esto con la esperanza de satisfacer a los conquistadores y convencerlos de partir de estas tierras, pero lo único que consiguió fue avivar el deseo de riqueza que vieron confirmado en los hermosos obsequios del emperador mexica.

Durante su travesía rumbo a Tenochtitlán, capital del imperio azteca, los españoles se hicieron de diversos objetos de plata; con la mayoría fabricaron utensilios de todo tipo. Sin embargo, una significativa cantidad sería fundida en lingotes y enviados para enriquecer las arcas de la corte de España.

Las rutas de la plata

Con una extensión de más de 2 mil kilómetros en lo que comprendía el virreinato de la Nueva España, el trayecto que unía a México con Santa Fe, Nuevo México, fue conocido como Camino Real de Tierra Adentro. Al tramo de esta ruta que comunicaba a las minas de Zacatecas con la Ciudad de México se le llamó el Camino de la plata.

Alrededor de la explotación de las minas se fueron creando poblados, villas y estancias dando origen a muchos pueblos y ciudades que aún existen. El Camino de la Plata comenzaba en el actual barrio de San Ángel, continuaba hacia el norte hasta el estado de Querétaro. Más adelante, seguía por dos ramales para evitar el cruce por el indómito territorio otomí. El ramal sur atravesaba Guanajuato y Aguascalientes, hasta llegar a Zacatecas. El ramal norte, más árido y peligroso, pasaba por la región de la Tunal Grande, zona entre San Luis Potosí y Zacatecas. Los poblados de Fresnillo, Sombrerete, Chalchihuites, San Andrés, Mazapil, Nombre de Dios, Durango, Indehé, Mapimí, Avino, Santa Bárbara, San Pedro del Potosí y Pinos, eran parte de este recorrido.

La minería fue sin duda, la industria principal de la Nueva España, la explotación de las minas argentíferas pronto demostraron ser uno de los negocios más rentables debido a la enorme riqueza de sus yacimientos, es importante señalar que estos yacimientos desde las postrimerías del siglo XVII hasta la mitad del siglo XIX, aportaron al menos la tercera parte de la producción mundial, llegando a superar el 60 por ciento del total. Al principio el mineral de donde se extraía la plata se encontraba a flor de tierra, acumulándose en rocas con alto contenido de plata. La piedra se fundía en hornos para separar el mineral de la plata. Este primer método fue utilizado en todas las minas del México colonial.

Las dificultades comenzaron al tratar de explotar yacimientos localizados a mayor profundidad y con sulfuros más rebeldes a la fundición. Pero en 1555 se produjo un hecho de gran trascendencia para la minería: Bartolomé de Medina inventa "el primer método industrial de beneficio de los minerales de plata por amalgamación", conocido después como beneficio de patio. Este método era menos costoso que el de fundición, pues se trabajaba en grandes patios donde el mineral, una vez molido, se extendía para mezclarlo con sal (magistral) y mercurio (azogue); luego se lavaba en tinas para separar la amalgama de los elementos no metálicos y finalmente, por medios físicos y por calor se aislaba la plata del azogue. Este método obtuvo gran popularidad no solamente en México, sino también en Europa y en Sudamérica. Las etapas del proceso eran: molienda de la mena (mineral en bruto) con mazos y tamizado; amasado (repasos) o agitación de la masa con los ingredientes, la sal común y el mercurio; lavado de la amalgama (mezcla resultante) y desazogado (separación de la plata y el mercurio).

Luego de un largo estancamiento, cuyo inicio podemos ubicar desde la segunda mitad del siglo XVIII, debido principalmente a que la extracción tenía que hacerse cada vez a mayor profundidad y los dueños de las minas no invertían en la maquinaría necesaria, las inundaciones y los problemas de ventilación se hicieron frecuentes y la producción de la plata comenzó a decaer en forma paulatina. Las primeras décadas del siglo XIX que incluyen el periodo independentista y la inestabilidad generalizada que propiciaron guerras internas y externas marcaron también a la industria minera, que seguiría afectada en la siguiente centuria también por conflictos como el movimiento revolucionario de 1910. Fue hasta los años setentas del pasado siglo XX que la producción de metales preciosos volvió a ocupar un sitio preponderante en la economía nacional, a consecuencia del alza en las cotizaciones internacionales, tendencia que hoy alcanza sus máximos históricos ante la turbulencia económica global.

Las venas plateadas

Hoy la minería mexicana genera una cuarta parte de los ingresos no petroleros del país. México exporta casi el 80% de su producción para usos industriales, como material fotográfico, médico y joyería. Del 20% restante, una cuarta parte se dedica a la joyería y orfebrería mexicanas.

La Unidad Minera de Fresnillo, propiedad del Grupo Minero Peñoles, es considerada la mina de plata más rica del mundo y se encuentra en operación desde 1550. En este lugar, la empresa realizó una inversión de 22.8 millones de dólares durante el último trimestre de 2004, y se concluyeron los trabajos de ampliación de su capacidad en mina y planta concentradora, para aumentar su producción de 31.6 a 35.7 millones de onzas de plata. La mina de Fresnillo es una fuente de empleo muy importante para el Estado y para el municipio mismo; actualmente se encuentran laborando 873 personas.

En la actualidad, la exploración para encontrar las vetas de plata se realiza taladrando el suelo y extrayendo muestras de él, dichas muestras son analizadas por geólogos especializados que pueden calcular, de acuerdo al contenido de metal en las muestras, a qué distancia se encuentran las vetas y cuál es la proporción de metales preciosos que cabe esperar por tonelada de roca extraída. La duración de una veta y en general de una mina es variable y depende de su riqueza en sí misma y por supuesto del ritmo de explotación a que sea sometida.

La plata se extrae de distintas profundidades que pueden ir prácticamente desde la superficie hasta los 800 metros bajo la tierra. Se saca en carros y se deposita en gigantescos molinos que convierten la piedra en partículas más pequeñas, esta primera preparación se lleva hasta una planta donde nuevamente es triturada hasta convertirla en polvo fino. Después, dependiendo de los minerales que están mezclados con la plata se pueden utilizar diversos métodos para separarla, se emplean tres tipos de procesos: mecánicos, químicos y eléctricos. En la mayoría de los casos se usa una combinación de los tres.

Los más comunes son: fundición o copelación, este nombre proviene de la forma de los recipientes en que antiguamente se calentaba el metal hasta fundirlo, que tenían forma de copa o copela, como se les conoce aún en la actualidad a los recipientes de barro que usan los joyeros para fundir los metales; la lixiviación, en la que se disuelve la plata en una solución salina (por lo general cianuro de sodio) y después se precipita la plata poniendo la solución en contacto con zinc o aluminio. Uno de los métodos de concentración mecánica más sencillos es la separación por gravedad. Este sistema se basa en la diferencia de densidad entre los metales nativos y compuestos metálicos y los demás materiales con los que están mezclados en la roca. Cuando se tritura el mineral o el concentrado de mineral y se suspende en agua o en un chorro de aire, las partículas de metal o del compuesto metálico, más pesadas, caen al fondo de la cámara de procesado y el agua o el aire se llevan el material residual, más ligero. La técnica de los buscadores de oro para separar el metal de las arenas auríferas mediante cribado, que utilizaban los gambusinos por ejemplo, es un proceso de separación por gravedad a pequeña escala. La flotación es hoy el método más importante de concentración mecánica. En su forma más simple, es un proceso de gravedad modificado en el que el mineral finamente triturado se mezcla con un líquido. El metal o compuesto metálico suele flotar, mientras que lo demás se va al fondo. En algunos casos ocurre lo contrario. En la mayoría de los procesos de flotación modernos se emplean aceites u otros agentes para ayudar a flotar al metal. La plata impura obtenida en los procesos metalúrgicos se refina por métodos electrolíticos o por copelación, un proceso que elimina las impurezas por evaporación o absorción.

El futuro de la plata en México

En un mundo en el que los bienes inmuebles no representan ya una inversión segura, los metales preciosos como la plata representan una forma segura de inversión, pues su valor intrínseco se mantiene, independientemente del valor estimativo y estético.

El privilegio de México de ser el primer productor mundial de plata, puede y debe ser aprovechado para fortalecer nuestra economía en el plano internacional. Ahora que el dólar pierde terreno frente a los metales y frente a otras monedad, es el momento de que nuestras reservas internacionales sean tangibles en plata, en lugar de dólares volátiles que cada vez representan mayor inseguridad de cara a la recesión económica estadounidense.

Por otra parte, se ha generado un debate en el que se presenta la posibilidad de que nuestro peso mexicano represente un valor en sí mismo, esto es la acuñación de la moneda de plata que se pueda usar como dinero corriente. Para los especialistas, esta iniciativa ofrecería a México la oportunidad de protegerse de los vaivenes de los mercados internacionales de los mercados de dinero y protegería a la economía mexicana de posibles devaluaciones. Un ejemplo de lo anterior, son las monedas de 10 nuevos pesos que se acuñaron entre 1993 y 1995 cuyo centro era de plata; estas monedas ya no están en circulación, pero lo interesante es que contenían más de cinco gramos de plata que hoy ya no representan esos diez nuevos pesos, sino un valor cercano a los cuarenta pesos. El futuro de la plata es hoy.

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