Perlas Mexicanas: Reina entre las gemas, gema de las reinas

Las perlas del Mar de Cortés son las gemas más emblemáticas de nuestro país, con 480 años de historia. La empresa Perlas del Mar de Cortéz, con 20 años de esfuerzo, ha continuado con la tradición del cultivo de estas iridiscentes joyas naturales, exclusivos botones opalescentes, únicos y con personalidad propia. Estas perlas cultivadas compiten con las de origen nativo en los mercados internacionales, debido a la calidad de su producción y belleza 100 % natural. 

 Douglas McLauring Moreno, 1 Enero 2014

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Por un tiempo, hasta el desarrollo de grandes centros mineros en el siglo XVI, las Perlas del Nuevo Mundo se convirtieron en el más valioso producto de exportación de la otrora Nueva España, ya que incluso el valor de las perlas llegaba a ser mucho mayor que el del oro y la plata embarcados a España. Por esta razón, los territorios de las Californias fueron llamados Tierras de las Perlas. En ese momento, México fue el más importante productor de perlas del mundo

Las perlas del Mar de Cortés

Las perlas del Mar de Cortés, o Golfo de California, son las gemas más emblemáticas de nuestro país, con 480 años de historia. Por ejemplo, una de los ornamentos más preciados y valiosos en la corona de la Reina de Inglaterra es una perla mexicana. La empresa Perlas del Mar de Cortéz, con 20 años de esfuerzo, ha continuado con la tradición del cultivo de estas iridiscentes joyas naturales, exclusivos botones opalescentes, únicos y con personalidad propia. Estas perlas cultivadas compiten con las de origen nativo en los mercados internacionales, debido a la calidad de su producción y belleza 100 % natural. Los procesos de cultivo que se utilizan tienen un valor agregado por su atención y cuidado para no afectar el medio ambiente, además de promover la recuperación de los bancos de ostras perleras del Golfo de California, y ofrecer empleos bien remunerados a la comunidad. Estas cualidades les han valido el reconocimiento Primer Perla dentro de la lista de Gemas de Comercio Justo (Fair Trade Gems).

Un sueño engarzado en perlas

En 1994 cuatro investigadores del Campus Guaymas del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) lograron la producción de las primeras medias perlas de cultivo, este éxito fue presentado ante científicos, productores y comercializadores de perlas en el más importante evento mundial en su tipo: Pearls’94 en Waikiki, Hawái. A partir de ese momento consiguieron avances significativos como la primera producción comercial de perlas Mabé del Continente Americano en 1995 y la producción –por vez primera en el mundo- de perlas de cultivo en una ostra del género Pteria, variedad a la que pertenece la Concha Nácar, especie que se emplea para la producción en Guaymas, en el estado de Sonora. Esto último debe subrayarse, ya que todas las perlas marinas que se producen en el mundo tienen su origen en ostras del género Pinctada, como la Madreperla. Los expertos japoneses, hasta hace algún tiempo, consideraban que la producción comercial de perlas en ostras Pteria no era factible y representaba una auténtica pesadilla tecnológica.

En la actualidad, la gran mayoría de las perlas de cultivo que se producen en México provienen de Bahía de Bacochibampo en Guaymas. En esta granja de tamaño medio (1.5 Ha) se cultivan hasta 150,000 ostras perleras para obtener tres kilogramos de perlas de cultivo y hasta tres mil perlas Mabé anualmente. El proceso de cultivo es continuo y tiene una duración mínima de tres años y medio: dos años para el cultivo de la ostra hasta alcanzar su talla de implante y entre 18 y 24 meses para la producción de la perla de cultivo.

La granja de Perlas del Mar de Cortéz consiste en una parcela de crecimiento con un sistema de cultivo en suspensión, en el cual se cuelgan jaulas especiales para el adecuado crecimiento de los organismos en sus diversas etapas. Dentro de las jaulas las ostras encuentran protección de sus depredadores naturales (pulpo, caracol, estrellas marinas, cangrejos y peces) y se alimentan filtrando sustancias nutritivas de las mismas aguas. Debemos señalar que se trata de un sistema de cultivo de bajo impacto ambiental y que ha demostrado –en otros países- tener un efecto benéfico sobre poblaciones de organismos silvestres.

Esta granja probablemente alberga la mayor concentración de ostras perlíferas en todo el litoral del Pacífico Mexicano, actuando como un gran banco natural de ostras: reproduciéndose en condiciones óptimas y ayudando al repoblamiento natural y al auto-abastecimiento de los juveniles de ostra (semilla) necesarios para una industria sustentable.

Para el año 2000 la empresa llegó a tener su primera cosecha comercial de perlas libres y comenzó un crecimiento constante, mejorando la calidad año tras año e invirtiendo en diseños exclusivos de joyería. Perlas Mar de Cortés ha estado presente en las más importantes ferias de joyería de Hong Kong, Basilea, Guadalajara y Tucson. Para el año 2004 la empresa pasa a manos de inversionistas privados nacionales y comienza una nueva fase de expansión con 15 mil visitantes anuales con interés sobre la producción de perlas, desafortunadamente este número descendió debido a factores económicos internacionales y algunos acontecimientos aislados en México. Sin embargo, lentamente empieza a recuperarse.

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