Nacimientos Artesanales Mexicanos: ¡Vienen cantando los pastorcillos!

El 8 de diciembre, unos días antes del inicio de las Posadas, las familias se reúnen para desempacar las reproducciones y miniaturas que formarán parte del Nacimiento: El Niño Dios, María y José, los Reyes Magos, el buey y el asno. Mientras comparten una taza con ponche caliente o un rico café de olla, retiran con cuidado el papel de china que envuelve peregrinos y corderos.

 

 

“El origen del Nacimiento se debe a un hombre prodigioso, lleno de la gracia de la poesía”.

 

–  Carlos Pellicer, poeta tabasqueño –   

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Por Fanny Hensel 

Los niños aprenden villancicos y ayudan con cada una de las piezas colocándolas en un inusual escenario que incluye Nochebuenas, series de colores, montañas de papel maché, oasis, ríos, palmeras, magueyes y árboles frutales que difícilmente crecerían en el desierto. Pastorcillos con sarapes, animales de carga y borricos ocupan un lugar en el camino que lleva al establo de madera cubierto con heno y musgo. Dentro del pesebre, coronado con la Estrella de Belén, María y José arrullan amorosos a Jesús recién nacido. Los Nacimientos permanecerán en un sitio especial de la casa hasta el 2 de febrero, Día de la Candelaria.

Orígenes del Nacimiento

En el siglo XIII, en el poblado de Greccio, villa italiana rodeada de bosques con altos robles y encinos, San Francisco de Asís celebró el nacimiento de Jesús con un belén viviente. Según la tradición popular, San Francisco organizó un pesebre, mandó traer un buey y un asno y ofreció una misa. Al final dirigió un emotivo sermón a la multitud congregada y milagrosamente apareció la imagen del Niño Dios en un rústico cunero.

Esta conmovedora historia y la devoción de San Francisco de Asís y los miembros de su orden por la Natividad, contribuyeron en la costumbre de representar el belén o pesebre en el que nació Jesús con pequeñas figurillas de barro, una práctica que terminó por extenderse por toda Europa. En México, a pesar de Santa Claus y los pinos artificiales, esta entrañable tradición decembrina aún se conserva hasta nuestros días.

Los Nacimientos artesanales

En el siglo XVI el Nacimiento o belén sería introducido a México por los misioneros españoles, algunos registros señalan que fray Pedro de Gante inauguró una escuela artesanal en Texcoco para enseñar a los indígenas el oficio de elaborar figuras para los Nacimientos; otros que el primer lugar donde se instaló un pesebre fue Acolman, pueblo mexiquense con una larga tradición alfarera.

El Nacimiento se arraigó y popularizó durante el siglo XVIII. Los artesanos mexicanos aprovecharon materiales como el barro, la pasta de caña, las hojas de maíz o totomoxtle, cera, madera labrada y laqueada, latón y papel maché para representar a los personajes convocados por el Arcángel Miguel al establo de Belén. Además aportaron elementos propios de nuestra cultura como la inclusión de traviesos diablitos y guajolotes o vestir a los pastores con calzón de manta y sombreros de palma.

Entre algunas de las expresiones más representativas de este trabajo artesanal, podemos destacar la bella y laboriosa manufactura de piezas realizadas con pasta de caña – técnica de origen prehispánico –  de Pátzcuaro y Tzintzuntzan en Michoacán; los muy detallados Nacimientos de barro en Metepec, poblado en el Estado de México; las imágenes llenas de vida elaboradas con cera en talleres familiares de Salamanca en Guanajuato; los Nacimientos coloridos y policromados de Tlaquepaque y Tonalá en Jalisco; y los efímeros belenes tallados en tubérculos y adornados con Inmortales y hojas de totomoxtle durante la Noche de Rábanos en Oaxaca.

 

 

 

 

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