FONART: Vida digna para más de 8 millones de mexicanos

En México se calcula que entre ocho y diez millones las personas realizan una actividad relacionada con la producción artesanal, esto sin contar los miles de proveedores de materias primas. Esta actividad es la esencia y el motor vital de muchos pueblos y porque en la elaboración de una artesanía se conjugan la cosmovisión, el manejo de recursos naturales, la creatividad y la necesidad de resolver la supervivencia económica de sus familias.

Rafaela Luft Dávalos, 1 Enero 2014

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Las artesanías conforman una de las expresiones humanas donde las sociedades reflejan de manera creativa su identidad, tradiciones y cultura. Por ello es fundamental contribuir al reconocimiento de su importancia, como un valor que debe ser conservado, enriquecido y proyectado hacia el futuro.

En el ánimo de seguir impulsando el desarrollo integral de este sector, es indispensable reforzar la operación y las atribuciones de las instancias encargadas de su atención en los estados y municipios, generando y haciendo efectivos los instrumentos legales que lo protegen, con la finalidad de establecer políticas públicas mediante un modelo generador de desarrollo sustentable, individual, comunitario, regional y que incluya criterios en los que se defina a los artesanos como agentes que impulsan desarrollo económico, social y cultural, reconociéndolos al mismo tiempo como un sector poblacional de alta rentabilidad social y económica para nuestro México.

En este contexto, el Fondo Nacional para el Fomento de las Artes (Fonart) se ha dado a la tarea de lograr el posicionamiento de las artesanías en más y nuevos mercados, logrando sinergias con empresas de gran prestigio, así como instrumentar una gama de acciones para proteger, incentivar y reordenar al sector para su atención; asegurar los procesos de producción, comercialización y difusión; brindar asesoría técnica en la administración de sus actividades y el cumplimiento de sus obligaciones fiscales; preservar el medio ambiente así como a las artesanías y sus técnicas como Patrimonio Cultural de México; mejorar la salud de los artesanos y la de sus familias y otorgar las facilidades necesarias para lograr su incorporación plena al régimen de seguridad social.

Esto es, en una palabra, impulsar la Ley Federal para el Fomento, Desarrollo y Promoción de la Actividad Artesanal, que contribuya a mejorar las condiciones de vida de más de ocho millones de mexicanos, que en su conjunto le generan a nuestro país 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

En México se calcula que entre ocho y diez millones las personas realizan una actividad relacionada con la producción artesanal, esto sin contar los miles de proveedores de materias primas.

Esta actividad es la esencia y el motor vital de muchos pueblos y porque en la elaboración de una artesanía se conjugan la cosmovisión, el manejo de recursos naturales, la creatividad y la necesidad de resolver la supervivencia económica de sus familias.

Y en el sector artesanal, su base –que son los propios artesanos- es un cúmulo de saberes, luchas, conquistas, estrategias de sobrevivencia que en conjunto nos enaltecen como pueblo y como personas.

En esta ley debemos considerar candados que contribuyan a evitar que el proceso y sus actores puedan tener un eventual uso electoral. De otra manera sería repetir los mismos vicios que dieron origen a las actuales leyes de la artesanía que operan en la mayor parte de los estados del país.

La solución no sólo está en hacer un Fonart más grande y burocrático o más casas de las artesanías. El desarrollo artesanal tampoco es sólo cuestión de cambios o mejoras en las leyes. Hay que seguir trabajando en todas las trincheras para hacer realidad esa ley, pues urge realizar la construcción social o colectiva del concepto de artesanía-artesano.

Es imprescindible la generación de políticas públicas para mejorar la calidad de vida de los artesanos; es necesaria la creación de escuelas de artes y oficios a nivel regional; es obligatorio que los artesanos sean parte fundamental del proceso, de otra manera seguiremos en la política vertical y paternalista que históricamente no ha cambiado nada.

Todo lo anterior tiene el firme propósito de fomentar la actividad artesanal y hacerla competitiva.

Esa es la razón por la que el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, pone a disposición su experiencia de sus 36 años de vida, y se compromete a cumplir con toda responsabilidad con las tareas que le corresponda desarrollar al momento de contar con esa anhelada ley.

El Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, ya recibió el proyecto de Ley Federal para el Fomento, Desarrollo y Promoción de la Actividad Artesanal; también fue entregado a Jorge Carlos Ramírez Marín, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en la LXI Legislatura, y a Leonel Godoy, coordinador de la Comisión de Desarrollo Artesanal en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).

Nuestra aspiración es que, a través de esta Ley Federal para el Fomento, Desarrollo y Promoción de la Actividad Artesanal, las condiciones de vida de casi 8.5 millones de mexicanos sean más dignas.

Por lo pronto el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, por medio de sus cuatro vertientes, mantendrá en este 2011 el desarrollo de políticas públicas para generar mayores beneficios a los artesanos y sus familias, quienes forman parte importante del activo cultural y económico del país.

* Directora General Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías

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