Navegando: Vuelo en globo aerostático

Vuelo en globo aerostático

La experiencia de volar entre las nubes es sorprendente, como navegar en un apacible océano infinito. El piloto controla el vuelo, manipulando la cantidad de aire caliente con los quemadores. Al quemar gas el globo se eleva y desciende al dejar de hacerlo. Nos desplazamos sin dirección aparente, aprovechando el viento como único timón. Quizá esta serenidad ante la incertidumbre de las corrientes aéreas es lo más parecido a la vida misma: viajamos sin ruta, en ocasiones no tenemos idea hacia dónde nos dirigimos, pero sin duda llegaremos a un sitio venturoso.

 Jennifer Bartoli, 23 de Septiembre, 2014

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En los años ochenta sonaba en las principales estaciones de radio Sailing, de Chistopher Cross, una suave canción que sugería elevarnos, ascender más allá de cumbres nevadas. Abordar un globo y navegar entre nubes, acompañados de un gran amor. Flotar a la deriva sobre verdes montañas y extensos lagos. Experimentar esa cálida sensación de libertad. Dirigirnos hacia el ocaso, siguiendo una inesperada ruta trazada por el viento.

En las modernas ciudades vivimos con prisa, no hay ocasión para un respiro, siempre conectados a Facebook o a Twitter. Todo es rápido, agobiante. Esperamos una oportunidad para apagar el móvil y dejar que el mundo gire sin nosotros. Una opción que nos permite sacudirnos el estrés cotidiano es el vuelo en globo aerostático.

El vuelo en globo se realiza en varios destinos del país, la mayoría de las empresas ofrecen atractivos paquetes que incluyen hospedaje, desayuno, traslados y el recorrido en globo. Esta actividad está sujeta a condiciones atmosféricas: en caso de no contar con un clima y viento adecuados, el vuelo se suspende por razones de seguridad y se reprograma para otro día.

Iniciamos esta aventura muy temprano por la mañana. Terminamos de despertar con un aromático café. Nuestros guías ya nos esperan en el lobby del hotel. Abordamos los vehículos. En el interior de la camioneta, recibimos una excelente noticia: este día se esperan condiciones meteorológicas y un viento en calma, no más de 12 kilómetros por hora, situación ideal para surcar el cielo hasta la tierra de Nunca Jamás.

En unos minutos nos encontramos en el campo de despegue. Operadores y ayudantes preparan los globos aerostáticos, algunos con más de 15 metros de altura, llenándolos con aire caliente por medio de quemadores instalados que usan gas propano o butano. Mientras esperamos, uno de los pilotos nos cuenta anécdotas de parejas que se han enamorado en vuelo, peticiones de matrimonio e incluso bodas en el cielo.

Después de inflar los globos con aire caliente, ocupamos nuestro lugar a bordo de una canastilla o góndola de ratán. La canastilla cuenta con el espacio necesario para el piloto y, dependiendo del tamaño de la góndola, entre seis y hasta 20 tripulantes. Ascendemos con lentitud. Poco a poco nos despegamos del suelo.

La experiencia de volar entre las nubes es sorprendente, como navegar en un apacible océano infinito. El piloto controla el vuelo, manipulando la cantidad de aire caliente con los quemadores. Al quemar gas el globo se eleva y desciende al dejar de hacerlo. Nos desplazamos sin dirección aparente, aprovechando el viento como único timón. Quizá esta serenidad ante la incertidumbre de las corrientes aéreas es lo más parecido a la vida misma: viajamos sin ruta, en ocasiones no tenemos idea hacia dónde nos dirigimos, pero sin duda llegaremos a un sitio venturoso.

Algunos destinos que sugerimos para elevarse en globo son Estado de México, Guanajuato, Querétaro y Tlaxcala. Todos con espectaculares paisajes aéreos. En general los recorridos duran entre 45 y 60 minutos.

En el Estado de México tendrá oportunidad de volar sobre la zona arqueológica de Teotihuacán y admirar esta majestuosa ciudad sagrada, Patrimonio de la Humanidad desde 1987.

Para contemplar las cimas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y las cumbres del Pico de Orizaba y de La Malinche, recomendamos Tlaxcala.

En Querétaro navegará arriba de los viñedos y bella campiña de Tequisquiapan, nombrado Pueblo Mágico en 2012.

Y si tiene interés en observar el despegue de 200 globos aerostáticos, durante unos de los tres festivales más importantes en el mundo y único en México, lo invitamos al Festival Internacional del Globo de León, Guanajuato.

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