En parapente sobre Valle de Bravo

Parapente

El parapente es el equipo de vuelo ligero más práctico, seguro, y económico, y para volarlo por primera vez no se necesita experiencia previa. Pero es recomendable primero practicar en tándem, es decir, acompañado de un piloto experimentado. El mejor lugar para realizar este primer vuelo es en Valle de Bravo.

V México al Máximo, 1 Enero 2014

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En 1978 Jean-Claude Bétemps, André Bhon y Gérard Bosson, tres expertos paracaidistas, alpinistas, y aventureros, comenzaron a practicar sus saltos de precisión en las laderas de Mieussy, una villa tradicional entre las montanas del sureste de Francia. Los tres descendían a toda carrera por las inclinadas laderas en las afueras del pueblo para tomar vuelo y lanzarse al vacio en los Alpes franceses, y de esa forma ahorrarse el alquiler de avionetas para saltar en paracaídas. Este inusual sistema evolucionó en el parapente, planeador ultraligero flexible, y se popularizó entre los jóvenes de Europa y Norte América. Uno de los momentos culminantes de este deporte extremo fue en 1985, cuando Pierre Gevaux descendió ocho mil metros en parapente, saltando del Gasherbrum II, en Pakistán. En la actualidad existen poco más de 500 mil pilotos activos en todo el mundo, incluyendo México.

Volar como un ave

Afortunadamente para los aficionados de este deporte, México cuenta con Valle de Bravo, en el Estado de México, donde las condiciones para el vuelo en parapente son ideales. Además, Valle de Bravo fue nombrado Pueblo Mágico en 2005 por su gente, su folklore, y sus tradiciones. Anualmente se organiza en Valle el Abierto Parapente Monarca, y la Copa del Mundo de Parapente, en la que participaron 145 pilotos de de 40 países en febrero de 2012.

Aunque el parapente ofrece un acceso sin precedentes a la excitante experiencia de volar, es necesario conocer el comportamiento del viento, y dominar el perfil de la vela según las corrientes y la acción del piloto.

Un parapente se integra de un ala, tirantes, y arnés. Existen diversos tipos de ala, todas fabricadas con nilón o poliéster y recubiertas con poliuretano o silicona. El ala está dividida en extrados, intrados, borde de ataque, borde de fuga, estabilo, costilla, cajón y apertura.

Los tirantes son el elemento que une al piloto con el ala. Se trata de una serie de cuerdas firmes y resistentes distribuidas de forma ramificada. Los tirantes están diseñados para soportar ocho veces el peso del piloto equipado, con todo y arnés. Finalmente, el arnés es el asiento del piloto. Los arneses modernos cuentan con un paracaídas de emergencia, protecciones dorsales inflables o de espuma, y una larguero para mayor comodidad en el vuelo.

El primer vuelo

El parapente es el equipo de vuelo ligero más práctico, seguro, y económico, y para volarlo por primera vez no se necesita experiencia previa. Pero se recomienda fuertemente, para evitar accidentes serios e inclusive fatales, primero practicar en tándem, es decir, acompañado de un piloto experimentado. El mejor lugar para realizar este primer vuelo es en Valle de Bravo, a donde llegó el parapente en 1988, y en donde desde entonces ha surgido uno de los mejores destinos para los aficionados a este deporte.

Equipado con casco, goggles, brújula, GPS, y otros artefactos, el novato realiza sus primeras maniobras supervisadas en tierra. Aprende a levantar una y otra vez el ala, tratando de mantenerla el mayor tiempo posible sobre su cabeza. Después practican despegues y aterrizajes a baja altura para identificar los vientos, y desarrollar ritmo.

Luego de compartir las últimas indicaciones antes del vuelo, el instructor demuestra cómo se extiende el ala, se separan los tirantes y se engancha el arnés. Espera una ráfaga, y sin titubeos alza la vela y corre al vacío. La fuerza de gravedad colapsa. Ascienden. Cazan vientos para volar. Cuando la velocidad de los vientos se mantiene entre ocho a 16 kilómetros por hora, los más experimentados pueden volar sin parar a alturas de hasta de 6,000 metros, y alcanzar velocidades de entre los 40 y 65 kilómetros por hora.

Valle de Bravo es, además, uno de los más bellos lugares para practicar este deporte en México. Desde las alturas del vuelo y rodeado solo del silencio y el roce del viento contra el piloto y su aeronave, la vista sobre el lago ofrece bosques y montañas, y la exhilarante experiencia de volar como un ave, sobre Valle de Bravo.

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