Nadando con tiburones toro en Playa del Carmen

Actividades

La idea de estar en mar abierto con un depredador tan reconocido como lo es el tiburón toro (Carcharias taurus) es casi paralizante. Hemos sido condicionados a temer a los tiburones,  relacionarlos con lo brutal, lo cruel y lo feroz; a tomar casos aislados y sensacionalizarlos hasta que todo respeto por este majestuoso animal se haya drenado.

En esta aventura, los invitamos a darle una segunda oportunidad; conocer, admirar y sobre todo entender a este pilar tan crucial de los mares: los tiburones llevan más de 400 millones de años nadando en los océanos y desde entonces mantienen la salud de los ecosistemas marinos.

Recomendamos volar a Cancún, al norte de la Riviera Maya, y de ahí tomar un transporte o rentar un auto para llegar a Playa del Carmen, destino que se encuentra a 55 kilómetros (34 millas) del Aeropuerto Internacional de Cancún. Aunque los tiburones toro se pueden ver desde noviembre hasta marzo, sugerimos planear tu visita entre los meses de enero y febrero, ya que puedes aprovechar y adicionalmente tener la oportunidad de nadar con los Pez Vela en Cancún: el Pez Vela es una de las dos especies de marlines de nuestros mares, alcanza velocidades de 119 km/h y  arriba a estas aguas siguiendo inmensos cardúmenes de sardinas.

Cientos de tiburones toro hembra hacen de las aguas de la Riviera Maya su hogar antes de migrar hacia el norte y se estacionan específicamente frente a Playa del Carmen. Habitualmente se detienen en los arrecifes profundos donde hay abastecimiento de comida como lo son las tortugas, protección de corrientes y salidas de agua dulce proviniendo de los ríos subterráneos de la Península de Yucatán. El tiburón toro es uno de los pocos escualos que gusta del agua dulce – esta habilidad se debe a una adaptación glandular especial que le permite contener el agua salada en su organismo y expulsar el agua dulce –. Algunos especialistas creen que es por este motivo que el tiburón toro escoge estas aguas para pasar el invierno.

El buceo con tiburón toro se ha vuelto popular desde hace unos veinte años en Playa del Carmen, ya que los escualos siempre han estado ahí, pero se encontraban en los arrecifes profundos (55 metros / 180 pies) y no eran accesibles a la mayoría de los buzos recreacionales. Hoy en día los tiburones se acercan a profundidades menos peligrosas, atraídos por la pesca, carnada, y ahora, por la interacción con los buzos.

 

Por Janna Alcaraz

Hay muchos operadores que ofrecen este servicio, recomendamos que investigues un poco y decidirte por uno que cumpla con tus expectativas en práctica de buceo, normas y ética.

Te sorprenderá lo corto que es el viaje en lancha para llegar hasta las aguas poco profundas en las que encontrarás el tiburón toro. Agua azul oscuro te espera debajo del bote, solo falta verificar tu equipo de nuevo y dejarte caer. Muchos coincidirán que estar en la superficie es la parte más escalofriante de este buceo, ya estando en el agua, lo único que quieres hacer es bajar al nivel de la arena. Para no atraer la atención de los tiburones es importante utilizar un traje negro completo de neopreno y no llevar ningún objeto brillante.

Después de descender unos 24 metros, plantamos los pies en los arenales, nos aclimatamos y dirigimos la atención al dive master para esperar instrucciones. El grupo debe mantenerse junto en fila y siempre al pendiente uno de otro, pues cualquiera puede divisar algo interesante antes. Es probable que mientras esperas se te cruce una mantarraya, un cardumen de peces, o un mero grande antes de que por fin, como una sombra gris, se vaya acercando una silueta conocida, aerodinámica, y sorprendentemente no agresiva: el primer tiburón toro se aproxima curioso.  

El corazón latirá rápido al principio, pero al pasar de los minutos te acostumbrarás a su inexpresiva cara, a sus más de tres metros de largo, del morro a la cola, y más de dos toneladas de poder, a las tonalidades parduscas de su piel y sus sigilosos movimientos, al hecho de que no vienen a cazarte, solo vienen a ver qué o quién eres. Una vez que ya te sientes a gusto, puedes notar los detalles que hacen a cada tiburón toro único: manchas, cortadas, raspones, personalidad… y lamentablemente en algunos casos se observan ganchos de pesca en la boca, pedazos de cuerdas o líneas enredadas en las aletas y otras evidencias del consumo humano. Cada inmersión es distinta y emocionante, ¡pero es posible que en algún momento tengas hasta cinco tiburones toro hembra a tu alrededor!

En un abrir y cerrar de ojos, ya ha pasado el tiempo y es hora de emerger. Poco a poco vas subiendo, con la esperanza de ir dejando abajo los miedos y prejuicios que tenías hacia estos magníficos animales. Al hacer tu parada de seguridad antes de llegar a la superficie, tienes unos momentos para mirar hacia abajo y realmente apreciar lo que acabas de vivir: un intenso azul envolviéndote y abajo tiburones toro nadando tranquilamente, sin dolo, sin agenda para ti.

¡No te pierdas esta emocionante experiencia que abrirá tus ojos y te hará sentir más conectado al planeta y sus maravillosos habitantes!

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